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No me cabe la menor duda de que el prefijo “Xeno” debería aparecer con una nueva acepción en el diccionario con el significado de “videojuego de rol de proporciones épicas”. Y es que la firma de Tetsuya Takahashi recorre las generaciones de consolas y va dejando una marca imborrable en ellas, dejando atrás títulos de la talla como Xenogears, los […] 2015-11-30T21:00:20+00:00 , , , , , , , ,
Este viernes aterriza en España la nueva Xenoleyenda, el JRPG más grande jamás conocido, ¡adéntrate con nosotros a Mira!

Análisis: Xenoblade Chronicles X (Nintendo Wii U)

Analisis-Xenoblade-Chronicles-XNo me cabe la menor duda de que el prefijo “Xeno” debería aparecer con una nueva acepción en el diccionario con el significado de “videojuego de rol de proporciones épicas”. Y es que la firma de Tetsuya Takahashi recorre las generaciones de consolas y va dejando una marca imborrable en ellas, dejando atrás títulos de la talla como Xenogears, los Xenosaga o Xenoblade. En esta enésima “nueva generación”, Takahashi vuelve a poner sobre la mesa la labor de años de desarrollo de su pequeña empresa llamada Monolith Soft capaz de demostrar que no tiene absolutamente nada que envidiarle a su némesis personal, su “ex” Square Enix. Su nueva obra magna es, una vez más, un RPG de proporciones épicas apadrinado por Nintendo para la malograda Wii U bajo el nombre Xenoblade X, o como lo conocemos en Occidente, Xenoblade Chronicles X.

Pese a su título, es importante dejar claro desde primera hora que Xenoblade X no guarda relación alguna con la historia de Shulk para Wii/3DS, Xenoblade (Xenoblade Chronicles), salvo a modo de cameos, alguna lejana referencia y la aparición de los Nopones como una de las razas alienígenas del juego y el evidente heredado sistema de combate. Esto no quiere decir que la historia de Elma no pueda tener relación alguna con Xenoblade u otras obras del Xenoverso, pues los cabos sin atar son innumerables y sólo Tetsuya Takahashi sabe cómo pueden unirse con los de otros de sus juegos. Y es que, aunque en el apartado jugable Xenoblade X sea la herencia de Xenoblade, a nivel argumental a muchos puede recordarnos más a Xenogears y a Xenosaga por su premisa y multitud de elementos comunes, lo cual es motivo de regocijo para los amantes de las historias más sci-fi de Takahashi.

A falta de unos días para que, al fin, Xenoblade Chronicles X aterrice en España, me he aventurado a realizar un extenso análisis sin destripar nada de la trama basándose en mis más de 160 horas de juego en la versión japonesa del mismo por lo que, aunque el título llegará en perfecto castellano a nuestro país, es importante remarcar que las capturas que aquí encontraréis corresponden a la versión original y es probable que algún que otro término sea traducido diferente.

Ficha técnica y valoración

Título original:Xenoblade X (ゼノブレイドクロス)
Compañía:Monolith SoftPlataforma:Nintendo Wii U
Fecha de lanzamiento:20/04/2015 (JP) - 04/12/2015Género:RPG
Director:Tetsuya TakahashiCompositor:Hiroyuki Sawano
Duración:100+ horas
Argumento
85
Gráficos
90
Jugabilidad
100
Música
90
Total
92

Un forzoso viaje hacia lo desconocido

Ya hablé en mis primeras impresiones de la historia a grandes rasgos de Xenoblade X pero volveré a recordar la superficie de la misma sin entrar en detalles de la trama que sean spoiler, por supuesto.

