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    El Hijo Pródigo
    Publicado el 16-04-2008 a las 16:23:23 // Musica & Literatura // Cajun Style
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    Bueno...la verdad es que después de un capítulo tan rematadamente bueno como el último esperaba que las visitas, así como los comentarios hubieran aumentado en proporcion.

    No obstante, yo sigo fiel a mis pocos fans y mantengo mi plan de publicación.

    Tras todas las tortas y revelaciones de las que fuimos testigos en la pasada entrega, Rock, Tizoc y Jae-Hoon tienen que verselas con un nuevo enemigo que será, si cabe, más duro y terrorífico que el anterior. Os prometo haceros temblar de la emoción. ¿Qué digo, Diego? Yo ya estoy temblando.

    Dong-Hwan

    Kim Dong-Hwan

    El hijo mayor de Kim Kap-Hwan es, como él y su hermano menor, todo un maestro de Tae-Kwon-Do.

    De carácter y estilo de lucha mucho más alocado que Jae-Hoon, este joven es el protegido de Joe Higashi y trata de seguir sus pasos por el mundo del espectáculo, camino que su padre no supo llevar muy bien.

    Le echó el ojo a Kula Diamond antes de que esta fuera novia de su hermano y no acudió a su boda por este motivo.

    Mujeriego, chabacano, irresponsable, pero buena persona.

    Y ahora, el momento que todos estaban esperando (cuando digo todos me refiero a los cuatro gatos que leen este fic y se atreven a comentar xD): Mentiras Verdaderas. El Hijo Pródigo.

     

    Grant yacía de espaldas al suelo con la boca abierta y los ojos en blanco. Su piel estaba cuarteada como papiro viejo y sus músculos parecían haberse consumido, dejando sólo el relieve de los huesos. Tenía una mueca de dolor en su rostro, y regueros de sangre reseca por todos los pliegues de su arrugado tegumento. Los compañeros lo miraron aterrorizados y elevaron una muda plegaria por el alma de aquel hombre que, si bien había cometido graves crímenes en su vida, en el último momento supo creer en el honor y en la justicia.

    Un pequeño destello llamó la atención de Jae-Hoon. Una llave plateada pendía del cuello del difunto anudada con una cuerda. “Sin duda debe ser la de la puerta de salida” pensó, y con sumo cuidado desató la correa. Rock, por su parte, agrupó las ropas destrozadas del grifo y las empleó para formar una improvisada almohada sobre la que el coloso pudiera reposar la cabeza. El Grifo dormía profundamente, profiriendo algún que otro insulto en sueños, pero fuera de peligro. Grant había dado su vida para asegurarse de que así ocurriera.

    Tras cubrir el cadáver con su propia capa, los dos amigos que permanecían en pie se miraron con el ceño fruncido.

    - Tendremos que dejar a Tizoc aquí – sentenció Jae con el temple sereno. No podían cargar a hombros a su compañero caído, ni tampoco volver para llevarlo al hospital, pues les llevaría demasiado tiempo.

    - Lo sé, pero no por ello deja de preocuparme – Rock fijó de nuevo la vista en el tranquilo rostro del hombre que ahora dormía plácidamente. Por su cara, nadie habría dicho que acabara de estar a las puertas de la muerte.

    - Es el hombre más fuerte que conozco. No hará falta más que una cabezada para volver a tenerle tan sano e irritante como siempre – dijo el coreano palmeando el hombro del policía.

    Asintiendo con la cabeza, Rock se giró para encaminarse a la puerta que llevaba al siguiente piso con Jae-Hoon tras él. Las escaleras volvían a estar despejadas, alumbradas con pequeñas bombillas azules en la parte vertical de cada peldaño señalizando el camino. Llevaban subiendo aproximadamente cinco minutos en denodado silencio cuando volvieron a toparse con la ruta obstruida. Conscientes ya de lo que eso significaba, abrieron la puerta del rellano.

    Una estancia con suelo de parqué flotante se abrió ante ellos. A ambos lados de la sala había sendos estafermos de entrenamiento con palos y cadenas, simulando atacantes de madera. En pleno centro había una pequeña fuente con un embalse y nenúfares flotando en él, adornado con rocas dispuestas de manera circundante. Espadas, dagas, y toda clase de armas cortas y arrojadizas descansaban en un armero de roble colgado sobre el muro izquierdo. Sobre el muro descansaba la bandera de Corea con el color rojo corrido, tratando de emular la sangre derramada.

