 En toda librería a la que entras te encuentras el típico stand con el "libro del momento". Frases como "de culto", "fenómeno literario", "revolución" y brau brau brau enmarcando, ni más ni menos, el libro que a la gente le ha dado por leer en ese momento. Como los borregos. Decíamos el otro día en el curro que si pones a vender mierda durante 15 días a 20 €, y el dia 16 la bajas a 9'95 y pones carteles enormes y estridentes con gente diciendo lo buena mierda que es... el día 17 agotada, y tienes gente haciendo reservas para cuando vuelvas a traer más.
Así, los que somos lectores habituales hemos tenido que aguantar obras maestras de la literatura como el decepcionante niño del pijama a rayas, el aberrante Código da Vinci (y los que le han seguido) y similares. Hoy, lo que se lleva es hacerse el culto porque has leido la nueva novela de Stieg Larsson. Y se te tiene que llenar mucho la boca hablando de lo profundo que son los personajes, y de la velada crítica social y el complejo entramado sentimental que el sueco despliega. Si no sabes da igual, hay 300 mil páginas de internet de donde coger esas ideas. Todo esto llevaba yo en mi cabeza cuando "Los Hombres que no Amaban a las Mujeres" apareció en la lista de posibles lecturas para una crítica que tenía que hacer en clase. Vi mi oportunidad de despotricar contra ella y contra los best-sellers en general en plan académico peeeeeero.... me ha gustado. ¿Me estaré haciendo viejo? Este señor es el principal responsable de que mucha gente que no había leido tres lineas seguida en su vida, se haya tragado un tochaco de 700 páginas y, aún así, hayan tenido las santas narices de comprarse un segundo y, afirmar sin rubor ninguno que esperan "con impaciencia" el tercero. Ver para creer, en serio.
El señor Stieg Larsson es periodista. Y si bien los prejucios me cegaban un poco antes de empezar a leer su novela, al enterarme de su historia he de reconocer que me movió un cuanto hacia su bando. Larsson trabajaba en una revista, y se dedicaba a escribir libros como otros muchos hacemos, en sus ratos libros y por el puro placer de hacerlo. Con una trilogía prácticamente completa, le dio por enseñarle el manuscrito de su primer libro a un editor y… la publicación fue uno de los éxitos más sonados de los últimos tiempos en Europa. El libro de Larsson era calificado de obra maestra, y el se hubiese convertido en una de las figuras de la literatura actual… si no llega a ser porque Stieg había muerto. Repentinamente, sin previo aviso, un ataque al corazón y al otro barrio. Ni siquiera pudo ver publicado el primer volumen, menos ver la tremenda repercusión que ha llegado a conseguir.
Cuentan que, en principio, Stieg Larsson tenía en su cabeza hacer una serie de 7 libros. Esos cuatro que faltan nunca podremos saber qué resultado tendrían. Y no deja de tener cierto morbo el imaginar si, después de conseguido el éxito, el estilo de Larsson o su forma de escribir hubiesen cambiado, impulsados por el dinero y la fama en lugar de por el amor al arte.
La obra narra las peripecias de Mikael Blomkvist. Un periodista de los que ya quedan pocos. Trabaja en una revista económica, Millenium, que al contrario que sus competidoras, no se vende al mejor postor. La linea editorial de Millenium se centra en destapar escándalos y denunciar corrupciones, en lugar de en publicitar a determinados grupos según intereses económicos.
Sin embargo, Mikael ha tenido un grave tropiezo. Un enfrentamiento personal y bastante grave con Wenerström, un poderoso empresario sueco, acaba con una condena por difamación. Esto provoca su salida temporal de la revista, esperando que la mancha en su credibilidad no salpique a sus compañeros. En esta tesitura se encuentra cuando recibe una extraña oferta. Otro enorme empresario venido a menos, Henrik Vagner, le ofrece una desorbitada suma de dinero por realizar un trabajo privado para él: deberá investigar la desaparición de su sobrina, producida 37 años antes. Pero además, deberá hacerlo en total secreto, con la tapadera de que, todo lo que está indagando, es en realidad para publicar una biografía de la familia Vagner.
Blomkvist no se ve entusiasmado por la idea, pero Vagner le ofrece algo más. Si consigue resolver el caso, le dará una clave con la cual podrá demostrar que tenía razón acerca de Wennerström. Mikael se introduce así en la familia, donde descubrirá una intrincada maraña de odios, celos y rencores, y una visible actitud negativa hacia todo aquel que quiera meter las narices donde no le han invitado.
Por otro lado se encuentra Lisbeth Salander. Una muchacha de aspecto frágil y extraño, declarada incapaz de valerse por sí misma debido a un retraso mental. Pese a este diagnóstico, que es totalmente cierto en lo que a las relaciones sociales se refiere, Salander es una tremenda investigadora, que puede conseguir cualquier información sobre cualquier persona. El destino (y el dinero de Vagner) unirá a los dos en la búsqueda y el choque de esas dos personalidades tan distintas, provocará que ambos tengan que volver a plantearse sus maneras de vivir y de pensar.
El principio del libro es apasionante. Llega un momento en el que el caso de Harriet Vagner mantiene al lector totalmente enganchado, deseando leer más y más rápido para llegar al final. Sin embargo, la resolución es sumamente simple. Tanto que podría llegar a provocar decepciones si no fuese porque los acontecimientos que le siguen, demuestran que toda la historia no ha sido más que una excusa para introducirnos en las vidas de Mikael y Lisbeth.
La siguiente novela promete ahondar aún más en sus personalidades y en su relación… y os informaré puntualmente de lo que opino tan pronto como la haya leido.
¿Puntos negativos? 23 eurazos por libro… y la edición de bolsillo está leeeeeeeeeeeeeeeejos.
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