Año 2054. Una alianza alienígena tecnológicamente superior a la humanidad está atacando el planeta Tierra y como última medida de emergencia para sobrevivir a semejante acometida a gran escala, los humanos fletan varias enormes naves espaciales entre las cuales se encuentra la Ballena Blanca. A bordo de ella, una ciudad en sí misma y miles de supervivientes se embarcan en un travesía especial buscando un nuevo planeta para colonizar pero, dos años más tarde, son nuevamente atacados por el mismo bando alienígena, la organización Ganglion (“Growth” en la versión original), que acaban por forzar la caída de la nave sobre un planeta desconocido pero, casualmente, habitable, el planeta Mira. Allí, la humanidad establecerá su nueva capital, Nueva Los Ángeles, mientras lucha por sobrevivir en un terreno inhóspito lleno de monstruosas bestias salvajes, razas alienígenas desconocidas y la amenaza de Ganglion. Elma (seiyuu: Houko Kuwashima/Caitlin Glass) es una de las soldados más eficientes de B.L.A.D.E. (“Beyond the Logos Artificial Destiny Emancipator”) y tiene como principal misión encontrar las cápsulas de salvamento que fueron esparcidas a lo largo de todo Mira durante el aterrizaje forzoso de la nave espacial a las que llaman “Life Point”. En una de ellas se encontrará con nuestro protagonista, generado por nosotros mismos a través del editor de personajes, que no recordará nada sobre su pasado y la llegada de la Ballena Blanca. Así, en primera persona, iremos descubriendo poco a poco la historia de cada uno de los miembros principales que nos acompañarán durante las misiones como miembros de BLADE: cómo vivían en la Tierra, cómo ha cambiado su vida en Mira, sus relaciones con otros personajes, etc. y, lo más importante, ir desentrañando la verdad sobre el ataque de Ganglion y la llegada a Mira de la Ballena Blanca. Y es que en Xenoblade X no todo es lo que parece y bajo la importancia de la recuperación de los “Life Point” y, en concreto, del llamado “Central Life”, se esconde una verdad subyacente que nos dejará atónitos.

A grandes rasgos, esta es la trama central de Xenoblade X, en la cual intervendrán multitud de personajes (jugables y no) pero tendrá como principales protagonistas a: nuestro avatar, la ya mencionada Elma, Lin (s: Marisa Iye/Cassandra Lee Morris), una prodigiosa ingeniera de tan sólo 13 años que no aparenta su edad en absoluto y será muchas veces “el corazón” del grupo en contraste con personajes más fríos como Elma, Guin (s: Yuuichi Nakamura/Michael Sinterniklaas), un soldado bastante novato que siempre va detrás de Irina (s: Nao Takamori/Carrie Keranen), otra implacable militar aunque muy temperamental y dos experimentados soldados, Douglas (s: Rikiya Koyama/Patrick Seitz) y Lao (s: Keiji Fujiwara/Matthew Mercer). Sus líderes, representantes del nuevo gobierno humano establecido en Mira y altos cargos de BLADE, Maurice (s: Ikuya Sawaki/Kirk Thornton), Nagi (s: Takayuki Sugo/Michael McConnohie) y Vandham (s: Tessho Genda) también participarán en la historia aunque su papel será más secundario del que a priori pudiéramos imaginar, aunque los que sí intervendrán mucho en ella son algunos extraterrestres que tendrán relación con nuestro grupo o en el bando enemigo, como el bueno de Tatsu (s: Daisuke Sakaguchi/Chris Cason), el Nopón que nos acompañará siempre (aunque, a diferencia de Riki, no es manejable) y tendrá una relación de amistad-ser ingrediente para la cena con Lin, L (s: Ryoutarou Okiayu/Ray Chase), un comerciante con mucho interés en la cultura de los humanos, Ga Derg (s: Tetsu Inada), un Wrothiano que forma parte de una de las unidades más letales de la organización Ganglion o Luxaar (s: Unshou Ishizuka), el líder de dicha organización y que guarda un rencor especial a la humanidad por algún motivo. Además de ellos, otros muchos secundarios, algunos de los cuales formarán parte de nuestro equipo y que se unirán de forma opcional, tendrán sus propias historias y misiones pero su intervención en la historia principal será únicamente la de unidades de combate.

