| Vísperas de Destrucción |
| Publicado el 01-04-2008 a las 12:20:06 // Musica & Literatura // Cajun Style |
![]() Ni siquiera yo puedo evitar hacer "click" en una entrada con semejante título. Dicho encabezamiento se me antoja irresistible a la par que sublime, y aguarda centenares de sorpresas y vivencias úncias que sólo podrás experimentar si continuas leyendo, ¡Oh, intrepido internauta! Los planes de ambos bandos se van cerrando cada vez más. Rock le pide a Ryo que vaya a Alemania, Billy se quedará para proteger a las mujeres y niños....¿pero qué ocurre con los malosos? ¿Andandarán? Las respuestas las descubrirás más abajo, después de una ficha de personaje.
A continuación, el nuevo capítulo de Mentiras Verdaderas: Vísperas de Destrucción.
Kim Jae-Hoon dormía plácidamente. Abrazado a su esposa, había permanecido despierto hasta bien entrada la noche debatiendo con su amigo Rock qué hacer en caso de un nuevo ataque por parte de Kain a su familia y amigos. Mai Shiranui, Jeff, King y las gemelas, Yuri y Billy llevaban una semana viviendo en casa del coreano, ya que el policía prefería arriesgarse él solo y esperar a que fueran a buscarlo a su vivienda. Unos fuertes golpes en la puerta de su dormitorio despertó al matrimonio, haciendo que tanto Kula como Jae-Hoon se incorporaran de golpe con el corazón en un puño. Jae se desembarazó de las ropa de cama y de la parte de arriba del pijama. Los golpes continuaron con mayor intensidad, y Kula temió que quien fuera que estuviera al otro lado de la puerta la acabara echando finalmente abajo. - ¡Jae, abre! – la voz de Rock sonaba amortiguada por el grosor de la hoja de madera. Jae-Hoon miró el despertador con el ceño fruncido. - Rock…son las seis de la mañana ¿Qué ocurre? – preguntó abriendo la puerta y asomando la cabeza. Su amigo tenía la mandíbula contraída y los ojos inyectados en sangre, el pelo alborotado y la chaqueta sobre un hombro, con un sobre arrugado en el puño derecho mostrándoselo al recién levantado. - Me han enviado su localización, los muy hijos de perra – El policía dio media vuelta y se dirigió al salón. Jae-Hoon miró a su mujer, que puso los ojos en blanco y se tapó de nuevo con las sábanas. Este siguió al joven Howard hasta el piso inferior, entreabriendo la puerta del dormitorio de Yuri para asegurarse de que permanecía dormida. El hijo de Kap-Hwan supo desde el primer momento del día que esta no iba a ser una jornada anodina en ningún aspecto. - Me he despertado temprano, igual que siempre, y cuando salía de mi habitación me encontré esto bajo mi puerta. – Le comunicó Rock dejándose caer en el sofá pesadamente lanzándole el trozo de papel a su compañero. - Tiene que ser una broma – sentenció Jae-Hoon al leer el contenido del sobre. Con los ojos abiertos de par en par, tomó asiento frente a Rock. - No podía elegir otro sitio – La ira del policía era palpable, ardía de furia. - Quiere ponerte nervioso, no le eches cuentas – sugirió Jae - Pues lo ha conseguido – confirmó levantándose para encaminarse a la cocina. El otro lo siguió, con el papel en la mano. – Voy a ir. Ahora mismo. - Voy contigo. - Lo suponía. Somos dos contra todo un ejército. - Podemos contar con Tizoc – dijo Jae-Hoon cogiendo el teléfono inalámbrico – ¿Pero quién se quedará con las chicas? - Le dejé un mensaje a Billy. Vendrá. – Rock apuraba el vaso de agua con tanta vehemencia que varias gotas se derramaron por su barbilla. Oía hablar a Jae-Hoon en la habitación contigua, disculpándose por haber despertado al hombre del otro lado de la línea telefónica, explicándole la situación. A los cinco minutos, el Grifo aporreaba la puerta principal demandando acción. - Escuchadme – dijo Rock, duchado y más despejado a sus dos mejores amigos – Desde que tenía 17 años he estado esperando que Kain volviera. Siempre creí que Terry me ayudaría, que estaría ahí para protegerme. Me casé, tuve un hijo, y nunca supe realmente lo que mis acciones significarían para aquellos que me querían o que confiaban en mí porque el Lobo Hambriento me protegía. Ahora no está, y ha llegado el momento de pagar por mis orígenes. Es injusto que un hijo deba expiar los pecados de sus padres, pero eso es justamente lo que no pienso permitir que les ocurra a Billy o Jeff. Si Dios quiere, esta será la última cuenta que nos queda por saldar de un pasado lleno de luchas y sufrimiento. Acabemos con esto. La puerta de la habitación se abrió de nuevo. Los tres compañeros se pusieron en guardia al momento para