| Confesiones |
| Publicado el 21-05-2008 a las 11:30:05 // Musica & Literatura // Cajun Style |
![]() Finalmente Rock ha derrotado a Kain y la ciudad de Townsville respira de nuevo paz y tranquilidad gracias a....¡¡¡las Supernenas!!! Tras la demoledora batalla a dos frentes de los buenos contra los malos, todo el mundo está en el hospital recuperándose de las heridas sufridas. Este será el momento escogido por uno de nuestros protagonistas para hacer una revelación estremecedora. También disfrutaremos de nuevas perspectivas de la vida de uno de nuestros amigos...¡Valor, Caballeros de Bronce!
Rock trató de abrir los ojos, pero los párpados le pesaban demasiado, de modo que decidió descubrir dónde se encontraba mediante la utilización de sus otros sentidos que no tenían necesidad de “abrirse”. Estaba tumbado, eso desde luego, sobre una cama de somier dudosamente firme y peor colchón. Le cubría el cuerpo una serie de vendas, gasas, y una sábana de franela que le producía los más insoportables picores. El olor a antiséptico y diversas pócimas le había congestionado la nariz. Su oído captaba el incesante goteo del suero a su derecha y el pitido que denotaba el funcionamiento de sus constantes vitales, así como los sonoros ronquidos de su compañero de habitación. - Tizoc… - pensó en voz alta - ¿eh? ¡¿Qué?! ¡¡Estoy despierto….estoy despierto!! ¡No necesito una colonoscopia! ¡Ni siquiera tengo colon! – Rock sonrió al imaginar a esa mole de músculo incorporándose de la cama desesperado para estrangular al insensato mata-sanos que se le acercara - Todo el mundo tiene colon, joder. – contestó Rock obligándose a levantar los párpados. Dio un pequeño respingo cuando la luz que entraba por la ventana se reflejó en los utensilios metálicos que poblaban la sala lo cegó temporalmente. - ¡Buenos días, Sérpico! – saludó animosamente el mejicano a su recién levantado compañero. Tenía la cara totalmente vendada, exceptuando los ojos, la boca, y un par de pequeñas aberturas para respirar. - Como siempre…entre pitos y flautas nunca te acabo viendo la cara – dijo rezongando el policía mientras se desperezaba un poco. “Sérpico” pensó, “Y ahora me llama como una peli de Pacino. Válgame Cristo”. – ¿Cuanto llevamos aquí? - Pues según el periódico han pasado un par de días desde que nos cargamos a esos guates. – anunció mientras se rascaba el cuello con su manaza. - ¿Periódico? – preguntó Rock levantando una ceja - Bueno….quien dice “periódico” dice “Playboy”. – carraspeó nerviosamente el titán desviando la mirada hacia otro lado. - ¿Tú que tal estas? – quiso saber el joven Howard. - ¡Bah! No te preocupes por mí. Deberías dirigir tus neuras a los que de verdad lo necesitan. – Sugirió el Grifo señalando con el pulgar a la habitación contigua. *** Cuando entró en la estancia que Tizoc le indicara sintió cómo el corazón le daba un vuelco en el pecho. Billy y Dong-Hwan estaban despiertos y se insultaban cada uno desde su cama con Jae-Hoon de por medio tratando de bloquear todo lo que se arrojaban, desde tarros de analgésicos hasta los propios camastros. - ¡He conocido a muchos gilipollas en mis tiempos pero tú te llevas la palma, niñato de mierda! – insultó el sargento desde el catre. Estaba prácticamente incorporado sobre la cama, a pesar de tener un collarín que le debía impedir el movimiento. - ¡Rock, échame una mano! – suplicó el hijo menor de los Kim mientras reducía a su hermano. El aludido corrió a inmovilizar a su subordinado para evitar que destrozaran toda la instalación. - Pero, ¿qué leches ha pasado? – quiso saber el recién llegado con una mirada inquisitiva a ambos debatientes. - El carca este cree que es más fuerte que yo – el orgullo herido de Dong-Hwan reclamaba una satisfacción a pesar de que el también llevara un alzacuellos protector. - Lo es – sentenció Rock con el ceño fruncido. Él mismo estaba cansado y magullado, y no le apetecía nada mantener una conversación pueril. – Billy se ha dado de palos contra mi padre, el tuyo, y Ryo, saliendo indemne de todos ellos. ¿Es que tú eres mejor que