Una vez explicada a grandes rasgos “la superficie” de la historia de Xenoblade X y, a diferencia de mi texto sobre las primeras impresiones donde sólo había completado los 6 primeros capítulos del juego, creo que puedo realizar una valoración global en su completitud, donde tengo algunas opiniones encontradas. Xenoblade X cuenta con una historia principal digna de un “Xeno”, con un alto componente sci-fi, donde nada es a veces lo que parece y con muchas sorpresas y revelaciones hasta el mismísimo final pero que, en su conjunto global, se antoja demasiado corta en relación a la cantidad de horas de juego con misiones y exploración y, sobre todo, inconclusa. Y es que Xenoblade X no es más que el prólogo de una historia mucho mayor que, de alguna manera, esperemos que Takahashi continúe y no sufra el recorte que recibieron títulos anteriores suyos como Xenogears Episode V o Xenosaga. El final del juego que, evidentemente, no destriparé, no sólo no responde muchas de las incógnitas que se van presentando a lo largo de la historia sino que deja un enigma mucho mayor al descubierto. Puesto que a día de hoy desconocemos si la historia continuará o en qué formato (DLC, secuela, etc.), tras jugar casi 100 horas para llegar a este desenlace y encontrarnos con más preguntas que respuestas, lo cierto es que puede frustrar a más de uno, y al igual que ocurría con Xenosaga Episode I, por ejemplo, es imposible juzgar en su totalidad la trama porque nadie sabe por dónde diablos puede salir más adelante.

Y es que, aunque breve, el argumento de Xenoblade X toma varios giros de 180 grados, teniendo el primero de ellos tras el capítulo 5 que cambia completamente la visión de “todo lo que conocíamos hasta ahora” y es siempre interesante y adictiva, además de la principal motivación para que sigamos explorando Mira en busca del anhelado “Central Life”. Si tuviese que quejarme de algo, eso sí, es de su irregular avance, pues, sobre todo en la parte final, esperamos más revelaciones pero nos encontramos con dos capítulos dedicados prácticamente a Ga Derg que, a fin de cuentas, no deja de ser un secundario. En cualquier caso, y puesto que es una historia más corta e inconclusa, en este aspecto no supera a la impecable y trabajada trama del primer Xenoblade, donde todo encaja a la perfección de principio a fin y donde “la historia en varias capas” donde “nadie es lo que parecía” culmina sublimemente, algo que en Xenoblade X está aún cojo hasta que tenga secuela. Quiero confiar en que Takahashi tiene todo bajo control y no somos más que espectadores en su juego de tablero del cual sólo nos ha enseñado algunas reglas y nos ha dado tiempo para especular sobre las incógnitas que envuelven al planeta Mira y las razas que coexisten en ella durante la historia de Xenoblade X.

La neXt-gen se escribe con X

Es cierto. Xenoblade X es un “RPG” y como tal, la historia central debería ser su piedra angular pero está claro que Nintendo quería vender el juego (y muchas Wii U gracias a él) orientándolo a otro público también: el de los jugadores de juegos online y de caza tipo Monster Hunter. Esto no quiere decir que Xenoblade X sea un Monster Hunter, no lo es en absoluto, y aunque tiene un claro componente de misiones de exterminar enemigos, recoger ítems, etc. no es esta en realidad la salsa del juego, sino el de completar quests secundarias y descubrir Mira. Esto viene dado por el hecho de que, como ya dijeron, el guión es mucho más completo que el de Xenoblade por el hecho de que hay cientos de misiones secundarias, habiendo decenas de ellas dedicadas a personajes y razas alienígenas, siendo por tanto no la historia de los personajes, sino la historia del mundo y las razas que lo componen la que forma ese guión. Aunque mentiría si dijese que todas ellas son interesantísimas, pues el que creo que es el mayor problema de Xenoblade X es que se basa en estas historias en las que intervienen personajes que prácticamente no conocemos y nos resultan indiferentes: es evidente que el hecho de que muera un alienígena al que hemos visto en 4 escenas sin voz en un par de quests nos deja bastante más indiferentes que si muere un miembro de nuestro grupo tras 60 horas de juego a nuestro lado.

Eso sí, entre tanta cantidad, sí hay algunas más interesantes ya no por sus personajes, seres azules, pequeños o peludos en muchos casos, sino por sus referencias a películas de ciencia ficción de sobras conocidos por todos como Alien o Regreso al futuro o a anteriores Xenos, todo siempre en tono de cameo. Y, dentro de estas misiones, encontramos las llamadas misiones de afinidad, que desarrollarán a los personajes con sus subtramas y son muy recomendables en la mayoría de los casos (pues además tienen voces, a diferencia de las quests normales).

