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Planteamiento, nudo y desenlace. Normalmente, cualquier historia sigue esta estructura narrativa universal de una forma relativamente lineal. En la presentación de la trama, conoces las causas que mueven los actos de los protagonistas, luego presencias el detonante del conflicto, cómo se desarrolla, y por último presencias el clímax. The Longest Five Minutes, enreda estos conceptos y da forma a una […] 2018-04-14T18:32:21+00:00 , , , , , ,
O cómo mezclar JRPG y amnesia de forma original.

Análisis: The Longest Five Minutes (Switch, PS Vita, PC)

Planteamiento, nudo y desenlace. Normalmente, cualquier historia sigue esta estructura narrativa universal de una forma relativamente lineal. En la presentación de la trama, conoces las causas que mueven los actos de los protagonistas, luego presencias el detonante del conflicto, cómo se desarrolla, y por último presencias el clímax. The Longest Five Minutes, enreda estos conceptos y da forma a una estructura atípica y no lineal para contar una historia que todos hemos visto ya, pero nunca de esta forma.

Nippon Ichi Software y SYUPRO-DX nos traen este original juego de rol en el que comenzaremos en el mismo apogeo de la trama, justo en el combate final contra el Rey Demonio, contemplando la meta final de nuestros protagonistas. Pero, ¿por qué estáis ahí?, ¿por qué lucháis?, ¿quiénes sois?

Controlamos a Flash, un héroe que sufre amnesia, pero ojo, no al principio del juego, sino al final. A través de esta vuelta de tuerca a un cliché tan manido como el de la amnesia en un JRPG, The Longest Five Minutes nos propone un extraño paradigma jugable que consistirá en visitar y revisitar fragmentos de la memoria perdida de Flash para acordarnos de qué es lo que está pasando. Los nombres de nuestros compañeros, nuestros ataques especiales, las razones de nuestra lucha, las aventuras vividas… todos esos recuerdos nos ayudarán a combatir al jefazo en una batalla que dura cinco minutos en el presente pero que pasaremos horas dentro de flashbacks, parodiando esos momentos de JRPGs y animes en los que en medio de un punto dramático los personajes se paran para recordar cosas y charlar durante lustros.

El juego salta de forma no lineal entre partes de la trama, por lo que lo mismo nos tocará revivir el clásico inicio en la aldea del prota con nuestra madre dándonos los buenos días y despidiéndose de nosotros porque partimos de aventura, que luego volvemos al presente para intentar darle estopa al jefe, para más tarde visitar una parte avanzada de la trama,  y luego llevarnos a un momento anterior. De esta forma, iremos construyendo un puzle narrativo reviviendo sus piezas una a una. Esto lo haremos a través de segmentos cortos preconfigurados de gameplay.

Jugablemente, The Longest Five Minutes se inspira en los clásicos de rol de la época de NES -todo en este juego trata sobre homenajes y parodias-. Visitaremos aldeas, hablaremos con NPCs, compraremos ítems y armas, cumpliremos encargos, exploraremos mazmorras, nos patearemos el mapamundi, y combatiremos por turnos. En este caso, se ha apostado por reducir la jugabilidad a una expresión básica y simple, siempre a las órdenes de la narrativa. Estos pequeños trocitos jugables nos ponen en un momento concreto de la historia, en donde partiremos con un nivel, equipo y dinero predeterminados. Da igual la fortuna que hayamos amasado en capítulos anteriores, todo eso se pierde al finalizar el episodio y comenzaremos uno nuevo con unos bienes ya definidos.

En cada capítulo tendremos una misión principal que cumplir, además de unas cuantas misiones secundarias que nos otorgarán puntos de reexperiencia. Esto es lo único que podremos llevarnos a otros segmentos de la historia. Esta experiencia hará que acumulemos niveles que se sumarán al nivel predeterminado de cada memoria.

Todo esto que os he explicado pinta muy bien sobre el papel, pero por desgracia, The Longest Five Minutes no da la talla en la práctica. Sé perfectamente que estamos ante un título con una columna vertebral narrativa, que su objetivo no es centrarse en la jugabilidad sino más bien usarla como herramienta de conducción de la historia; que todo forma parte de un amasijo de parodias, homenajes y comedia que no se toma en serio la parte jugable de la obra. El problema, es que el juego realmente se esfuerza por hacer una jugabilidad RPG totalmente funcional, con todos los elementos que cabría esperar de cualquier título del género. Esto hace que estemos constantemente rodeados de cosas que no nos sirven para absolutamente nada.

