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Experience Inc. no para de engordar su currículum de dungeon crawlers para la portátil de Sony. Después de Demon Gaze, Operation Abyss: New Tokyo Legacy y Stranger of Sword City, llega a Europa Ray Gigant, un RPG a pesar de heredar la madurez de la compañía japonesa en ciertos aspectos, pretende ofrecer un nuevo enfoque a la idiosincrasia de la […] 2016-06-26T02:06:44+00:00 , , , , ,
PlayStation Vita recibe el nuevo dungeon crawler de Experience Inc.

Análisis: Ray Gigant (PS Vita)

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Experience Inc. no para de engordar su currículum de dungeon crawlers para la portátil de Sony. Después de Demon Gaze, Operation Abyss: New Tokyo Legacy y Stranger of Sword City, llega a Europa Ray Gigant, un RPG a pesar de heredar la madurez de la compañía japonesa en ciertos aspectos, pretende ofrecer un nuevo enfoque a la idiosincrasia de la obra del estudio. Esta vez, y aunque resulte irónico, las mazmorras se quedan en un segundo plano para construir un juego centrado en la historia y sus personajes, simplificando excesivamente -aunque con originalidad- el resto de elementos del título.

La declaración de intenciones de Ray Gigant es algo que muchos amantes de los dungeon crawlers nos hemos preguntado más de una vez: ¿son incompatibles estos juegos con una historia de peso? Yo pienso que no. Pero por desgracia, no estamos ante un buen ejemplo de ello.

Ficha técnica y valoración

Título original:レイ ギガント
Compañía:Experience Inc.Plataforma:PlayStation Vita
Fecha de lanzamiento:3/05/2016Género:RPG, Dungeon Crawler
Director:Motoya AtakaCompositor:Naoaki Jimbo
Duración:35 horas
Argumento
65
Gráficos
80
Jugabilidad
60
Música
78
Total
61

El planeta está al borde de su destrucción. Las grandes ciudades han sido arrasadas por unos invasores de otro mundo llamados Gigant. Las armas convencionales son ineficaces, y pocos son los que aún no han perdido la esperanza en la salvación de la humanidad. Pero la hay. Conviviendo con nosotros desde hace siglos, unos extraños entes llamados Yorigami han despertado de su estado de latencia. Sabios y poderosos, son los únicos capaces de hacerles frente a los Gigant, sin embargo, solo un humano con capacidades especiales es capaz de beneficiarse de su ayuda. Estos son los Kamibitos, y suponen el último grito de guerra de una especie en peligro de extinción. La ciencia, por otro lado, ha conseguido crear seres artificiales similares a los Yorigami, asignados de igual forma a personas capaces de sacar provecho de ellos, llamados Naturals. Estos guerreros son lo único que impiden el éxito de la invasión Gigant.

Ray Gigant se divide en tres arcos, cada uno de ellos centrado en un protagonista principal (no, no podrás crear personajes a tu gusto).  Ichiya Amakaze, Kyle Griffin, y Nil Phineas, portadores de un Yorigami, se enfrentarán a los temibles gigantes, y aportarán a la trama un punto de vista diferente. Aunque los hechos de estas tres partes ocurran en lugares diferentes del planeta, los tres protagonistas compartirán la misma tarea: adentrarse en unas mazmorras llamadas Megalosite, conseguir un objeto llamado marker que los Gigant más poderosos usan para llegar a nuestro mundo, y colocarlo en una zona especial para hacer frente a los jefazos extraterrestres. Esto, desgraciadamente, es solamente ponerle una tirita al problema, y la amenaza que se cierne sobre los humanos los obligará a buscar una solución final a la crisis.

Como ya comentaba en la introducción, estamos ante un RPG muy centrado en la historia. Esta se desarrolla como si de una visual novel se tratase, dándonos una relativa -y casi insignificante- libertad para responder a ciertas preguntas que se nos plantean, pero es a fin de cuentas una historia lineal. La gravedad del conflicto no impide que vivamos las típicas -y tópicas- situaciones cómicas que se desarrollan en cualquier título japonés que involucre a unos cuantos jóvenes estudiantes.

El primer arco intenta introducirnos en el argumento, construyendo el escenario básico de la historia con bastantes dosis de “vida escolar” intercaladas. El segundo arco nos propone un punto de vista más serio y reflexivo de la historia, y es sin lugar a dudas mi favorito. Por último, una despreocupada tercera parte nos presenta a unos personajes y situaciones más infantiles, y da paso al colofón final, donde las tres tramas se unen en un mismo punto.