Pero no es aquí tampoco donde reside la piedra angular de Xenoblade X, sino en el conjunto de su extenso mundo creado para ser explorado durante cientos de horas a pie o a bordo de un mecha sin ningún tiempo de carga. Cuando, tras muchas horas de juego, tengamos nuestro Skell, los mechas del juego (“Doll” en la versión original japonesa), y su “Flight Pack” que nos permita surcar los cielos, podremos montarnos en él desde NLA, salir de la ciudad por el aire e ir volando hasta el continente más lejano sin ningún tiempo de carga, llevando la exploración y el concepto de mundo abierto a un nuevo nivel nunca antes visto en un JRPG. Por supuesto, esto nos llevará varios minutos y, antes de tener nuestro robot, horas de caminar y nadar en línea recta por lo que, una vez establecida una sonda de extracción en una nueva región explorada, contaremos con una función de teletransporte a dicha área en el pad de Wii U que, en este caso, sí necesitará algo de tiempo de carga. Y aunque la cantidad sea una virtud, lo verdaderamente alucinante de Xenoblade X es la calidad de sus escenarios: aunque el juego se divide en cinco continentes básicos diferentes, cada uno tiene sus propias subregiones bien diferenciadas y decenas de rutas alternativas, cuevas subterráneas, islas flotantes a las que sólo se puede acceder con el Skell, etc. que hacen a los escenarios extremadamente ricos no sólo en su extensión sino en su topografía, cuya única pega es que el mapa que podemos ver es 2D y entre tantos caminos a veces no sabremos cómo llegar a ese cofre que estamos buscando.

Por supuesto, la exploración vendrá unida a la recolección de ítems en los escenarios al igual que en el primer Xenoblade para quests, desarrollo de nuevo equipamiento o completar la Collepedia, una especie de cartoncillo de puntos del súper que iremos rellenando con los nuevos objetos que encontremos y conseguir así bonificaciones. Pero la salsa de esta exploración será el luchar contra los enemigos de todos los tamaños, formas y colores que pululan por Mira y que podrán, en ocasiones, exterminarnos de un soplido. Algunos de estos enemigos serán únicos como en su predecesor bajo el nombre de “Tyrant” (“Overed” en la versión original) y supondrá un reto especial no sólo el derrotarlos sino el encontrarlos pues dependerá de la hora y el tiempo climatológico de la región el que aparezcan. Su ferocidad además vendrá mostrada mediante un icono que representará el número de víctimas que se ha cobrado como el sumatorio de las partidas de todos los jugadores de Xenoblade X.

Este compendio de misiones, eliminación de enemigos mortales y colocación de sondas serán los tres principales elementos que compondrán la labor de “investigar Mira”. Y es que Xenoblade X cuenta con una división de cada extensa región (incluyendo NLA) en multitud de segmentos y cada uno de estos segmentos supondrá un pequeño % para completar el juego: el ir aumentado el porcentaje de cada región nos abrirá las puertas a nuevas misiones, nuevos eventos y algunas quests convirtiéndose así en una labor secundaria que no debemos dejar de lado. Para aquellos que busquen retos, les esperan cerca de 200 horas el completar al 100% todo Xenoblade X y derrotar a algunos de los titánicos enemigos especiales que incluso contando con el mecha más poderoso del juego (desbloqueable tras vencer al final boss) podrán exterminarte en cuestión de segundos.

Y si por si esto os supiera a poco, Monolith Soft y Nintendo han preparado aún más, en forma de misiones con componente semionline: misiones de equipo en las cuales podremos participar para obtener ítems y Tickets que canjear por objetos y evitar así tener que grindearlos matando el mismo enemigo una y otra vez, misiones contrarreloj o batallas contra los llamados Nemesis, algunos de los Tyrant más letales (aunque, al menos en el servidor japonés, eran bastante escasas). Esto unido al hecho de que podremos “alquilar” avatares de otros personajes (eso sí, no sus Skell) también para usarlos y subir nuestros datos al servidor para que otros nos alquilen (y recibamos bonificaciones por ello) hace que Xenoblade X no sólo termine en Mira, sino que se extienda por toda la red a los miles de jugadores que vivan aventuras en el planeta como nosotros.