    - ¿Pero qué diablos es esto? – Jae-Hoon tenía los puños apretados y la mandíbula desencajada. Él era coreano, y como tal, le dolía lo indecible que profanaran la insignia de su país

    Otra puerta corredera se abrió con un chirrido mientras Rock y Jae contemplaban el decorado y una figura apareció de entre las sombras. Debía rondar el metro ochenta de estatura y su complexión era fuerte, aunque ágil. Llevaba un Dobo rojinegro sin mangas, muñequeras a juego y un cinturón negro con su nombre bordado en letras carmesí. Sus pies se deslizaban con fuerza y gracia por el suelo, acostumbrado al mismo entablado desde que naciera. El pelo era castaño, como el de su padre, pero muy corto y con un remolino que provocaba que el flequillo se le subiera como si estuviera sostenido con fijador. Su cara, normalmente alegre y risueña, lucía ahora contraída y oscurecida por el fruncimiento de ceño. Kim Jae-Hoon sintió que las piernas le fallaban al ver a la luz a su hermano y rival Kim Dong-Hwan.

    - Dong...dios santo... ¿qué haces aquí? – preguntó el menor de los Kim dando un paso al frente. Rock Howard, menos involucrado con este nuevo oponente, recuperó la compostura con mayor presteza y refrenó a su viejo amigo por la muñeca.

    - Jae, espera. – Trató de detenerlo el policía. El juicio de Jae no era imparcial, lógicamente, y era mejor averiguar lo que pudieran de esta nueva situación antes de precipitarse en ella. – Comprendo que quieras partirle la cara por estar aquí, pero fíjate bien en él.

    El menor de los Kim observó atentamente a su hermano y comprendió al momento a lo que Rock se refería. No hablaba. Una de las personas más charlatanas que conocía estaba ahora callada como una tumba, con los ojos inyectados en sangre, puños apretados, y un aura oscura e inquietante. Efectivamente, aquel no era el hombre con el que había crecido.

    - Le llamé hace un par de días y su agente me dijo que no apareció en las últimas audiciones – confesó Jae-Hoon llevándose las manos a la cabeza – Pensé que estaría de juerga con Joe y no le eché cuentas.

    Rock se apartó un par de pasos cuando vio que el cuerpo de su compañero comenzaba a emanar energía en cantidades desmesuradas. Fuera lo que fuera lo que Kain hubiera hecho con Dong-Hwan, Jae pondría en práctica una de las máximas de su padre: En el Combate se descubre siempre lo que aflige a tu oponente. Andy Bogard había combatido contra Terry para comprobar si realmente este último le ocultaba algo, y ahora le tocaba el turno a él.

    Comenzaron a avanzar el uno hacia el otro cada vez más deprisa. Dong ni siquiera había abierto la boca, pero no perdía ojo de los movimientos de su hermano. Cuando estaban casi uno frente a otro, saltaron en direcciones opuestas, colisionando.

    Jae-Hoon consiguió asestar el primer golpe, propinando decenas de patadas en el pecho a su adversario que provocaron que este cayera al suelo. Sin soltar ni el más leve quejido, Dong-Hwan se incorporó a una velocidad inusitada y cargó contra Jae con patadas circulares aéreas, lo que hizo que ambos volaran de nuevo por los aires envueltos en electricidad, su marca habitual. Tras aterrizar con un estruendoso estrépito, el más joven de los dos desestabilizó al poseído con un ataque bajo para luego apuntar, con el talón, a su cabeza. Trastabillando un par de pasos, Dong se recuperó del barrido y golpeó la pierna que se le precipitaba con un ataque exactamente igual y una patada en el esternón, lo que hizo que su hermano retrocediera un par de metros. Jae levantó la cabeza sólo para ver acercarse a su hermano por el aire, ejecutando la misma técnica que le valiera a él caer al piso la primera vez, alcanzándolo en la mandíbula. Los ojos de Jae-Hoon brillaron cuando el fuego acudió a su pierna derecha. Con todas sus fuerzas, asestó un certero golpe en el costad del incipiente actor, que lo impulsó hasta el muro derecho de la sala y destrozó la parte superior del traje de su hermano.

    Rock lo contemplaba todo sin dar crédito a sus ojos. A pesar de lo terrible de la situación, no podía si no maravillarse ante semejante escena: puñetazos encajadas, patadas desviadas…Los movimientos fluidos hicieron que al Capitán de Policía se le asemejara más a una coreografía cuidadosamente preparada que a una lucha a muerte. Todo cuanto Jae-Hoon hiciera, era contrarrestado por Dong-Hwan al instante y viceversa. Era un bailarín frente a un espejo. A pesar de que en destreza se encontraban prácticamente parejos, uno de ellos partía con una desventaja nada desdeñable: Jae no quería matar a Dong. Rock no pudo evitar preocuparse cuando recayó en aquel detalle. Sólo quien más hubiera mejorado desde que dejaran el aprendizaje bajo la tutela de su padre, ganaría. Jae-Hoon entrenaba cada día junto a él, y era consciente de los grandes progresos que había logrado. Sin embargo, Dong-Hwan era el protegido de Joe Higashi, y su influencia era más que evidente: se había vuelto más rápido y violento.

