Una secuela que renueva y mantiene a partes iguales

Análisis: Toukiden 2 (PS4/PSVita/Steam)

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Tras un fantástico Toukiden: Kiwami que expandió las posibilidades del original y alargó la historia de un modo considerable, Omega Force da una vuelta de tuerca con Toukiden 2, una secuela que conserva toda la identidad de la primera entrega pero que transforma de forma muy acertada el esquema de juego.

Ahora estamos ante un RPG de acción en mundo abierto mucho más dinámico y divertido, pero manteniendo los mismos combates que vimos en Toukiden.  Un buen ejemplo de cómo una secuela es capaz de renovarse y ofrece algo nuevo sin perder su naturaleza.

Ficha técnica y valoración

Título original:討鬼伝2
Compañía:Omega Force y Koei Tecmo Plataforma:PlayStation 4, PlayStation Vita, PC
Fecha de lanzamiento:24/03/2017Género:Hunting game, RPG, Acción
Director:Kazutoshi SekiguchiCompositor:Hideki Sakamoto
Duración:Más de 50 horas
Argumento
80
Gráficos
79
Jugabilidad
90
Música
88
Total
90

Toukiden 2 comienza antes de los eventos de Toukiden, concretamente 8 años antes. El protagonista en un Slayer que luchó en las defensas en Yokohama contra el Awakening, el suceso que cambió la historia de la humanidad. Este “despertar” de los Oni, demonios que ya conocemos de la primera entrega, les permitió llegar a nuestro mundo en cantidades nunca antes vista, alterando el espacio-tiempo y haciendo que se fusionen diferentes épocas en una misma línea temporal. Ante la presencia de un Oni especial, nuestro héroe viaja 10 años al futuro, situándose 2 años después de lo sucedido en Toukiden: Kiwami.

La trama se desarrolla en torno a Mahoroba, aldea a la que vamos a parar, un enclave dividido entre dos facciones de Slayers: la guardia imperial y los samurái. Nada más llegar conoceremos a una joven ingeniera que está trabajando en una tecnología llamada Machina, la cual pertenece a una civilización antigua. Esta tecnología permite convertir las almas o los pensamientos en poder, y su primer invento es la Demon Hand, un artilugio que permite a los Slayers materializar una mano gigante con la que poder luchar contra los Oni más efectivamente.

Toukiden 2 continúa con algunos de los elementos que Toukiden: Kiwami aportó al lore del universo Toukiden, y consigue hilar una historia interesante y con verdadero peso. Al igual que en el primer Toukiden, nuestros compañeros tienen un papel muy importante en la trama, y el guión se toma muy en serio desarrollarlos y profundizar en ellos. Resulta inevitable caer en algún que otro cliché japonés, como es habitual, pero a pesar de eso, Toukiden 2 presenta unos personajes bastante buenos, con unas subtramas que van de menos a más.

A nivel jugable es donde encontramos el verdadero cambio en esta segunda parte. El principal es el paso de un mundo dividido en niveles cerrados y separados -lo normal en cualquier juego del género- a un mundo abierto con zonas interconectadas, que puedes recorrer con total libertad sin tiempos de carga, si bien algunas áreas se irán desbloqueando a medida que avancemos en la historia. De nuevo, los lugares que visitaremos serán era de diferentes partes de la historia medieval de Japón, tal y como ocurría en Toukiden, aunque ahora los mapas serán mucho más amplios y explorables.

Ese es en mi opinión el gran acierto de Toukiden 2 respecto a su original: ahora la exploración tiene un papel protagonista. Quizás el aspecto en el que Toukiden se quedaba demasiado atrás con respecto a otros grandes del estilo, como Monster Hunter, era en la exploración, simple y casi anecdótica. Ahora en Toukiden 2 tienes vastos parajes en los que no solo encontrar objetos tirados por el suelo -siguen siendo puntos brillantes-, sino que también puedes encontrar textos ocultos que te ayudarán a entender mejor el trasfondo de la trama, coleccionables, dinero, NPCs que te darán misiones, unos cofres donde puedes dejar un arma que irá a parar a otro jugador y tú obtendrás otra que habrá donado otro jugador, escaramuzas en las que podrás unirte a la IA de otro jugador para derrotar una serie de enemigos y como recompensa su personaje te acompañará durante un tiempo, huellas que te tendrás que seguir para llegar a puntos clave… en ocasiones nos sentiremos más dentro de un MMORPG.

Y lo mejor de todo, es que este nuevo estilo de juego casa perfectamente con el paradigma jugable de los hunting games. A lo largo del mapa nos iremos encontrando constantemente tanto con enemigos como con jefes, por lo que el factor farmeo sigue tan presente como siempre. Esto es quizás algo que choque a quienes no conozcan los orígenes de la IP, y es que, como es obvio, por los mapas se repiten muchos enemigos, tanto normales como jefes, y da una sensación de repetición que a quien crea estar jugando a un RPG open world le parecerá muy cutre. Pero no debemos de olvidar que esto sigue siendo un juego de caza, su columna vertebral sigue estando allí, por lo que es parte del sistema el repetir una y otra vez los mismos enemigos para conseguir materiales. De hecho, en ocasiones la propuesta de mundo abierto ayuda mucho la labor de farmeo, que se hace más intuitiva y dinámica, sobre todo cuando hablamos de enemigos pequeños. Por cierto, hablando de enemigos, se han incluido una especie de pseudojefes, monstruos que no caen de dos golpes como los ‘masillas’ habituales pero que tampoco llegan a ser tan temibles como los Oni mayores.