La infinita eternidad a la que siempre regresar

Ya hablé en mis primeras impresiones a grandes rasgos del sistema de combate, pero ahondaré esta vez un poco más en ello y, en especial, en las infinitas posibilidades de los combates a bordo del Skell, otro de los elementos nunca vistos en un JRPG a este nivel y que deja en pañales a la infinidad de videojuegos de Gundam que ha producido Bandai Namco. Esta maravilla, elevada a otro nivel más de espectacularidad cuando podamos volar y combatir desde el aire, no estará disponible, eso sí, hasta el capítulo 6 (y eso son más de 30 horas de juego) y tendremos que aprobar un exigente examen de piloto de Skell y pagar una ingente cantidad de dinero para conseguir nuestro limitado Urban de nivel 20. Por no hablar del pastizal que costarán los Skell de tipo pesado (series Mastema o Amdusias) en sus versiones de nivel 30 o 50 (los de nivel 60 sólo se pueden construir recolectando objetos), por lo que valoraréis mucho vuestro robot, ese pequeño capricho como si del primer coche se tratase, puesto que, además, como acabe destruido en combate, perderá en ocasiones una de sus licencias del seguro. La personalización será también enorme y podremos conseguir devastadoras armas de destrucción masiva de drops de enemigos, cofres, la tienda o construyéndolos por piezas si invertimos Milanium en las empresas de desarrollo de NLA. Y hablando del Milanium, es otro de los elementos novedosos de este casi infinito título pues será un recurso natural que extraigamos de la tierra gracias a nuestras sondas: podremos cambiar el tipo de sonda y cambiar las condiciones de extracción para mejorar nuestros suministros, que usaremos para misiones, la mencionada inversión en empresas, construcción de equipamiento, dispositivos y mechas o para abrir nuevos slots para dispositivos en el equipo que ya tenemos.

Esta personalización es también “otro nivel más”, pues además de la multitud de equipamiento del que dispondremos, tanto para mejorar nuestros parámetros como para vestir con clase recorriendo Mira (para que os hagáis una idea, cada tipo de equipo tiene un límite de hasta 1000 objetos que podremos llevar a la vez), cada uno tendrá ciertos slots ya fijos o abiertos para colarles dispositivos que nos permitirán mejorar nuestras características, tener habilidades especiales y otras ventajas y, lo más importante de todo, podremos intercambiar en cualquier momento, pudiendo hacer nuestro cañón destructor con 3 slots devastador contra enemigos de tipo Bestia o usar sus slots para mejorar nuestra recuperación de HP cuando entremos en modo Overclock. Esta personalización es también aplicable también a nuestro equipamiento a pie, en el cual contaremos con hasta seis tipos diferentes de armas de corto alcance y seis tipos de armas de largo alcance, cada una con sus propias Artes asociadas a una Clase diferente que podremos elegir en un árbol de desarrollo e ir aprendiendo poco a poco (en el caso de nuestros compañeros de viaje, estará fijada). Utilizaremos puntos ganados al subir de nivel y completar la Collepedia para mejorar la eficacia de las Artes y Habilidades asociadas a cada Clase y hacernos con las que más se ajusten a nuestro modo de juego serán algunas de las claves para hacernos más fuertes.

Hablando del sistema de combate en sí, hay que recordar que es una evolución del sistema de Xenoblade elevado a una nueva dimensión: mucha más personalización, posibilidad de intercambiar entre dos tipos de arma (corto y largo alcance) y la existencia de SP para realizar ciertas Artes o ejecutar con un coste de 3000 SP “cierta habilidad especial”, aunque el cambio que más impactará será el hecho de que no podremos curarnos de manera convencional. Sin ítems, sin habilidades de cura y sin aliados destinados a curarte. Final destination. La sanación vendrá dada por nuestro buen timing al pulsar B cuando aparezca la opción al realizar Artes que gusten a nuestros compañeros y elevemos así el estado de nuestras Voces del Alma, algo que vendrá definido por cada personaje y tendremos cierto margen de personalización (ejemplo práctico: si Elma quiere que realices ataques con espada larga y lo haces en el momento adecuado, puedes sanar un 20% del HP del grupo). Aunque habrá algunas otras condiciones de curación como cuando usemos el sistema Overclock con nuestro Skell, aprender a configurar nuestro grupo, nuestro equipo y nuestra paleta de Artes para conseguir el efecto óptimo es el diamante en bruto de Xenoblade X que para muchos pasará desapercibido pero será necesario prestar atención para hacerle frente a los enemigos más letales. Y hablando del Skell, ya hablé en su día del Fuel que necesitaremos para hacerlo mover y que se consumirá al combatir, volar y, sobre todo, utilizar Artes. Si nos quedamos a cero caeremos en picado y no podremos combatir con él, pero no desesperéis, porque se irá recargando conforme pasen horas tanto de juego como de tiempo real. Como si de los puntos de un juego social se tratase, nada mejor que usar nuestro robot hasta dejarlo sin gasofa antes de irnos a dormir y tener el depósito lleno a la mañana siguiente.