    - Por favor, Jae…gana.

    Un cuerpo cayendo justo frente a Rock le devolvió a la realidad. Jae-Hoon se incorporaba lentamente, sangrando por la boca, con moratones por todo el cuerpo y la ropa rasgada. Los huesos le crujían y no podía reprimir pequeños jadeos fruto de la falta de aire. Dong-Hwan le estaba matando. El joven Howard aupó a su compañero.

    - Hacía tiempo que no me divertía tanto. – afirmó el doliente con una sonrisa melancólica. Un pequeño reguero de sangre manaba de su ceja izquierda y se le metía en el ojo. – Aunque esto tiene que acabar.

    - Escúchame, no vas a poder vencerle menos que estés dispuesto a…

    - ¡Ya lo sé! – gritó Jae-Hoon deshaciéndose del soporte que le brindaba su compañero. – ¡Pero mírale!

    Rock dirigió la vista a la destrozada figura que también se levantaba a escasos metros de ellos. El estado en que se encontraba era tan lamentable como el de su hermano, salvo por una diferencia: tenía las manos en la cabeza, convulsionando, y gritando. Nunca en su vida habían escuchado gritos semejantes. Gritos agónicos, desesperados, acompañados de lágrimas.

    - Está luchando, Rock – dijo Jae con orgullo – Si ni mi padre pudo meterlo en vereda, Kain no puede hacerlo mejor con truquitos baratos.

    - C...cas...a….tramp...a….B-Billy…

    Los dos amigos abrieron los ojos de par en par al entender las palabras que un hipnotizado Dong lograra proferir en medio del llanto. “Casa…trampa…Billy”. Un escalofrío recorrió la espalda de Rock al entender lo que ello significaba.

    - Kain….voy a matarte… - juró el policía.

    ***

    Una auténtica marabunta rompía las puertas de entrada al jardín de Kim Jae-Hoon. Mai Shiranui, King y Yuri Sakazaki permanecían apostadas en la entrada a la casa, aguardando que los atacantes llegaran hasta ellas.

    - ¿Dónde está Billy? – Preguntó Yuri por el paradero del segundo al mando de la unidad de Rock - ¿No ha llegado aún?

    - ¿Tú le ves? – el sarcasmo de King fue cuanta respuesta necesitaba.

    Varias decenas de hombres armados llegaron hasta ellas y las rodearon. Comenzaron entonces, haciendo alarde de valentía o insensatez, a atacar a las mujeres creyendo que serían presas fáciles, pero salieron escaldados por el “Ryu-Enbu” de Mai, golpeados por el “Double Strike” de King, y apaleados por los “Shoryu-Upper” de Yuri. La joven esposa no había parado de entrenar desde que esta misma caterva de indeseables tratara de secuestrar a su hijo y volvía a demostrar las habilidades que le hicieran merecedora, año tras año, de una invitación al torneo.

    - ¿Esto es todo cuanto tienen? – se mofó la atractiva ninja de las cualidades de sus atacantes.

    Sin previo aviso, los sicarios de Kain se detuvieron y cesaron en los intentos de herir a las terribles luchadoras. Una parte del círculo se abrió, formando un pasillo por el que aparecieron tres figuras que les eran muy familiares a las veteranas.

    Una de ellas era la de una mujer, voluptuosa, a la que Mai ya se enfrentara en dos ocasiones, y se saldaran ambas con una victoria y una derrota. Rubia, había sido entrenada en las artes del asesinato desde que naciera, y entró por primera vez en sus vidas en el torneo del año 2005: Lien Nevile. La mujer cuya misión era destruir a los miembros del sindicato de Geese Howard.

    Las otras dos siluetas eran prácticamente iguales, salvo por el corte de sus pelos y el color de sus ropas. De estatura mediana, y complexión menuda, vestían trajes clásicos chinos rematados en oro en los adornos del pecho, las hombreras, y las mangas. Uno de los hombres llevaba el pelo peinado hacia atrás, con dos mechones blancos a los lados. El otro, tenía una media melena que le caía a partes iguales hasta la altura de la mandíbula. Los gemelos Jin Chonrei y Jin Chonshu.

    - Mai, King, escuchadme – intervino Yuri encarándose con la asesina. Ella era una de las causantes de la situación actual y la responsable de que Rock cayera en aquella terrible depresión años atrás –. De esta zorra me encargo yo.

    - Como quieras – encogió King los hombros.

    - Nosotras nos ocupamos de estos dos – Mai señaló con su abanico hacia la pareja de hermanos eternamente jóvenes. Ellos eran los herederos de los Pergaminos de la Inmortalidad que Geese robara en su momento. Aparentemente habían sido destruidos, pero al parecer lograron obtener su poder antes de que se perdieran en la explosión de la Torre Howard – Hay que mantenerlos separados, King.