ellos tres? Nadie abrió la boca. Todos en la habitación sabían que cuando el capitán de policía hablaba en ese tono resultaba imposible replicarle. Aparte, nadie en su sano juicio se autoproclamaría superior a tres de los mejores luchadores de la historia. - Jae, ¿nos disculpas un segundo? – Rock habló de nuevo ladeando la cabeza indicándole a su amigo que se fuera. Tenía asuntos que tratar con Billy, aunque se preocupaba también por los hijos de Kap-Hwan, pero existía una cuenta pendiente con su viejo compañero. JaeHoon arrastró literalmente a su hermano fuera de la habitación y cerró la puerta tras de sí. - ¿Qué te carcome ahora, niño? – Billy recogía del suelo la almohada que Dong le había arrojado y la utilizó para mantener la espalda recta apoyándola contra el respaldo de la cama. - Quería pedirte disculpas. – confesó Rock. - ¿Es que fuiste tú el que tuvo la idea de ponerme junto a ese aspirante a Van-Damme? – bromeó el veterano anudándose de nuevo el pañuelo favorito en la cabeza. - Porque Kain te hipnotizó sólo porque me conocías. – dijo el hijo de Geese agarrando una pequeña silla volcada y sentándose en ella cerca de su interlocutor – Por mi culpa te hizo atacar a Yuri y a las chicas, y a Dios gracias que Ryo no llegó a irse porque si no… - Cállate, chaval. – Lo interrumpió Billy con un gesto seco de la mano. – En todo caso soy yo quien debería pedirte disculpas a ti. - ¿Tú a mí? ¿Por qué? – Rock no comprendía de qué tendría que pedirle perdón. - Porque me gustó. - ¿Qué? – el capitán se llevó una de las manos a la cabeza para masajearse las sienes. Algo le decía que iba a necesitar una aspirina. - Escúchame hasta el final, ¿de acuerdo? Esto es algo que nunca te he contado, pero mis padres me abandonaron cuando tenía cinco años. Me crié en las calles de Liverpool robando para sobrevivir, bebía agua estancada, me vestía con harapos, y a punto estuve de morir de hipotermia varias veces. Un día vi a un hombre trajeado, rodeado de un montón de matones de segunda a los que despachó sin sudar siquiera. Recuerdo que pensé que tendría que estar forrado, así que lo seguí y traté de robarle la cartera cuando no miraba. Cuando cogí el dinero de su abrigo y salí corriendo, el tío estaba justo delante de mí al segundo siguiente. Me acojoné. Pensé que me mataría como había hecho con los otros camorristas, pero no. Me agarró del brazo, se arrodilló junto a mí y me habló como nunca nadie me había hablado hasta entonces. “¿Es el miedo a la muerte o el valor lo que te ha impulsado a robarme? Tienes agallas, y eso es algo difícil de encontrar en el mundo, y más en Inglaterra. El pez grande se come al chico ¿Te gustaría no tener que soportar que nadie te pisotee? ¿Te gustaría ser la bota bajo la que se acumulan los guijarros?” – Billy se interrumpió para tomar un poco de aire. No pudo evitar que sus ojos se le nublaran al recordar lo desgraciado de su infancia y cómo aquella persona cambiara su vida en todos los sentidos. - No hace falta decir que me fui con él. Me crió, me educó, me adiestró. Me convertí en su recaudador, en su mano derecha. Pero también en su amigo. Puede que nunca lo creas Rock, pero Geese fue lo más parecido a un padre que nunca tuve. Era despiadado, frío, cruel, sádico…pero tenía un código que nunca traicionaba. Le rezaba a un Dios en el que nadie más creía, por así decirlo. Jamás me ordenó nada que él mismo no pudiera hacer. – hizo una pequeña pausa para sorber por la nariz y continuó. - Suprimí todo ese pasado, todos los impulsos, todas las emociones…por ser un claro ejemplo para ti, por hacer que te sintieras orgulloso de mí después de toda la mierda que había hecho. Cuando Geese te trajo, te dejó a mi cuidado, y por primera vez me di cuenta de que lo que yo hiciera tendría repercusiones. Por eso, cuando Kain me hizo lo que fuera que me hiciera, de algún modo liberó esa parte de mí que estaba olvidada, reprimida. Me gustó. No tuve que volver a preocuparme de estar haciendo daño a alguien, de estar haciendo algo mal. Simplemente...es difícil dejar los viejos hábitos.
