Publicidad

El dinero es poder, literalmente.

Análisis: Penny-Punching Princess (Nintendo Switch/PS Vita)

NIS America nos sorprende con Penny-Punching Princess, uno de los títulos más atípicos que ha lanzado la firma. Una extraña mezcla entre Action-RPG y brawler, acompañado de unas mecánicas muy originales que dan forma a un título 100% arcade lleno de acción a raudales. Quizás no sea para todo el mundo, pero sin duda estamos ante un juego diferente.

Penny-Punching Princess nos presenta un mundo dominado por un capitalismo llevado hacia el extremo. Una distopía en la que cada uno vale lo que valen sus ahorros. Si tienes dinero puedes comprar todo lo que te propongas. No importan las clases, un campesino puede dominar el mundo, siempre que sus bolsillos puedan permitírselo. El dinero es poder, literalmente.

Controlamos a una princesa que ha perdido a su familia y su reino a manos de la corrupta familia Dragoloan, una empresa de préstamos que domina la economía y que actúa como una mafia. Junto a su escarabajo-mayordomo Sebastian, la princesa jura vengar la muerte de su padre, y tendrá que hacerlo siguiendo las reglas del mismo juego en el que todos participan: con dinero. Aunque la narrativa se hace muy cansina y la historia es trivial, acierta al plasmar algunas críticas contra el capitalismo con cierto sarcasmo.

Nuestro objetivo será avanzar por una serie de niveles de corta duración acabando con todo lo que se nos ponga por delante. Aunque el juego tiene mucho de RPG, esencialmente se comporta como un beat em’ up de toda la vida: matas enemigos, avanzas, matas enemigos, avanzas, matas enemigos, avanzas, fin del nivel. No obstante, lo hace ofreciendo un concepto que supone una vuelta de tuerca a cualquier cosa que hayamos visto: el dinero puede solucionar todos tus problemas.

Gracias al uso de su calculadora mágica, la princesa puede sobornar cualquier obstáculo con el que se encuentre, desde enemigos a trampas. Todo tiene un precio, y mientras puedas pagarlo, no habrá nada que no esté de tu lado -bueno, menos los jefes-. Usando el dinero que obtendremos al derrotar enemigos o encontrando cofres por el mapa, podremos sobornar a un enemigo para que deje de serlo, y no solo eso, podremos llamarlo y usar sus ataques contra nuestros rivales. Pero la cosa no queda ahí, si un muro impide que avances, puedes sobornarlo; si una trampa pone en peligro tu vida, puedes sobornarla; si un punto de curación puede salvarte de una muerte segura, puedes sobornarlo. Siempre obtendrás algún tipo de beneficio al sobornar algo. Y no solo eso, ofreciendo una cantidad a nuestra elección al dios del dinero Zenigami, este nos concederá una habilidad al azar que nos ayudará de diversas formas; y sí, cuanto más pagues más probabilidades tienes de conseguir una mejora superior.

No obstante, el dinero no es el único recurso de nuestra princesa, y es que esta también puede repartir leña a base de golpes cuerpo a cuerpo e incluso hacer uso de un catálogo de habilidades que nos otorgarán las diferentes armaduras del juego. ¿Que cómo conseguimos nuevas armaduras? Aquí entra en juego la “otra mitad” del título, que se desarrolla fuera de las misiones. Cualquier cosa que sobornemos, nos la llevaremos a casa, ya sea un enemigo o una trampa. Estas cuentan como recursos que luego usaremos para fabricar nuevas armaduras o estatuas que nos proporcionan puntos de mejora que podremos gastar en aumentar las estadísticas de la princesa. Esta sección de gestión es muy básica, pero le da sentido a la mecánica de sobornos más allá de su uso en el combate, puesto que cuantas más cosas sobornes en las misiones, más beneficios tendrás fuera de ellas.

Estamos ante un juego con una curva de dificultad muy alta. Y es que a medida que avanzas vas dándote cuenta de la crucial importancia de la calculadora mágica. Por muy buena luchadora que sea la princesa, es de vital importancia saber sobornar adecuadamente a los enemigos y usar las trampas a tu favor, porque si no, estarás perdido. Esta es una de las cosas que más me han gustado del título, el hecho de no ser un brawler machacabotones y exigir al jugador saber usar bien los elementos del escenario, medir los tiempos o controlar el espacio. Morirás, tenlo por seguro, pero con cada error aprenderás a mejorar la forma en la que combates a las oleadas de monstruos. Las misiones del juego están diseñadas de forma que tengas que repetirla varias veces, ya sea por lo difícil que suele ser superar todo a la primera, o porque se nos premia con creces el explorar todo el mapa, y siempre se nos puede quedar algún cofre sin abrir y tener que volver a por él.