    ***

    - ¡Rock! – gritó Jae-Hoon a su amigo, que ya se corría hacia la puerta por la que habían entrado – ¡Billy irá a ayudarles, pero si no derrotamos a Kain ahora, no habrá servido de nada el sacrificio de Tizoc!

    El policía se detuvo en seco. Sabía que Jae tenía razón, pero no podía evitar una punzada en el estómago. Primero tenían que terminar este combate, y después él mismo se enfrentaría a Kain. Por fin su familia quedaría en paz. Sólo esperaba que nada les ocurriera mientras tanto.

    “Billy, te lo ruego. No llegues demasiado tarde”

    Dong-Hwan se abalanzó de pronto contra su hermano asestándole un fuerte rodillazo en la espalda. Aullando de dolor, Jae-Hoon cayó cuan largo era, aprovechando el impulso de la caída para rodar y golpear con el talón en la barbilla de su atacante.

    - ¡¡Despierta, Dong!! ¡Soy tu hermano, maldita sea!

    El silencio fue la única respuesta que recibió. Dong-Hwan lloraba, se resistía, pero no conseguía librarse del control mental al que Kain le había sometido. De pronto, las miradas de ambos se cruzaron.

    “Ataca, hermano.”

    “No puedo hacerlo”

    “Tienes que hacerlo. Mátame o te mataré”

    “Dong, no puedo hacerlo”

    “¡Hazlo de una maldita vez!”

    Jae-Hoon se colocó en posición de guardia. Sólo podría hacer esto una vez. Se negaba a acabar con la vida de su hermano, debía tener precisión suficiente para dejarle inconsciente sin matarle, pero nunca lo había hecho en semejante estado, ni bajo tanta presión.

    Concentrando todas las fuerzas que le quedaban en su pierna derecha, hizo que el fuego prendiera por toda ella. Las lágrimas acudieron a sus ojos cuando lanzó el más potente ataque que su padre le enseñara a él y al hombre al que debía derrotar.

    “Te quiero, Dong”

    - ¡¡Hou’ou-Kyaku!!

    La violencia del golpe hizo que Dong-Hwan acabara rodeado de fuego. Voló por los aires y chocó contra el techo de la estancia, provocando que cayera de nuevo al suelo resquebrajando las tablas. No se volvió a mover.

    Jae-Hoon corrió hacia su hermano y le acunó contra su pecho. Las ojeras le habían desparecido, y su rostro volvía a exhibir su clásica sonrisa. Por desgracia, no reaccionaba. El superviviente lloraba inconsolable.

    Había matado a su propia sangre.

     

     


    COMENTARIOS


    Invitado
    avatar_Invitado
    2008-04-16 18:17:59 || Quote
    No. 1 :
    iiiiiimpresionanteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

    2008-04-16 22:44:17 || Quote
    No. 2 :
    Ánimo hermano, que me está encantando emoticon

    Ayu
    avatar_Ayu
    conectado
    2008-04-17 12:23:32 || Quote
    No. 3 :
    NOooo puede ser!! :'( Pon el próximo capítulo pronto~~nyaaa

    Carmen
    avatar_Carmen
    2008-04-17 20:28:31 || Quote
    No. 4 :
    Emocionante, excelente...Estoy esperando ansiosa el siguiente.Me encanta como escribes. emoticon

    Naule Wolf
    avatar_Naule Wolf
    2008-04-18 00:13:30 || Quote
    No. 5 :
    No se como lo haces, pero cada vez me dejas más impresionada y cada capítulo es más emocionante.
    Sigue así, esperaré con paciencia (o al menos lo intentaré) el siguiente capítulo.

    A. Bogard
    avatar_A. Bogard
    2008-04-18 15:40:10 || Quote
    No. 6 :
    ¡Yo de paciencia, nada! >emoticon ¡Después de semejante capítulo, me comen las ansias por averiguar qué pasará! Y también por ver al clásico Ladies Team y los a los Jins en acción.


    Por difícil que parezca, cada entrega supera a la anterior, en serio, muchas felicidades. 8)

    ¡Saludos!

    2008-04-18 19:04:24 || Quote
    No. 7 :
    "después de un capítulo tan rematadamente bueno como el último"

    Rodrigo, por dios, contrólate un poco que la humildad es una virtud tan importante como el odio a los emos...

    A. Bogard
    avatar_A. Bogard
    2008-04-20 17:32:23 || Quote
    No. 8 :
    Ohhh, pero vamos, si el chico está en lo cierto, fue un capítulo "rematadamente bueno" emoticon


    Por favor publica comentarios breves y referentes al título, recuerda que no se trata de un hilo de discusión.

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