Rock enmudeció. No sabía qué decir. No podía decir nada. El hombre del que él había renegado todos estos años se le presentaba ahora como alguien que, si bien nunca se arrepintió de nada, era capaz de ofrecer algo de cariño. El padre al que siempre odiara, resultaba serlo para Billy más que el suyo propio. “Y ya no sólo eso” pensó totalmente compungido, “si no que me admite que le gustaba lo que hacía. Aun así, Billy es mi amigo. Uno de los mejores. Si Terry confiaba en él sin reservas, yo no tengo derecho a no hacerlo”.
Billy parecía a punto de desmoronarse. Daba pequeños suspiros, se estremecía nerviosamente y las manos le temblaban. El hijo de Howard era consciente de que nada de lo que le dijera ahora podría borrar sus pecados. Conocía de sobra a su compañero como para saber que, de derramar alguna lágrima, preferiría hacerlo a solas.
Rock se dirigió a la puerta con la mente en ebullición. Demasiadas cosas en las que pensar. Él era un hombre de acción y nunca se le había dado bien ni dar consejos ni reconfortar a nadie, sin embargo, justo antes de girar el picaporte, recordó las palabras que su mentor le dijera muchos años atrás, cuando tenía 17. Acababan de derrotar a Kain por primera vez, y Rock estaba totalmente desmoralizado tras todas las revelaciones que este le comunicara con respecto a su familia y apenas levantaba la cabeza. Terry, quien también resultaba nefasto animando a la gente, parafraseó un verso de su canción favorita. Sin duda alguna, era lo único que podía decir en un momento similar.
- Stand Up, you Wild Wolf!
Billy contempló de hito en hito a Rock y sonrió. Sobraban las palabras. Lo reconocía como uno de los suyos, como un auténtico “Garou Densetsu”. Nunca podría ocupar el lugar de Terry en el corazón del joven, pero lo daría todo para hacerle ver cuánto podía cambiar, para que se sintiera realmente orgulloso de él.
***
Entró de nuevo en su habitación, dando gracias a Dios por haber hecho que El Grifo no estuviera en ella. Sin duda alguna, Jae-Hoon y Dong-Hwan lo habrían sacado de paseo, pero eso a Rock no le importaba. Lo único que quería era poder dormir un poco sin que los atronadores ronquidos del “werstler” le hicieran dar un respingo, pues cada vez que lograba acostumbrarse a ellos, cambiaban el ritmo.
Su teléfono móvil vibró justo cuando el sueño comenzaba a hacer mella en él. Maldiciendo en todos los idiomas que sabía, miró la pantalla mientras se preguntaba quién sería el desgraciado que le llamaba, sólo para darse cuenta de que era un mensaje de su mujer. Tras suspirar e insultarse a sí mismo lo leyó:
“K tl Kriño? Stams en el Cntro Comrcial ls chiks y ls niños. Ahora vms xa l hsptal ok? TQM”
Pasaron varios minutos hasta que logró descifrar el galimatías, pues odiaba a la gente que escribía de esa forma por el simple y estúpido motivo de “ganar tiempo”. Cerrando los ojos de nuevo, a punto estuvo de quedarse dormido cuando el aparato volvió a sacudirse. Tentado estuvo de estrellarlo contra la pared hasta que vio el número que le llamaba.
