koi-nya logo
Cuatro nominaciones. Eso es lo que ha hecho falta para que los jueces de los prestigiosos Premios Eisner incluyan por fin a la célebre Rumiko Takahashi en su Salón de la Fama del cómic. La dibujante lleva como candidata desde el año 2014 y se convierte así en la quinta profesional japonesa (y, de entre ellos, la primera mujer) que […] 2018-07-26T16:37:20+00:00 , , , , , , ,
La célebre autora consigue entrar en el salón de la fama de los Eisner.

El mundo es de Rumiko: una conquista a través de las viñetas

Cuatro nominaciones. Eso es lo que ha hecho falta para que los jueces de los prestigiosos Premios Eisner incluyan por fin a la célebre Rumiko Takahashi en su Salón de la Fama del cómic. La dibujante lleva como candidata desde el año 2014 y se convierte así en la quinta profesional japonesa (y, de entre ellos, la primera mujer) que consigue este honor, acompañando a otros grandes como Osamu Tezuka, Kazuo Koike, Goseki Kojima y Katsuhiro Otomo. Aunque se han hecho de rogar, dicen que más vale tarde que nunca, y no podemos más que llenarnos de alegría al ver que el manga consigue un nuevo reconocimiento en el mundo del cómic con una artista que se ha consagrado como un estandarte del medio, por no decir una de las principales influencias para los miles de dibujantes que se dedican al mundo de las viñetas, dentro y fuera de las fronteras japonesas.

Su nombramiento es más que merecido, de eso no hay duda ninguna. Este 2018 marca el 40.º aniversario de su primer éxito, Urusei Yatsura (Lamu, en España), recordándonos que en estas cuatro décadas hemos podido disfrutar de una miscelánea de obras cada una más extravagante que la anterior pero todas igual de disfrutables. Es por eso que, celebrando este hito tan notorio, queremos hacer un pequeño homenaje recordando su dilatada carrera como dibujante, en la que ha conseguido destacar pese a publicar para una demografía muy exquisita en gustos (¡para que luego digan que las mujeres no saben hacer buen shonen!).

40 años de duro trabajo le han valido muchos reconocimientos. El de los Eisner es solo el último de ellos.

Nuestra protagonista nació en Niigata, Hokkaido, en 1957. Hija de doctor, su padre ya sentía bastante afición por el dibujo y a menudo le hacía estampillas de temas diversos, convirtiéndose de este modo en uno de sus primeros modelos en el mundo del arte gráfico. Diríase, sin embargo, que fue su hermano mayor quien le inculcó la afición por el manga, comprando varias revistas que fomentarían su pasión por el dibujo. Personajes como Astro Boy, Q-Taro o los sextillizos Matsuno fueron algunos de los que despertaron su interés, copiando sus efigies siempre que tenía papel y lápiz a mano. Años más tarde, al entrar en la secundaria, dio su primer paso enviando una historieta a la revista COM de Osamu Tezuka, que recibió una mención honorífica del equipo editorial. Su pasión por las historias de Ryoichi Ikegami le llevó a unirse al club de manga de su instituto, donde siguió dibujando con el objetivo de convertirse pronto en profesional. Sin embargo, tras enviar una historieta de ciencia ficción a la Shonen Magazine y que no se la aceptaran, el desengaño la empujó a abandonar el manga durante un tiempo.

No mucho tiempo, todo sea dicho. Una vez terminados los estudios en su ciudad, Takahashi se matriculó en la universidad de Tokio para estudiar Historia. Durante su segundo año de carrera, el dibujante Kazuo Koike —autor de grandes clásicos como El lobo solitario y su cachorro o Crying Freeman— abrió una escuela de manga para jóvenes aspirantes, una oportunidad única de la que también saldrían figuras muy notables como Tetsuo Hara (Hokuto no Ken) o Yuji Horii (Dragon Quest). Evidentemente, la ocasión la pintan calva y a la artista le costó poco enviar a la porra su frustración anterior para ingresar en el susodicho curso. A la postre, la decisión fue más que acertada. Junto a la ocasión de conocer personalmente a su amado Ryoichi Ikegami como docente especial, Takahashi pudo aprender muchísimo del talento de Koike, quien le enseñó que la calidad de una historia depende en gran parte de sus personajes; la lección, como sabrán quienes hayan leído las obras de la autora, le quedó grabada a fuego.

La experiencia ganada en la escuela de manga, a la que asistía un par de horas todas las noches entre semana, le hizo mejorar lo suficiente como para animarla a enviar una nueva historieta a la revista Shonen Sunday. Katte na Yatsura ("Esos extraterrestres tan egoístas") vino a ser una suerte de boceto de su primer éxito, Urusei Yatsura, con el que ganó el Premio Shogakukan a la mejor artista novel. A partir de entonces, la artista establecería una fuerte relación con la editorial Shogakukan que se ha mantenido inquebrantable hasta el momento. Estrenada en septiembre de 1978, Lamu llegó a las páginas de la Sunday para convertirse en la carta de presentación del "mundo de Rumiko", con grandes dosis de comedia y ciencia ficción, que desembocan en un carnaval de lo más alocado dirigido por sus aún más esperpénticos protagonistas. Pese a todo, la publicación de Urusei Yatsura no estuvo exenta de penurias: a las dificultades por compaginar estudios y trabajo, que obligaron a Takahashi a publicar de manera esporádica hasta 1980, se unió lo difícil de trabajar en su propia casa, un apartamento minúsculo de 10 m2 que tenía que compartir con sus ayudantes, viéndose obligada a dormir en el armario para dejar espacio.