Para empezar, el hecho de que lo que hagas en un capítulo no sea transferible a otros, anula por completo la motivación por combatir, ganar niveles, acumular oro, comprar armas u obtener tesoros, porque nada de eso va a servirte más allá de los minutos que vas a dedicarle a esa parte, literalmente es perder el tiempo. Ahora bien, esto tendría sentido si, al menos, cada parte te exigiera lo suficiente como para hacer que, al menos, merezca la pena trabajar el componente RPG en dicho episodio de la historia para superar la mazmorra o jefe de turno. Sí, perdemos lo conseguido pero al menos ha sido necesario pasar por todos esos componentes RPG para poder avanzar en la trama o superar un obstáculo de terminado.

El problema es que el juego nunca nos exige algo más allá de machacar el comando atacar. Esto provoca que tengamos a nuestra disposición ataques especiales que no necesitamos ejecutar, tiendas en las que no necesitamos comprar o ítems que no necesitamos usar. La sensación que al final deja The Longest Five Minutes, es que está lleno de mecánicas totalmente triviales e innecesarias, lo cual lleva inevitablemente a hacer que el jugador sienta que está perdiendo el tiempo, aún aceptando la idea de que estamos más ante una visual novel camuflada como RPG que como un RPG en sí. Por suerte contamos con tres minijuegos que pueden llegar a amenizar nuestro tiempo cuando acabemos un poco hartos de tanto “rolear” sin propósito.

Algo que sí hace bien el juego, es que todos estos fragmentos que vamos jugando de forma intercalada, nos dan información que luego podremos usar en puntos donde Flash tendrá que elegir una cosa u otra, creando variantes de algunos eventos que merece la pena rejugar para ver cómo habrían resultado de otra forma diferente. Dado que la premisa del título es “jugar con la memoria”, se siente muy natural y para nada fuera de contexto el repetir capítulos.

Lo que sí está fuera de contexto son ciertos momentos de la historia -con mención especial a uno en concreto- que diluyen gravemente la cohesión del argumento y que acaban por erosionar el interés del jugador por el mismo.

Otra cosa en la que The Longest Five Minutes tampoco consigue tener éxito es intentar cargar con cierta sensibilidad esos momentos en los que trata de profundizar en los personajes, sus aventuras, los lazos que los unen, los momentos que han vivido juntos, etc. La estructura tan original del título era una oportunidad de oro para jugar con estos eventos de historia pura y dura para que el jugador estableciera una conexión emocional con los protagonistas a medida que va jugando sus vidas pasadas. Pero todo acaba siendo demasiado superficial y genérico, y no se termina por profundizar en el lado humano de unos personajes, a los que les termina faltando carisma.

Ante lo que sí que tengo que quitarme el sombrero, es el apartado audiovisual. Como ya he comentado, gráficamente casi no vamos a encontrar nada más allá de los gráficos que tendría cualquier RPG de NES (algo más trabajados, eso sí), pero dentro de esta simplicidad y sobriedad, consiguen crear un mundo con una estética muy bien cohesionada. El apartado musical es sin lugar a dudas el punto más potente del juego, cargado de temas de una calidad muy alta y de melodías muy bonitas.

The Longest Five Minutes es un juego muy original y lleno de encanto, que tristemente no consigue cumplir sus dos objetivos principales: hacer que el jugador conecte con la historia, y entretenerlo por el camino. Si buscas algo diferente, sin duda encontrarás algo interesante con lo que experimentar. Es además uno de estos juegos que si al menos el precio acompañara (39,99€), sería más fácil de recomendar.

The Longest Five Minutes
The Longest Five Minutes es una original aventura que no consigue cumplir sus dos objetivos principales: hacer que el jugador conecte con la historia y entretenerlo por el camino.
Título original: 世界一長い5分間
Compañía:SYUPRO-DXPlataforma: Switch, PS Vita y PC
Fecha de lanzamiento: 16/02/2018Género: RPG
Director: -Compositor: -
Duración: Entre 6 y 9 horasPolítica de análisis
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