Aunque el sistema de la calculadora está muy bien pensado, creo que no está muy bien implementado a nivel operativo. Podremos controlarla de dos formas, mediante botones o mediante controles táctiles. Con botones resulta muy complicado seleccionar, uno a uno los dígitos que queremos introducir, porque esto tenemos que hacerlo mientras esquivamos a un montón de enemigos que no van a parar de atacarnos mientras usamos la calculadora. Por suerte, este tipo de control nos permite seleccionar automáticamente un elemento del escenario y sobornarlo del tirón siempre que tengamos dinero para ello; seleccionar entre objetivos usando el cursor sigue siendo bastante tosco pero al menos no tenemos que teclear las cifras una a una, algo que sí ocurre a la hora de invocar los Coin Miracles. Por otro lado, el sistma táctil resulta mucho más cómodo a la hora de operar con la calculadora, porque puedes moverte con el stick mientras usas tu mano derecha para controlar la calculadora, sin embargo, con este método de control perdemos la posibilidad de seleccionar un objetivo y sobornarlo automáticamente. Ambos controles funcionan y fallan en lo contrario al otro, y al final te quedas con la sensación de que ninguno de los dos satisface completamente las exigencias de esta mecánica.

Otra cosa en la que el juego no termina de funcionar muy bien, es que se vuelve excesivamente repetitivo en poco tiempo. Los escenarios son muy sosos, el catálogo de ataques de la protagonista es muy limitado, la gestión fuera de los combates es muy básica y la variedad de situaciones en las misiones es escasa. Sin bien es cierto que se trata de un título diseñado para ser repetido y que el premio principal es la sensación de superación que obtiene el jugador al superar esa parte de un nivel que llevas intentando pasarte veinte veces y finalmente lo consigues, lo cierto es que inevitablemente llega un momento en que te cansas. Desde mi perspectiva más personal, creo que este juego podría haber funcionado mucho mejor como un roguelite. Ya que la progresión gira en torno al concepto de repetición de misiones, haciendo que avances por mapas generados de forma procedural se ayuda a darle frescura al juego, haciendo que cada intento sea diferente al encontrarte con enemigos y situaciones distintas, sin dejar de lado la idea de repetir partidas que el juego quiere transmitir.

Es por esto que quizás Penny-Punching Princess sea un título que encaja mucho mejor en modo portátil: si lo racionas bien, siempre te pica echar unas cuantas partidas sueltas en sesiones cortas de juego en cualquier lugar. Pero si piensas dedicarle varias horas del tirón, inevitablemente te vas a aburrir.

Visualmente el título nos ofrece un estilo artístico inspirado en los RPGs de 16 bits de antaño, con unos diseños graciosos y con carisma de personajes y enemigos. Por desgracia los escenarios no corren la misma suerte, siendo bastante monótonos e insulsos. Las animaciones también podrían haberse trabajado un poco más. Musicalmente el título cumple gracias a unas melodías bastante divertidas que acompañan muy bien la acción, aunque se vuelven repetitivas. Tenemos además selector de idioma para las voces: inglés o japonés, que acompañarán los textos en inglés.

Penny-Punching Princess es un juego cargado de personalidad y originalidad, con ideas muy interesantes que otorgan una brisa de aire fresco a todo lo que se nos suele ofrecer en este tipo de mezcla de géneros. Es una pena que su fórmula de juego se haga muy repetitiva y que en el fondo acabemos echando en falta algo más de variedad gracias a lo limitado de sus sistemas. Justo como pasaba con The Longest Five Minutes, es un título que cuesta recomendar por su precio de lanzamiento. Si buscas algo diferente y tienes pensado jugarlo a través de partidas cortas aprovechando la portabilidad de Switch y PlayStation Vita, conviene echarle un ojo.

Penny-Punching Princess
Penny-Punching Princess es un título original y lleno de carisma. Su falta de variedad y su excesiva repetitividad lastran, por desgracia, un sistema de combate desafiante y unas ideas atrevidas que podrían haber funcionado mejor.
Título original: Princess is Money-Hungry
Compañía: NIS AmericaPlataforma: Nintendo Switch y PlayStation Vita
Fecha de lanzamiento: 30/03/2018Género:RPG, Brawler
Director: -Compositor: -
Duración: Política de análisis
Nota de los lectores: 0 ( 0 Votos )
Penny-Punching Princess Penny-Punching Princess es un título original y lleno de carisma. Su falta de variedad y su excesiva repetitividad lastran, por desgracia, un sistema de combate desafiante y unas ideas atrevidas que podrían haber funcionado mejor. 1 3 5

¿Te ha gustado este artículo?

Ayúdanos a escribir muchos más apoyando a koi-nya.net en Patreon.



Publicidad

Publicidad


koi-nya.net no se hace responsable de las opiniones de sus lectores, pero se moderarán todos aquellos comentarios que resulten ofensivos o que infrinjan nuestra política editorial. Recuerda que puedes usar etiquetas HTML y bajo ningún concepto escribas spoilers sin usar la etiqueta spoiler. Por lo demás, ¡diviértete! ( ゚∀゚)ノ

Deja un comentario

avatar