- Si son malas noticias no quiero oírlas, Doc. – uno de los viejos compañeros de la brigada de Crimen Organizado había escogido la rama de Forense como especialidad, y era el contacto de Rock para casos de urgencia o no necesariamente limpios. – Estaba intentando dormir un poco y eres la tercera interrupción que tengo. - Desde luego te vendría bien, porque he oído que estas hecho un asco – contestó la voz al otro lado del auricular. – Pero te llamo porque tengo los resultados de las autopsias de los cuerpos que encontramos en la Torre Howard. - Si, dime. – El interés de Rock había aumentado de forma desmesurada y ya no le parecía tan acuciante echarse un rato. - Pues no hay mucho que contar, la verdad. El primer cadáver es un poco raro. Grant, creo que era. Se ha visto sometido a una deshidratación extrema y una hipotonía tanto muscular como cardíaca. - ¿Para los profanos, por favor? – sugirió el hospitalizado. - Seco como una mojama y los músculos hechos puré. - ¿Qué más? - En cuanto al otro...la complexión coincide con los datos que tenemos de él. También hemos recogido un par de fibras de ropa y de pelo que había por el edificio y corresponden con la descripción del traje que nos diste y con parte de tu ADN. – El médico pudo oír claramente cómo su interlocutor respiraba aliviado. – Así que puedes dormir tranquilo. - Gracias, Doc. Cuando nos veamos de nuevo te regalaré una caja de Habanos. – quiso agradecer Rock al forense. - Pero que no sean imitaciones panameñas como la última vez. - Venga, ¡nos vemos!
El encamado dejó el teléfono encima de la pequeña mesita que tenía a su derecha con el ceño ligeramente fruncido. Le había parecido que su amigo dudaba en algunas afirmaciones, pero acto seguido cayó en un profundo y placentero sueño. *** Ryo apenas podía caminar. Las heridas que había sufrido ene l combate contra Billy ya no le dolían, y sus brazos seguían tan recios como siempre, pero todo tenía un límite. Si andar le resultaba difícil, más aún el ver por encima de las toneladas de bolsas que le endosaron las tres insaciables mujeres que iban por delante de él.
Se imaginaba perfectamente la escena a pesar de no poderlas mirar directamente: King, Yuri y Mai parecían tres demonios de Tazmania, arrasando con todo lo que veían, comprando todo lo que les gustaba...pero nadie en su sano juicio sería capaz de refrenarlas ni tan siquiera un ápice. Él mismo ya lo intentó y no tuvo valor para aguantar sus endiabladas miradas durante más de tres segundos. Afortunadamente para él, los pequeños Billy y Jeff caminaban a su lado para que no tropezara con estanterías o con alguna columna. El hijo de Andy y Mai iba el primero, llevando todavía la gorra de los Fatal Fury a pesar de las contraindicaciones de su madre, pues ni siquiera le había dejado lavarla para quitarle toda la roña que acumulara a lo largo de los años. En cuanto a Billy, su sobrino, lograba mantenerse en pie a duras penas y cada dos por tres Jeff tenía que parar e incorporarlo de nuevo. Sin embargo, todo eso cambió cuando ambos vieron a lo lejos la sección de videojuegos.
- Tío Ryo – le llamó el pequeño Bogard tirándole de la chaqueta. No era su tío de verdad, pero sí su padrino. De hecho, y no sabía cómo ni porqué, era el padrino de la mayoría de los niños que conocía, incluyendo al pequeño Billy. – Vamos a lo de las consolas, ¿vale? - Claro, hijo, pero indícame al menos por dónde... – pero le hablaba al vacío, pues los niños corrían ya en dirección a los estantes donde se proyectaban las imágenes de un juego llamado “Luchador Callejero VI”. Ryo nunca había logrado entender cómo era posible que los personajes de esos videojuegos no envejecieran jamás.
Anduvo tras de los chicos todo lo deprisa que pudo, pero entre la marabunta que poblaba el centro comercial, lo rápido que se movían los malditos críos, y su incapacidad para maniobrar cargando tanto peso, hizo que los perdiera de vista durante apenas tres minutos. Para cuando llegó hasta la pantalla no había ni rastro Billy, y Jeff estaba tendido en el suelo. Dejando caer todas las bolsas y cajas de golpe, lo que hizo que sus tres acompañantes miraran hacia su dirección, se arrodilló junto al cuerpo de su ahijado llamándolo a gritos.