No obstante, y aunque el sistema de mundo abierto es el reclamo más importante de Toukiden 2, en el pueblo podremos seguir accediendo a las misiones clásicas. Ahora, estas nos llevarán directamente a una zona cerrada concreta del mundo donde tendremos que lidiar con el enemigo o enemigos que nos hayan encargado derrotar. De esta forma, vamos al grano y no nos fuerza a explorar zonas que ya habremos explorado muchas veces con el transcurso de la historia. Estas misiones son las que podremos jugar con amigos en el online, lo cual es lo esperado, ya que viene a ser básicamente lo mismo que el multijugador de Toukiden, pero que aún así se nos queda la sensación de que podrían haber aprovechado el multi mucho mejor, con todo el juego que da un mundo abierto y la exploración del mismo.

Otro añadido importante en la exploración es el misma, una niebla tóxica que proviene del Otherworld -el mundo de los Oni-- y que impregnará ciertas zonas. Contamos con un medidor de miasma que se irá llenando conforme avanzamos por estas zonas, y que tendremos que controlar para que no llegue al tope y se nos acabe la diversión. Encontraremos unas piedras que, si derrotamos al enemigo que las protege, purificará el aire en un área cercana y favorecerá la exploración por estas zonas envenenadas, sirviendo como puntos a los que volver cuando el medidor peligra.

Cabe también destacar la inclusión de quests o recados que nos darán diferentes personajes, con objetivos que van más allá de ‘mata a x bicho’. Aportan variedad a la jugabilidad, y podemos ir completándolas con total libertad -incluso varias a la vez-, por lo que ayudan a aliviar la carga de objetivos principales.

A la hora de luchar contra los Oni, contamos con dos nuevas armas, la espada y escudo y el látigo cadena. La primera ofrece un catálogo de movimientos muy variado que nos permitirá defendernos y realizar ataques realmente brutales, pudiendo cambiar entre dos modos: defensivo y ofensivo. Por otro lado, el látigo cadena es un arma muy técnica y que cuesta dominar, basada en “plantar” kunais en los enemigos y el escenario para luego explotarlos de forma estratégica.

Pero la gran novedad es sin duda la Demon Hand, un artilugio que nos dará la posibilidad de agarrarnos tanto a enemigos como a elementos del escenario para impulsarnos hacia ellos, dándonos la posibilidad de escapar de una zona de peligro o de lanzarnos de cabeza al enemigo desde el aire durante un combate, o facilitar la exploración al escalar un acantilado gracias a la mano, por ejemplo. Y no solo eso, también podremos agarrar a los Oni en ciertos momentos -cuando emiten un aura roja-, parar en seco sus ataques y tumbarlos, dejándolos expuestos a nuestros ataques durante unos segundos. La Demon Hand también nos permitirá usar agarres para saltar entre plataformas, o destruir parte de los escenarios que obstaculizan la exploración. Otra de sus funciones será recoger Geopulses, unos puntos de energía elemental que encontraremos por los escenarios y que podremos lanzar contra los enemigos o bien imbuirlos en nuestras armas para que estas ganen un bonus de daño elemental.

Pero el uso que más me gusta de la Demon Hand es el Oni Burial, un nuevo ataque especial que reemplaza el United Destroyer de Toukiden: Kiwami. Una vez cargada la barra de energía que necesitamos para poder desencadenar este movimiento, podremos elegir una parte del Oni para destruirla completamente. Como ya sabemos, en Toukiden aunque eliminemos una parte de un enemigo, este vuelve a regenerarla exponiendo su esencia, es decir, si le cortamos una pata a un monstruo, esta seguirá ahí aunque en “modo fantasma”. Sin embargo, con el Oni Burial podemos destruir tanto la parte física como espiritual de un miembro de un Oni, haciendo que el comportamiento del mismo cambie drásticamente. Por ejemplo, si destruimos completamente la cola de un Oni, este no podrá usarla para atacar, o si por ejemplo desmembramas las patas de un Oni, este caerá en el suelo y se verá obligado a moverse de otra forma. Es sin duda uno de los mejores aciertos de esta secuela, ya que ahora destruir partes de un Oni afecta de verdad al combate. Eso sí, no todos los miembros de un Oni se podrán destruir completamente.