El inicio de la historia es realmente bueno, y llegué a ilusionarme. De hecho, el segundo arco y sus personajes me parecen muy destacables. No obstante, a medida que avanzas, notas cómo se va desinflando poco a poco el tema principal. Uno de sus problemas más importantes es el ritmo. El juego se queda estancado durante muchas horas en un punto en el que no se consigue explicar nada, repitiendo pautas hasta la saciedad, y esto se traduce en que, justo al final, cuando intentan contarnos todo, la mayoría de hechos no encajen bien y se sientan poco sólidos, con explicaciones apresuradas. Los acontecimientos están cogidos por pinzas, la gran mayoría carecen de lógica, y no he visto un uso de deus ex machina más exagerado en un juego desde hace mucho tiempo. Realmente es una pena, porque la idea es interesante, y de hecho, muchos diálogos y giros son notables, pero el resultado es irregular y olvidable. Los personajes, genéricos en su mayoría salvo un par de excepciones, cumplen con su cometido, pero no tienen nada para ganarse un lugar en nuestro recuerdo.

Otro tema bastante molesto, es que apenas hay variedad de situaciones, y viviremos una y otra vez hasta vomitar de aburrimiento las mismas conversaciones y los mismos temas de siempre. Os insto a contar, en cierta parte de la historia, cuántas veces se ponen a hablar los personajes sobre ir a pescar.

La gran problemática, es que un juego centrado en la historia no puede fallar precisamente en esto, en la historia. Y Ray Gigant, para más inri, no consigue complementarla bien -aunque lo intenta-.

Dando una vuelta de tuerca a lo que nos tiene acostumbrado el estudio japonés, Ray Gigant nos ofrece un sistema de combate y desarrollo de personajes realmente original y fresco. Hacía tiempo que no veía originalidad en la jugabilidad dentro de este género, y es algo sin lugar a dudas loable. Que funcione, ya es otro tema.

Los combates se desarrollan por turnos. Los tres luchadores comparten unos puntos llamados AP. Cualquier acción, gasta una cantidad determinada de AP, y tendremos que gestionar estos puntos eligiendo los comandos más acertados. Cada turno, parte del AP se recupera -además contamos con acciones que ayudan a esta recuperación, como esperar-, pero siempre será un recurso bastante limitado. Esto nos invita a no precipitarnos e intentar siempre tener una reserva para, por ejemplo, poder curarnos si las cosas salen mal.

A medida que combatimos, irá aumentando un indicador que nos permitirá activar un ataque especial llamado SBM. Este ataque consiste básicamente en un minijuego musical de ritmo, y es bastante útil y divertido de realizar. Otra cosa que irá aumentando mientras luchamos, es un indicador que, al llenarse, provocará un estado especial demonimado Parasitism. Durante este modo, nuestras acciones, en vez de gastar AP, gastarán salud. Si bien esto puede parecer a priori algo negativo, si se usa bien puede ser una ventaja.

Al terminar el combate, la salud se regenera sola, aunque seguiremos manteniendo el número de AP, SMB y Parasitism.

Durante las mazmorras veremos a los enemigos con un símbolo único (no son aleatorias), divididos en colores, según su peligrosidad: rojo, amarillo y azul. Cuanto más peligroso sea elenemigo, más AP gastarán nuestras acciones.

Donde la originalidad del título destaca con más fuerza, es en el sistema de desarrollo de personajes. En Ray Gigant, no conseguiremos experiencia, no encontraremos tiendas, ni siquiera recogeremos objetos o equipo en las mazmorras. De lo único de lo que nos tendremos que preocupar, es de conseguir seis tipos diferentes de recursos, bien como recompensa al derrotar a enemigos, o bien en los cofres que encontraremos explorando. Cada personaje, tiene una especie de árbol de habilidades dividido en tres secciones. En la sección amarilla, encontramos las estadísticas -únicamente tres-, que aumentaremos con un tipo de recurso, mientras que otro servirá para resetearlas. En la sección azul encontramos los comandos, que desbloquearemos con otro tipo de recurso, mientras que otro servirá para desaprender habilidades o hechizos. Por último, y la parte más interesante, es la sección roja, donde gastando un tipo de recurso, aumentaremos el nivel de arma, escudo, accesorio y comida. El último recurso a nuestra disposición, podremos gastarlo en uno de estos cuatro campos, otorgándonos una de estas cosas, o bien fortaleciendo algo que ya tenemos. Por ejemplo, si gastamos un recurso en el campo arma, conseguiremos una nueva espada, o bien hará que una que ya poseemos mejore. Cuanto más nivel tenga el campo, mejores y más cosas podremos conseguir. Esta es la única forma de obtener nuevo equipo. La comida, sirve como ítems básicos, y funcionan como un comando más (usarán AP y no se gastarán).