Los personajes son siempre uno de los principales puntos fuertes en los mangas de Rumiko.

Nada de esto desanimó a la dibujante, que en apenas unos años era ya uno de los principales activos de la revista. La propia Lamu se convirtió en uno de los primeros iconos del fenómeno otaku que empezaba a surgir entre los aficionados japoneses, y su popularidad creció más aún con la consiguiente adaptación animada y sus correspondientes películas, siendo la más famosa de ellas Beautiful Dreamer, del director Mamoru Oshii (Ghost in the Shell). De forma paralela, la autora intercaló la publicación de otras dos historias de gran relevancia en su catálogo: Maison Ikkoku (1980), una comedia romántica para un público más maduro en la que usó sus propias experiencias viviendo en un apartamento, y Ningyo Series ("La saga de las sirenas", 1984), su primera incursión en el terreno fantástico con un tono más macabro y oscuro, quizá por influencia de su breve periodo como ayudante del maestro del terror Kazuo Umezu.

En 1987, el nombre de Rumiko Takahashi ya era uno de los de mayor prestigio en el mercado del manga, pero es entonces cuando lanzó su obra más famosa, por la que empezó a ser reconocida a nivel internacional. Ranma ½ llegó a la Shonen Sunday para ofrecer una serie de acción y humor a partes iguales que encandiló a los lectores con una facilidad pasmosa. Además, puesto que sus anteriores mangas contaban todos con protagonistas femeninas, esta vez decidió arriesgarse con un chico como personaje central, pero su miedo a que no cumpliera con las expectativas de sus lectores le llevó a pensar en la idea de que fuera mitad hombre, mitad mujer. Finalmente, el concepto de los cambios de identidad, tanto del mismo Ranma como de otros personajes secundarios, dio suficiente juego como para llenar 38 tomos, una cifra récord que se ha traducido en más de 50 millones de copias vendidas en todo el mundo, gracias también a su consiguiente adaptación animada y derivados.

200 millones de tomos se dice pronto, pero es una cantidad que demuestra el gran cariño que la autora ha cosechado a lo largo de estos años.

Pero la elaboración de una serie tan larga no resta que sienta un gran amor por las historias cortas. A lo largo de toda su carrera, Takahashi ha producido un gran número de relatos menores —muchos de corte humorístico, pero de todas clases en conjunto— que se han ido recopilando en las antologías Rumic Theater (Takahashi Rumiko Gekijou) y Rumic World. Algunas de estas colecciones han llegado a España en forma de tomos únicos como La tragedia de P o 1 or W, incluso como relatos separados en formato comic book durante los inicios de la línea manga de Planeta Cómic, pero en general es de lo poco que no hemos olido por aquí ni siquiera con motivo de lanzamientos más recientes como el tomo Unmei no Tori. Sí llego, no obstante, la "breve" 1-Pound no Fukuin (One-Pound Gospel), con énfasis en las comillas ya que si bien abarca solo cuatro tomos, su publicación empezó casi a la vez que Ranma pero tardó 20 años en terminar de forma definitiva. ¡Quien mucho abarca, poco aprieta!

Por último, y ya sin meternos en los detalles de cada una, estamos seguros de que conocéis sus dos series más longevas: Inuyasha (1996) y Kyoukai no RINNE (Rin-ne, 2009). El año pasado, la editorial Shogakukan celebraba que el conjunto de la obra de la artista ya ha superado los 200 millones de copias vendidas, un logro mayúsculo que pone de manifiesto el éxito que tienen sus creaciones en todo el mundo. Con su entrada en el salón de la fama de los Premios Eisner, Rumiko Takahashi se convierte en una de las principales embajadoras del manga en Occidente, o quizá sería más acertado decir que reafirma su estatus como tal, pues su papel en la consolidación del medio ya a principios de los 90 fue vital para que numerosos países, incluido el nuestro, abrieran las puertas al formato y se asentara de forma definitiva dando pie al fenómeno del que disfrutamos hoy en día. Festejemos, pues, que la reina ha conseguido una nueva corona.

¿Te ha gustado este artículo?

Ayúdanos a escribir muchos más apoyando a koi-nya.net en Patreon.




koi-nya.net no se hace responsable de las opiniones de sus lectores, pero se moderarán todos aquellos comentarios que resulten ofensivos o que infrinjan nuestra política editorial. Recuerda que puedes usar etiquetas HTML y bajo ningún concepto escribas spoilers sin usar la etiqueta spoiler. Por lo demás, ¡diviértete! ( ゚∀゚)ノ

Deja un comentario

avatar