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Los juegos de Mario tridimensionales suelen girar entorno a una mecánica principal o una idea concreta: A.C.U.A.C. en Super Mario Sunshine, la gravedad en Super Mario Galaxy y Cappy en el reciente Super Mario Odyssey. En los dos primeros juegos, tanto el A.C.U.A.C. -ese aparato parlanchín capaz de escupir agua- como la gravedad son la base que mueve el juego con […] 2018-06-14T23:34:25+00:00 , , , ,
Cómo el nuevo acompañante de Mario presenta un antecedente.

Super Mario Odyssey: el papel de Cappy como motor de juego

Los juegos de Mario tridimensionales suelen girar entorno a una mecánica principal o una idea concreta: A.C.U.A.C. en Super Mario Sunshine, la gravedad en Super Mario Galaxy y Cappy en el reciente Super Mario Odyssey. En los dos primeros juegos, tanto el A.C.U.A.C. -ese aparato parlanchín capaz de escupir agua- como la gravedad son la base que mueve el juego con pequeños retoques en sus distintas zonas/planetas. Ya sea añadiendo todo tipo de plataformas, limpiando zonas o mediante nuevos enemigos, el A.C.U.A.C. suponía el eje sobre el que se asentaba su jugabilidad y, de la misma forma, la gravedad suponía el punto de apoyo para todas las ideas de Galaxy.

Super Mario Odyssey hace lo propio con Cappy, la gorra que nos permite capturar a enemigos u otros personajes para superar los distintos retos del juego. Sin embargo, Cappy supone un aspecto diferencial en la última gran odisea de Mario, pues, más que ser una base para desarrollar una única mecánica, supone un puente hacia nuevas formas de diseñar los juegos del fontanero.

Gracias a Cappy no solo podemos saltar más alto, más lejos o alcanzar zonas inaccesibles combinando una serie de movimientos, tenemos la capacidad de convertirnos en nuestros enemigos y obtener sus habilidades. Mario ya no es el único personaje jugable de esta aventura y desarrolla un árbol de personajes con mecánicas muy concretas: el dinosaurio para destruir ciertas zonas de uno de los primeros mundos, el Mo-Guay para ver zonas ocultas del desierto o el Lakitu para pescar. Cada uno de ellos son personajes distribuidos a lo largo y ancho de varios mundos, unos pueden formar parte de la mecánicas principales de ese mundo o ser simples minijuegos, pero, en su conjunto, suponen una evolución del desarrollo de cualquier nivel de Mario al contar con la posibilidad de transformarnos en más de 50 criaturas.

En cualquier videojuego del fontanero los mundos comienzan mostrando una mecánica simple y se va expandiendo en sus distintos niveles. Aquí, la mecánica principal es convertirnos en nuestros enemigos a través de Cappy, revolucionando la estructura de esta lógica y llevándola a un nuevo estándar. Por esta razón, ahora los mundos se encuentran divididos en pequeñas secciones con sus propios minijuegos basados en estas capturas. Existe un hilo conductor de la historia principal, pero depende de nosotros aprovechar las herramientas a nuestra disposición para encontrar todas las lunas, algunas de ellas muy bien ingeniadas.

Por esta razón, posiblemente nos encontremos ante un juego revolucionario, aunque nunca al nivel de The Legend of Zelda: Breath of the Wild. Al igual que la aventura de Link, este Mario aprovecha el potencial de Nintendo Switch para dar un paso hacia una mayor dosis de exploración y descubrimiento, sin olvidarnos del plataformeo más puro. Estamos viviendo una odisea y esto significa: explorar, descubrir y conocer nuevas culturas. El uso de Cappy es una metáfora de la necesidad de integrarnos en cualquier entorno nuevo y adaptarnos para superar las adversidades, siendo más que una mecánica jugable y hablándonos a través de una narrativa más compleja.

Super Mario Odyssey es una de las mejores entregas de la franquicia por su capacidad de ir más allá en muchos aspectos. Cuesta pensar ahora mismo en un futuro Mario tridimensional sin la presencia de Cappy o una mecánica similar, a diferencia del A.C.U.A.C, cuya presencia puede ser fácilmente sustituida por cualquier otro gadget. Nuestro acompañante en forma de gorra es capaz de dotar de vida a un juego por sí solo y hablarnos a través de él sobre las costumbres de ciertas zonas o de cómo se puede diseñar un nivel teniendo en cuenta infinidad de posibilidades para obtener esa luna que vemos en la distancia. 

Por esta razón, el próximo Mario tiene la difícil papeleta de sustituir a un elemento tan sencillamente genuino y, a su vez intuitivo, a la hora de convertir a Mario en más de 50 personajes totalmente distintos. Pocos juegos son capaces de superar la barrera de presentar tal número de opciones jugables sin perder esa facilidad para jugar y disfrutar con cada nuevo descubrimiento.

Artículo escrito para Nintendo

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Eriol
Colaborador

Lo probé pero, pero unas cosas y por otras, no pude ir más allá del mundo desértico al principio de la historia. Espero poder retomarlo pronto, porque lo que jugué me gustó a pesar de no haber visto ni por asomo las posibilidades que da Cappy.