- ¡Jeff! ¡¡Jeff!! ¡¡Despierta, niño!! – tras un rápido examen llegó a la conclusión de que, exceptuando un pequeño chichón, no tenía ningún tipo de herida. Pero no contestaba. – Joder...¡¡JEFF!!
Las mujeres llegaron al instante para ocuparse del pequeño y Ryo se dispuso a remover cielo y tierra con tal de encontrar a su sobrino: levantó estanterías enteras, entró en todos los probadores de la planta haciendo oídos sordos de los que estaban ocupados, rompió a patadas las puertas en las que sólo el personal podía entrar, lo que le facilitó la tarea de interrogar a los de seguridad. Cuando todos estaban lamentándose por las contusiones, Ryo comprendió que no sabían nada. Bajó hasta el aparcamiento y a punto estuvo de pegar a todo aquél que tuviera un coche con maletero lo suficientemente grande como para que un niño de dos años se escondiera dentro, lo que significaba a la mayoría, y tampoco halló una sola pista de dónde pudiera estar Billy hasta que una idea se la pasó por la cabeza. La desechó de entrada pero cuanto más la pensaba, más sentido le encontraba. Pero ahora le necesitaban en otra parte. Tenía que contárselo a Yuri.
*** El ruido del móvil vibrando contra la paupérrima mesa de chapa sacó a Rock de la entropía. Miró el reloj que colgaba del otro extremo de la habitación y maldijo por lo bajo. Apenas había dormido dos horas, y para más inri, le parecía que acabara de cerrar los ojos durante un segundo. De un manotazo cogió el teléfono y estrechó los parpados para poder identificar el número. Al momento contestó.
- Doc... ¿Tú otra vez? – preguntó el recién levantado de pésimo humor. - Rock, escúchame. – el timbre grave y serio del interlocutor hizo que el policía dejara atrás su temple gruñón y le dedicara toda la atención que podía a su colega. - ¿Qué pasa? – tenía un nudo en el estómago desde que hubo hablado con él hacía menos de un par de horas y su intuición le decía que el motivo de ello era lo que llevaba al forense a llamarle de nuevo. - Verás...no puedo confirmarlo al cien por cien. – dijo la voz al otro lado del auricular. - ¿Que no puedes qué? – repitió el hospitalizado frotándose los ojos con el dorso de la mano. - No sé cómo decírtelo. Podría perder mi trabajo por esto pero tú tienes más experiencia en este tipo de cosas que yo, así que pensé que deberías saberlo. – el amigo de Rock sonaba nervioso, dubitativo. Alguien le había presionado para que no hablara, pero estaba a punto de hacer caso omiso de dicha advertencia. – Las fibras que encontramos no pertenecían al cadáver en sí, si no que estaban diseminadas por el edificio. Como estaba tan calcinado no pudimos cotejar el ADN con su propio cuerpo, y el análisis dental no coincide con ninguna ficha que tengamos. He llamado a Nüremberg para que me la envíen, pero tampoco la encuentran allí. - ¡Al grano! – exclamó Rock con impaciencia. - Kain está muerto en un noventa por ciento, pero... – se vio incapaz de terminar la frase pues el Capitán le interrumpió. - ¿Es posible que siga vivo? – este se debatía entre correr a abofetear al hombre al otro lado de la línea o romper a gritar. - Desde luego nadie puede sobrevivir a aquello, aunque no puedo decirte con total certeza que este sea el cuerpo. Si fuera por mí lo sería, pero tú has vivido antes lo de que la gente resucite, de modo que... – Rock colgó de golpe sin despedirse siquiera de la persona que le informaba. Tenía la mandíbula apretada y los ojos totalmente abiertos con el ceño fruncido.
“No puede ser” pensó clavando los codos en sus rodillas y apoyando la cara en las manos. “Le vi. Sentí cómo se quemaba, sentí el calor. Noté el golpe que me lanzó cuando traté de ayudarle. Vi cómo cayó al suelo y...” levantó la cabeza como si hubieran tocado algún resorte. Su rostro se mostraba totalmente lívido y contraído, casi se podía escuchar los engranajes de su cerebro funcionando a toda velocidad. “Yo también creí morir. Me tiró del edificio. Me dolió cuando mis huesos se rompieron, tenía la boca llena de sangre...morí. Pero estoy aquí. De todas formas no es posible. No puede seguir....”. De nuevo el vibrador le hizo volver al mundo real. Creía haberlo desconectado tras la conversación con el forense, pero no fue así. Descolgó por pura inercia.