Podremos luchar tanto a pie como sobre el Skell (e incluso con formaciones mixtas), bajarnos del robot o subirnos a él en cualquier momento del combate, dar órdenes sencillas a nuestros compañeros o simplemente huir de la batalla cuando nos topemos con enemigos que nos sobrepasen en fuerza, pudiendo convertir además nuestro robot en un vehículo de cuatro ruedas para movernos a mayor velocidad. Y sobre él, a la hora de combatir, tendremos otra característica que añadirá más espectacularidad a los combates: la vista desde la cabina que permitirá recargar las Artes y será una bendita ayuda cuando aparezca. Lo cierto es que los Skell serán grandes aliados de combate una vez podamos conseguirlos pero eso no nos garantiza una victoria segura y además serán muchas las partes del juego que nos obligarán a ir a pie cual Xenosaga, teniendo por tanto que llevar el equipamiento tanto de nuestro Skell como de nuestro personaje al día o sufriremos algunas de las no demasiado elevadas curvas de dificultad que suponen algunos bosses obligatorios, nada que no pueda superarse con dedicar algo de tiempo a mejorar nuestro grupo haciendo misiones secundarias.

Podría seguir escribiendo folios y folios sobre los combates de Xenoblade X para seguir hablando de lo maravillosos, espectaculares, personalizables y emocionantes que son, pero os puedo asegurar que nada hará justicia a la sensación de cuando consigáis vuestro Flight Pack, echéis a surcar los cielos de Mira con el Skell y toméis partido con él en un combate, pues es algo único.

Un grito de guerra llamado Black tar

En su día, mis mayores críticas al antológico Xenoblade fueron dirigidas a su pobre apartado técnico, algo en lo que Monolith Soft con ayuda de Nintendo ha trabajado día y noche para hacer de Xenoblade X un título tremendamente sólido a nivel técnico. Evidentemente, no estamos ante un Metal Gear Solid V o Final Fantasy XV pero Xenoblade X es, sobre todo, muy robusto. Gracias al inteligente algoritmo de precarga de modelados 3D en baja calidad para sólo mostrarnos los elementos detallados al acercarnos a ellos, podemos explorar todo Mira sin tener tiempos de carga aunque en ocasiones nos encontremos con que no es hasta unos segundos después cuando carguen las versiones completas, algo que genera una sensación un poco extraña pero sigue siendo mucho más agradable que el popping que encontramos, por ejemplo, en el mundo de Tales of Zestiria. Este efecto se ve enormemente minimizado si instalamos previamente los más de 10 GB de packs de datos que podemos descargar gratuitamente como DLC y que recomiendo encarecidamente. Y es que esto es aplicable a elementos de la ciudad, personajes (que sí sufren más popping) o enemigos pero los escenarios, realizados con un mimo especial, son impresionantes. Si miramos al horizonte, podremos ver casi los confines del mundo, viendo todo tipo de elementos topográficos de este u otro continente que, conforme nos acerquemos, se harán más grandes dando una sensación de realismo impresionante. Mira es un planeta casi real donde su fauna y meteorología cambia y donde podemos ver como el tiempo fluye, siendo NLA una ciudad viva con sus habitantes caminando y haciendo su vida y que irá cambiando conforme invitemos a nuevas razas alienígenas amistosas a coexistir en ella.

