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Volvemos a adentrarnos en la tierra prohibida de Fumito Ueda.

Análisis: Shadow of the Colossus (PS4)

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Un halcón sobrevuela unos acantilados en una noche estrellada. Un joven que, a lomos de su yegua, recorre escarpados riscos y atraviesa frondosos bosques. Varias luciérnagas juguetean en la orilla de un pequeño lago. La luna se asoma tímidamente entre las copas de los árboles. Los primeros rayos de sol y una tenue lluvia dibujan siluetas desde el horizonte. Frente al chico un muro que se abre para dejar paso a un larguísimo puente que parece no tener fin y que le guía hacia el interior de un inmenso templo. Volvemos a la Tierra Prohibida doce años después y, sin duda, está más bonita que nunca.

A continuación, en una breve escena, se nos introduce la trama del juego y se nos explica nuestro cometido, que no es otro sino acabar con dieciséis colosos, sirviéndonos de una espada especial, para así poder devolver la vida a nuestra amada. Una voz advierte que no será una tarea fácil y que conllevará un elevado coste pero Wander –que así se llama el joven– acepta sin dudar.

Esta es la carta de presentación de Shadow of the Colossus y ya en ella percibimos gran parte de las sensaciones que nos acompañarán en el camino: soledad, belleza, tristeza y majestuosidad. Estas no son una novedad y, aunque sean las mismas que transmitía el juego original, gracias a la mejora audiovisual se ven magnificadas.

Shadow of the Colossus es un juego de contrastes. Los momentos de calma en los que solamente oímos el sonido del viento, los pasos de Agro o el canto de los pájaros, se ven perturbados por una acción frenética que, además, va siempre acompañada de una increíble banda sonora; las infinitas planicies, contrastan con la verticalidad de algunos escenarios y la inmensidad de los colosos con la reducida estatura del protagonista. Incluso la paleta de colores empleada tiene un porqué. Abundan los tonos fríos, lo que no hace sino intensificar las emociones que el juego quiere transmitir.
Todo, absolutamente todo, tiene una razón de ser y está cuidado hasta la extenuación, incluso aquello que en un primer momento parecen fallos en el diseño. El control de Agro –la yegua que nos facilita el desplazamiento por los escenarios– es bastante poco preciso y puede llegar a desesperar. Esta imprecisión, sin embargo, está perfectamente planificada: no somos nosotros quiénes la controlamos, es Wander el que maneja las riendas. Podemos pensar que un detalle sin importancia pero nada más lejos de la realidad. Agro es un animal libre con IA propia. Una compañera que nos seguirá disimuladamente en la distancia si en algún momento decidimos prescindir de su compañía y que acudirá con presteza a nuestra llamada (a diferencia de otros juegos, en los que las monturas se teletransportan a nuestro lado). Un ser totalmente independiente, que es nuestra única compañía y al que se le acaba cogiendo cariño. Son estos detalles los que hacen especiales a los juegos de Fumito Ueda.

El ritmo del viaje y el diseño de la aventura, nos animan a reflexionar sobre nuestros actos. En cualquier otro juego, derrotar a un jefe es motivo de celebración y va siempre acompañado de una melodía de victoria. Sin embargo, aquí la muerte es algo triste y la canción que acompaña estos momentos, lo enfatiza. Si estamos cumpliendo con nuestro objetivo ¿porque qué da pena ver morir a los colosos? ¿Por qué los estamos matando si ellos rara vez nos atacan y cuando lo hacen es solo para defenderse? La tristeza que sentimos al ver desplomarse a unas criaturas tan majestuosas es algo indescriptible, que solo un juego tan único como Shadow of the Colossus puede transmitir.

Otro detalle a tener en cuenta es el ya conocido diseño por sustracción, tan característico de las obras del genio nipón y que elimina del juego todo aquello que no es necesario. Si la única información que encontramos en la pantalla son los indicadores de vida y resistencia, es porque no necesitamos nada más; si no hay enemigos esparcidos por el escenario, es porque supondrían un obstáculo; si apenas hay daño por caída, es porque quieren evitar muertes innecesarias. El juego no te castiga pero te enseña y te guía de manera sutil. No te muestra en el mapa la localización de los colosos, anima al jugador a buscarla, premia su aprendizaje, mejora su experiencia.

Sin duda, el preciosismo es una de las características habituales en todos los juegos del Team ICO y que está también presente en este remake, en el que se han cuidado hasta los detalles más pequeños como las huellas en la arena que deja Agro a su paso, las partículas que flotan en algunos escenarios, el movimiento de la hierba y, sobre todo, la atención y el esmero que han puesto en mejorar visualmente cada uno de los colosos, respetando al máximo la obra original.

Bluepoint Games han sido los encargados del desarrollo de este título. No es algo que pille por sorpresa, ya que anteriormente realizaron un trabajo excelente con las remasterizaciones para PlayStation 3 de ICO y de Shadow of the Colossus que, a la vez que solucionaban muchos de los problemas de las versiones originales, permitían su disfrute en alta definición y que les posibilitaron granjearse la confianza tanto de Team ICO –actual genDESIGN– como de Sony.

Dadas las limitaciones de la PlayStation 2, en el juego original había muchos problemas con la iluminación. Algunas zonas eran demasiado oscuras mientras que en otras había demasiado brillo y hacía casi imposible su disfrute. Esto se ha solucionado en esta versión aunque haya sido a costa de esa “magia” que algunos echan en falta. La cámara cinematográfica funciona exactamente igual que en las versiones anteriores y, aunque a los nuevos jugadores les puede resultar algo incómoda al principio, permite apreciar mucho mejor la belleza de los escenarios.

shadow of the colossus

En cuanto a la excelsa banda sonora creada por Kou Outani y que es uno de los pilares del juego, ha sido remasterizada y podemos disfrutar de ella con una calidad increíble. Shadow of the Colossus está optimizado en PlayStation 4 Pro moviéndose a 60 fps estables e incluyendo un modo HDR, aunque es perfectamente disfrutable en una consola normal. También el remake cuenta con un gran número de novedades que no estaban en el juego original, destacando entre ellas el modo espejo, los nuevos controles y el modo foto; diseñados para enriquecer la experiencia tanto de nuevos como de viejos jugadores.

Por lo general, los remakes, suelen generar cierta desconfianza entre el público pero, sobre todo, entre los más puristas. Si encima estamos ante unos de los títulos más queridos por los aficionados y que es considerado como uno de los mejores videojuegos de la historia, esta desconfianza es aún mayor. Sin embargo, Bluepoint ha sabido salvar este obstáculo de forma sobresaliente, trayendo un juego que no solo mejora gráficamente al original sino que también lo hace jugablemente.

Shadow of the Colossus
Bluepoint ofrece una clase magistral sobre cómo pulir y perpetuar una obra maestra en la actual generación.
Título original: Shadow of the Colossus
Compañía: Bluepoint GamesPlataforma: PlayStation 4
Fecha de lanzamiento: 6/02/2018Género: Acción
Director: Fumito UedaCompositor: Kou Outani
Duración:mínimo 5 horas -primera partida-Política de análisis
Nota de los lectores: 4.2 ( 14 Votos )
Shadow of the Colossus Bluepoint ofrece una clase magistral sobre cómo pulir y perpetuar una obra maestra en la actual generación. 1 5 5


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Senjougahara
Invitado

Buen análisis, gracias!!

LostSound
Invitado

¡Increíble la dedicación que se le dio a este exhaustivo análisis! Comparto gran parte de la opinión dada. Sigan así :)