- ¿Diga? - Rock, cariño, Dios, lo siento. No sé qué ha pasado. Ryo estaba con él y sólo le perdió de vista un segundo. No lo encontramos, Dios cariño, no lo encontramos. Hemos buscado por todo el jodido sitio y no lo encontramos. – La voz de Yuri parecía totalmente fuera de control. Rock apenas entendió la mitad de las palabras que le dijo debido tanto a los llantos como al barullo que se escuchaba de fondo. - ¿Yuri? ¿¡Qué coño pasa!? ¡No te entiendo nada! - ¡Que no lo vemos! ¡Lo hemos perdido! Estábamos mirando unas cosas y Ryo y Jeff iban con él, y Ryo ha estado a punto de matar a todos los de seguridad, ¡pero no está por ningún sitio! – la ansiedad y angustia hacían mella en su esposa de manera desmesurada. De pronto una luz comenzó a hacerse en la mente de Rock. - Yuri... ¿quién no está? – preguntó conteniéndose por no sumar sus gritos a los de su mujer. - ¡Billy! ¡Billy se ha perdido! ¡Te juro que hemos buscado por todas partes, pero no lo vemos! Cariño, perdóname. ¡No encuentro a Billy! – Pero la joven Sakazaki no le hablaba a nadie.
Tras estrellar la mesa contra la pared, ponerse en pié y agarrar su chaqueta de un solo movimiento, Rock abrió la puerta de la estancia de golpe y salió despedido como una exhalación por los pasillos. Ya había escuchado bastante. No necesitaba más. Eso sumado a lo que su contacto en el depósito le dijo, sobraba para que hasta el más imbécil comprendiera que no se trataba de una casualidad. Además, él no creía en ellas. De nuevo habían tocado a su familia. A su hijo, y la rabia se apoderaba de su cuerpo con cada paso que daba. Varios médicos y enfermeras trataron de refrenarle, pero Rock pasaba por encima de ellos como si no existieran. Antes de que terminara el día, encontraría al culpable. No, ya sabía quién era.
Kain seguía vivo. Eso tenía fácil arreglo. | |||
COMENTARIOS
2008-05-21 21:48:54 || Quote
No. 2 :
Bueno hermano, por fin salgo del trabajo y puedo dejar mi comentario de rigor
![]() Como siempre me ha encantado. Largo comparado con los dos anteriores, claro, pero muy chulo. Tizoc como siempre el mejor. Ea.
Naule Wolf
2008-05-22 00:35:56 || Quote
No. 3 :
Si que es un pelín largo, pero no deja de ser genial. Menuda tensión al final y la confesión de Billy me dejó con la boca abierta.
Muy currado caballero En espera del siguiente capítulo. XD
A. Bogard
2008-05-22 07:42:55 || Quote
No. 4 :
¡¡IIINTRIIIGAAAA + CERO PACIENCIA!!!! >
![]() En serio, gran gran graaaaaaan capítulo, sí señor. ¡Queremos el siguiente YAAA! Por cierto, creo que yo tampoco tengo colon I <3 Tizoc, debería tener su propia historia en donde se narren sus grandiosas aventuras =) ¡Saludos!
Invitado
2008-05-22 12:04:57 || Quote
No. 5 :
Amén!!! xD
2008-05-22 12:30:08 || Quote
No. 6 :
A quien no le conmueva la confesión de Billy no tiene sangre en la venas simplemente xD
Concuerdo con los demás comentarias en que Tizoc is <3 p.d.: me da pena la pobre Yuri, toda angustiada ella T.T Pobre Rock, "me van a matar a dissssgustos"
A. Bogard
2008-05-22 13:40:40 || Quote
No. 7 :
Oh, by the way, I just loved TEH FICHA so much! 8)
(Despite the not-so-good image, eh ) |







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