Si tuviese que poner alguna queja del apartado técnico, sería que las animaciones de los personajes son a veces un poco toscas y, sobre todo, la sincronización de los labios no es nada buena, aunque es un mal menor teniendo en cuenta la enorme variedad de personajes y secundarios que hay en NLA, incluyendo extraterrestres, las posibilidades de la personalización del avatar y, sobre todo, que las animaciones de los Skell son alucinantes, tanto en combate como en exploración como en las escenas de vídeo animadas con el motor del juego que son también impresionantes y acompañarán a algunos de los momentos más antológicos del juego. Y es que Xenoblade X puede tener una historia corta pero intensa, muy intensa, y cuenta con algunas escenas y momentos que deberían pasar a los anales de la historia del videojuego, patrocinados algunos de ellos por los combates contra Ryzz y Dagahn, siendo probablemente el capítulo 10 en su totalidad la batalla más espectacular que haya experimentado nunca en un RPG, desarrollada en un continente entero y donde la topografía del mismo cambiará durante el transcurso de la titánica batalla en tiempo real.

A estas alturas de análisis, ya habréis comprendido probablemente que Xenoblade X es único en parte gracias a su ambientación, capaz de crear “un planeta en sí mismo” y la cual tiene mucho que agradecer a la también única banda sonora del juego, marca de la casa del maestro Hiroyuki Sawano (Guilty Crown, Gundam UC, Kill la Kill, Shingeki no Kyojin, Aldnoah.Zero, etc.). En sus cuatro discos (55 temas en total) que, además, no recogen todos los temas del juego, aunque sí la gran mayoría, encontramos una gran diversidad de temazos que tienen el toque inconfundible de Sawano y un gran porcentaje de temas vocales. Destacando mis favoritos entre los favoritos, estarían NO.EX01, Black tar (sobre todo la segunda parte dedicada a los combates con mechas, I need a bigger gun!!), Uncontrollable, In the forest y los dos impresionantes temas de los combates finales (cuidado porque el título de uno tiene spoiler) en cuanto a batallas, MONOX, Wir fliegen, By my side y Melancholia de escenas y los temas de los dos últimos continentes como música instrumental de escenarios, 46-ri9 y 96-rip. Sin embargo, entre toda su majestuosidad, la banda sonora de Xenoblade X cuenta con un enorme punto en su contra: en un título tan largo se antoja escasa, especialmente porque pasaremos horas y horas en NLA con únicamente dos BGMs y, creedme, acabaréis hartos de los negros rapeando de Sawano en la ciudad por la noche. También hablando del apartado sonoro, me gustaría hablar del memorable papel de algunos seiyuus del juego como Marisa Iye, Keiji Fujiwara o Daisuke Sakaguchi pero puesto que en España no contaremos con las voces en japonés y no he tenido el placer de oír el doblaje inglés, me vais a permitir que omita cualquier comentario sobre ello o la traducción al castellano con la que llegará el juego.

El comienzo de una nueva Xenoleyenda

Es hora de ir poniendo en orden todos los puntos que he querido destacar de mi viaje por Mira en este legendario videojuego llamado Xenoblade Chronicles X pues incluso un viaje como este tiene final. Un final un tanto inconcluso, incierto, que hace justicia al título como tal pero deja una sensación de incertidumbre de ver “en qué se convertirá” su desenlace o si de verdad lo tendrá. Dejando de lado ese, quizás decepcionante, balance de desarrollo-historia-jugabilidad donde los aficionados más clásicos a los JRPG y, en concreto, a las casi novelas jugables de prefijo “Xeno” de Takahashi, nos encontramos antes un videojuego de proporciones épicas y probablemente el JRPG más completo a nivel jugable que haya existido nunca. Puede que Xenoblade X no sea recordado por ser el mejor JRPG en cuanto a su historia (al menos no este inconcluso Xenoblade X Episode I) pero creo que merece pasar a los anales de la historia del videojuego como el JRPG más completo, extenso y “real” que existe a día de hoy.

Takahashi ha intentado revivir Xenogears y Xenosaga con un formato muy diferente: ha querido romper con los esquemas de lo que hasta ahora se asociaba a los JRPG y ha creado su propio universo, su propio planeta, sus propias leyes, razas e historia y les ha dado vida en este lugar lleno de misterios llamado Mira. Para ello, ha dejado de lado su mejor arma, una extensa trama principal para enfatizar la jugabilidad, la sensación de libertad, exploración, el realismo de pilotar un robot gigante y el esfuerzo que significa conseguir semejante arma de guerra y otras muchas sensaciones que podemos experimentar mientras nos abrimos camino en el ciclo de la vida en Mira. El propio Takahashi admitió que este sacrificio fue necesario para llegar a concebir en Monolith Soft, una empresa mucho más pequeña que una gigante como Square Enix, su primer título en HD y que, aprendiendo de sus errores, en su próximo juego (¿Xenoblade X Episode II?) volverá a darle más protagonismo a la historia principal.