La exploración de las mazmorras sufre también unos cambios con respecto a lo habitual en este género. El entrar en una de ellas, veremos en un mapa preliminar, dónde están colocados los enemigos, los cofres, el punto de guardado y la salida. Básicamente, salvo en alguna mazmorra concreta, sabremos en todo momento dónde se encuentra todo.

Aunque original, y en un principio realmente interesante, el gameplay de Ray Gigant no termina de encajar correctamente, y esto es debido a varios condicionantes, los cuales podrían resumirse en el hecho de que toda la jugabilidad está demasiado simplificada en general. Es una decisión de diseño, Ray Gigant busca ser un título sencillo y accesible, centrado principalmente en su historia. Para ello, sacrifica algo muy importante en un dungeon crawler: la dificultad y la profundidad. Literalmente es el juego de este género más fácil que he jugado nunca. Los enemigos normales no suponen ningún reto, y quizás algún jefe te pueda poner las cosas más complicadas, pero nunca llegando a ser difícil. En serio, te lo pasas con los ojos cerrados. Otro problema, es que aunque el sistema de combate sea muy interesante, se torna realmente superficial porque puede explotarse de una forma muy descompensada. La problemática que presenta, es que todos los personajes comparten el mismo AP, y al final resulta más efectivo centrarse únicamente en desarrollar a un personaje y hacer que solo él gaste el AP disponible, quedando los otros dos relegados a dos meros pasmarotes.

El mazmorreo no es nada gratificante, ya que el factor exploración se rompe totalmente y se elimina la satisfacción que produce el descubrir cosas. Por otro lado, las localizaciones son poco variadas, el diseño de los mapas no está nada inspirado, y la mayoría de las mazmorras son aburridas. Ocasionalmente encontraremos algunas donde tendremos que hacer algo diferente al resto, pero si bien son pocas, casi todas se acumulan en la recta final del juego, dando una sensación de poco equilibrio en el progreso jugable.

Y por si fuera poco, tendremos que sufrir algo que en pleno 2016 algunos desarrolladores de juegos siguen pensando que es una nueva idea: los rushes de jefes finales repetidos.

Por el contrario, técnicamente Ray Gigant brilla por méritos propios. Los combates son visualmente impactantes, presentando unas ilustraciones 2D de calidad y perfectamente animadas. Si bien no veremos cómo los personajes realizan sus acciones, si los veremos moverse durante la preparación de los comandos. Más que suficiente para un dungeon crawler, cuya mayoría suelen presentar batallas con una perspectiva sosa en primera persona total. Desgraciadamente, el apartado gráfico en las mazmorras no destaca tanto, usando unos modelados 3D básicos y unos escenarios poco detallados y repetitivos -hasta encontramos ralentizaciones en algunas zonas-.

La banda sonora nos presenta temas con estilos variados -algunos de ellos vocales- de una calidad destacable. Sin embargo, le pasa lo mismo que a Stranger of Sword City, y es que tiene piezas buenas, pero la OST no es muy extensa, por lo que se hacen repetitivas con el tiempo. No dispone de doblaje al inglés, así que las voces originales en japonés acompañan los textos en inglés.

Analisis Ray Gigant

Ray Gigant, en definitiva, cumple todos los requisitos para ser el ejemplo perfecto de una conclusion recurrente: tiene buenas ideas, pero las ejecuta de forma mediocre. Las sensaciones que nos presenta en un principio el RPG de Experience. Inc, son positivas, pero al título le cuesta seguir el ritmo y acaba sin dar la nota en casi todos los apartados. Algo que describe con exactitud mi experiencia final con el juego, es que las 35 horas que me ha durado la aventura se me han hecho realmente largas, y al final estaba deseando que acabara ya. Más agrio que dulce, Ray Gigant no deja un buen sabor de boca. Y este desencanto no sería tan incómodo si no fuera porque realmente, tiene ideas muy interesantes, y potencial de sobra para haber llegado a ser un juego de rol notable.

1 5

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(レイギガント)
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Sobre esta franquicia

RPG de Bandai Namco para PS Vita, desarrollado por Experience.

Sinopsis

La historia tiene lugar en un futuro próximo, en junio de 20XX. Unos monstruos enormes conocidos como Gigants aparecen en todos las ciudades del mundo.
La resistencia militar de cada nación fracasa en su intento por detenerlos, pero en Tokio, un joven logra derrotar a una de las bestias. Su nombre es Ichiya Amakaz y su gesta ha sido posible gracias a un misterioso poder llamado “Yorigami”.
Sin embargo, tras derrotar al Gigant sus poderes se descontrolan, hasta el punto en que termina destruyendo la ciudad y perdiendo la consciencia. En ese momento, otro joven le salva y le lleva hasta una zona segura.

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