Los Mitama -espíritus de guerreros del pasado engullidos por los Oni-- cobran más protagonismo en esta entrega. Esta vez no solo podremos equipar un Mitama a nuestro arma -y ganar con ello sus habilidades-, también podremos equipar un Mitama como Evasion Skill y otro como Attack Skill. Las Evasion Skill son efectos orientados a la defensa que se activan según ciertos requisitos en el combate. Las Attack Skill son una habilidad orientadas a la ofensiva. Tanto la Evasion Skill como las Attack Skill cambiará dependiendo del tipo de Mitama que designemos a cada una de ellas, y además también podremos beneficiarnos de los boosts -efectos pasivos- de ambos, no solo del Mitama principal. Se ha incluido además un nuevo tipo de Mitama, Control, especializado en realizar invocaciones.

Otra novedad respecto a los Mitama es la forma en la que estos se desarrollan. Ahora, cada boost tiene una forma específica de desbloquearse y mejorar, por ejemplo, como si fueran logros -derriba a un número enemigos de cierta forma, usa una habilidad x veces, etc-, lo cual hace que mejorar nuestros Mitama sea mucho más divertido y variado. Una de las novedades que más me ha gustado.

Toukiden 2 también añade una nueva zona, las Ruinas, donde podremos luchar contra oleadas de Oni planta por planta. Contamos con dos modos, uno en el que tendremos que superar 10 plantas para obtener la recompensa, y otro, una especie de survival, donde tendremos que superar cuantas plantas podamos pudiendo abandonar las ruinas cada 5 plantas.

El último punto que me gustaría comentar con respecto a los combates, son nuestros compañeros. Toukiden 2 peca del mismo problema que Toukiden: Kiwami, y es que la IA de los Slayers es demasiado eficiente. Esto se resume en que, si vamos acompañados por algunos de los demás protagonistas, los combates se hagan absurdamente fáciles hasta la recta final del juego. La problemática de esto, es que estamos ante un género en el que la dificultad y el reto son posiblemente el principal ingrediente. Por supuesto, puedes elegir luchar contra los Oni en solitario, o no llevar a todos los compis -en ocasiones te ves forzado a ir acompañado por motivos de historia-, pero esto se siente como una solución muy forzada que hace que no disfrutes del todo de una mecánica muy importante en Toukiden, que es la lucha cooperativa -purificar partes o el sistema de vida está enfocado a ir con más de un luchador-, aunque esta sea puramente offline.

En la aldea podremos hacer varias actividades. En la herrería podremos crear armas, transformarlas o, como novedad, mejorar sus estadísticas usando materiales. En el santuario podremos rezar para incrementar la velocidad a la que se desarrollan nuestros Mitama o para comer y obtener ventajas. También tenemos la tienda, donde podremos comprar varios ítems; una novedad es que el surtido de la tienda se expanderá con más y mejores objetos dependiendo del medidor de seguridad de cada época, el cual subirá derrotando monstruos en ese nivel. También tenemos las clásicas aguas termales. Podremos además cuidar a un Tenko, cuyo ánimo mejoraremos al darle snacks, y que podrá acompañarte y darte regalos. Otro añadido es el sistema de Machina, unos robots que puedes mandar a que te traigan objetos de las diferentes zonas del juego -como funcionaban los Tenko en el primer Toukiden-; eso sí, en esta ocasión el sistema es más complejo, teniendo que reparar a los robots, o pudiendo customizarlos o mejorarlos. Por último, podremos usar una caldera donde sintetizar materiales usando otros.

A nivel gráfico nos encontramos con un resultado general que cumple bastante bien en PlayStation 4 -versión que he analizado, al contrario que Toukiden: Kiwami que lo analicé en PlayStation Vita-. A nivel de texturas no nos sorprenderemos en ningún momento, y los escenarios están poco detallados, pero por otro lado, los modelados de los personajes y enemigos, el diseño de las armaduras y armas o la dirección artística está en buen nivel. El juego además corre fluidamente sin ningún tipo de bajón de framerate. En PlayStation Vita, sin embargo, el juego luce mucho peor, con texturas dignas de la época de la primera PlayStation, viéndose incluso peor que la primera entrega, lo cual en cierto modo es lógico ya que estamos hablando de un mundo abierto. A nivel de sonido, nos encontramos con una fantástica banda sonora que nos transporta al Japón feudal, con voces en japonés -acompañando textos en completo inglés- que ayudan a mantener la atmósfera nipona del juego.

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Toukiden 2 consigue renovar su primera entrega añadiendo los suficientes cambios como para hacer que se sienta algo fresco pero dejando intactas las claves propias del género. El nuevo sistema de mundo abierto mejora la inmersión en el universo Toukiden y lo hace todo más dinámico y fluido. Además, estamos ante un hunting game lleno de contenido, que va más allá de simplemente matar monstruos o recoger materiales, expandiendo con creces las posibilidades con respecto al original. Y además, mantiene el buen nivel de la historia del primero.

Es una lástima que haya heredado ciertos elementos que siguen sin haberse mejorado, como la falta de reto durante un buen tramo de la aventura o un sistema de recogida de materiales muy simple que podría haber ganado en complejidad, pero Toukiden 2 ha conseguido pulir aquello que hacía que Toukiden no fuera un juego sobresaliente.




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