A nivel personal, Xenoblade X fue el empujón que me motivó a adquirir una Nintendo Wii U con su Premium pack y he de admitir que no me arrepiento de absolutamente nada pues me ha dado decenas de horas de jugabilidad (y las que me esperan aún hasta el 100%), por lo que, además teniendo una edición especial como la que salió a la venta en Japón también en Occidente, es una ocasión de oro. Ante el incierto futuro de la consola de Nintendo, sólo nos quedaría pensar si Xenoblade X o el hipotético Xenoblade X Episode II podrían aterrizar en la rumoreada nueva NX aunque, por el momento, mi recomendación es que toméis asiento en vuestro Skell y os lancéis al vasto mundo de Mira lleno de posibilidades y con un único destino decidido: la leyenda de Xenoblade Chronicles X.

Analisis Xenoblade Chronicles X Wii U koi-nya - end

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Sobre esta franquicia

Nuevo JRPG de Monolith Soft situado en el universo Xeno y secuela espiritual de Xenoblade (Xenoblade Chronicles en Occidente) para Nintendo Wii U que vio la luz en 2015 en todo el mundo.

Sinopsis

Año 2054, julio. La Tierra sufre un ataque alienígena y, al borde de la extinción, la humanidad lanza diferentes gigantescas naves espaciales en pos de que consigan alcanzar un planeta habitable y reestablecer la colonización. Una de estas naves consigue escapar aunque es atacada de nuevo, cayendo a un planeta desconocido para la humanidad llamado Mira. Dos meses después, los humanos criogenizados para el transporte comienzan a despertar y nuestro protagonista, guiado por Elma, intentará ayudar a los supervivientes y restablecer la humanidad en este inexplorado planeta, contando únicamente con Neo Los Angeles, la ciudad que transportaba la nave que cayó sobre el planeta. ¿Qué les espera en este vasto mundo por explorar donde nada es lo que parece y donde además son perseguidos por Growth, la organización alienígena que lleva siguiéndolos tras destruir la Tierra?

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k_zero
Invitado

Yo solo quiero decir que tengo unas ganas locas de que Takahashi se marque un Xenon nuevo para el 20 aniversario de Xenogears xD

Por allí me he spoileado algo de Elma y creo que entiendo un poco porque me gustaba su diseño. Aun así estoy muy impaciente por jugarlo a más tardar el próximo año D:

Shiro
Invitado

Yo estoy jugando al xenoblade y se depende en los combates bastante de la cura y que ahora sea más difícil curarse me tira para atrás. También me da pena que este xenoblade no sea una secuela del primero porque el juego me parece impresionante. Será un buen juego pero será difícil que supere al primero.
Y espero que me enganche tanto pero hace falta esperar un par de días para jugarlo

JhonC
Invitado

Yo creo que ya toca Baten Kaitos 3 o nueva IP más que un Xenoblade tan pronto.

Por otro lado, si es verdad que el próximo quiere hacerlo más centrado en la historia principal por mi PERFECTO! Quiero una historia muy muy profunda, desarrollo de los personajes, seriedad, sentimientos, no clichés, todo con una buena banda sonora que nos ponga los pelos de punta o nos haga soltar la lagrimilla cuando toque.

Alph
Invitado

Tras haber terminado la historia principal con unas 118 horas puedo comentar que estoy totalmente de acuerdo con el análisis y nos encontramos ante uno de los mejores juegos del año. La diferencia entre tener Skell o no es abrumadora y eso solo con los de lvl30. No quiero imaginarme como debe ser tener los de lvl50 o ya lvl60. Realmente es un juego increíble e inmenso.

--SPOILERS--
Sobre la historia, desde lo de Lao hasta lo de Elma... todas las revelaciones han sido increíbles. Especialmente la última que junto a lo del idioma te hace preguntarte que pasa en ese planeta. Espero que haya una continuación, sería una pena quedarse con todas esas dudas y además les coges cariño a los personajes (Mis queridas Elma, Lin y Celica *-*).