hacer frente a la ira de las mujeres que cruzaban el umbral. Kula, Yuri acunando a un Billy totalmente dormido, y Mai, que llevaba a Jeff cogido de la mano mientras este se quitaba las legañas con el batín de su madre. Tenían un aspecto entre sensual y aterrador. - ¿Pensabas marcharte sin despedirte de tu hijo? – quiso saber Yuri con una mirada amenazadora y un intento último de disuadir a su esposo. Sabía lo que tenía que hacer, y el motivo que lo impulsaba a tomar semejante decisión, pero el saberlo no hacía que fuera más llevadera la posible pérdida. - No pienso despedirme – los ojos de Rock mostraban una calidez que consiguió minar incluso el temple de la mujer – Porque esto no es un “adiós”. Tengo muchas cosas por hacer, y voy a vivir para hacerlas. Ambos se fundieron en un intenso abrazo, con el pequeño Billy que comenzaba a patalear, disgustado al ver que alguien perturbara su cómodo sueño. Kula miró a su sacrificado esposo con los ojos entrecerrados. - Perdimos a Terry y a tu padre hace poco...- Los suspiros y la emoción embargaron al recordar la muerte de las leyendas, provocando que sus ojos se le nublaran por las lágrimas. - A mí no me perderéis – sentenció Jae-Hoon, y de un solo movimiento la atrajo contra sí para besarla con todo el amor del que se veía capaz. Rock se desembarazó de las dos personas a la que más quería en el mundo para poder continuar con el ritual de despedidas. - Ojalá Andy y Joe estuvieran aquí para ayudarte – Mai llevaba su clásica cola totalmente deshecha, pero eso no minaba en absoluto su belleza. Incluso en un día como hoy mantenía su carácter jovial aunque maduro. – Están ya algo mayores pero sin duda podrían dar bastante guerra. - Es mejor así – dijo Rock besándola en las mejillas – No quiero que se metan en una batalla de la que no saben nada sólo porque estén unidos a mí. – Tras mirar de reojo al hijo de la Kunoichi se arrodilló frente a él extrayendo un objeto arrugado y desvencijado del bolsillo interior de su chaqueta. – Jeff, mírame. - Buenos días, tío Rock – saludó el somnoliento niño. Una parte de su flequillo castaño estaba de punta hacia arriba, denotando el temperamento del pequeño. - Buenos días, chaval – sin saber el motivo, había llevado aquello encima durante todo este tiempo. Dentro de su vieja chaqueta rojiblanca estuvo guardado desde hacía un año. – Jeff, tu tío Terry me dio esto cuando tuve edad suficiente para saber lo que significaba. Es un símbolo. La marca de una historia de sacrificio, negación ante la adversidad, espíritu luchador...tu padre siempre quiso mantenerte alejado de ese mundo, pero esto es tuyo por derecho. – Agarrándola por la visera, Rock colocó la clásica gorra de los “Fatal Fury” sobre la cabeza de Jefff Bogard. El niño daba saltos de alegría a pesar de lo destrozado de la gorra, y que le quedara demasiado grande. Sabía que, cuando volviera, Andy tendría una conversación muy seria con él. Pero en aquél momento lo único que importaba era, que ocurriera lo que les ocurriera a los tres hombres que, como otros tres antes que ellos habían hecho, estaban dispuestos a dar sus vidas por defender la justicia, la bondad, a sus familias...el honor. Las mujeres les acompañaron hasta la salida de la casa. Con Rock Howard a la cabeza, flanqueado por Kim Jae-Hoon a la izquierda y El Grifo a la derecha, pusieron rumbo al lugar que había visto morir al mayor genio criminal de la historia de la ciudad: Geese Howard. Lo último que éstas escucharon, ya a lo lejos, fue la atronadora voz de Tizoc lamentándose. “Qué pendejos. Con sus mujercitas y todo despidiéndoles... ¿por qué a mí no me despide ninguna churri?”
***
- Ya han salido – informó una brutal voz desde las sombras de su capa. - Ya sabes lo que tienes que hacer. Hazlo. – parecía que la elegante figura no se hubiera movido del sitio desde la noche anterior. No habría sido de extrañar viniendo de él. - Sí, mi señor. – respondió solícito el enmascarado. - De un modo u otro, Howard perderá. | |||
COMENTARIOS
A.Bogard
2008-04-01 21:41:48 || Quote
No. 1 :
¡Amo a Tizoc! Toda la seriedad del asunto y que al final va soltando lo que bien pudiera ser su "winner quote":"Qué pendejos." Ooooh, ahora sí que sí se ve venir la intensidad a todo lo que da. ¡Queremos más!
2008-04-02 00:05:50 || Quote
No. 2 :
Si, Tizoc mola, rompe el hielo hasta en las situaciones más peliagudas xD
El gesto del "traspaso de la herencia (la gorra)" ha quedado sublime ponerse esa gorra te hace sentir un nosekékekéséyo pareciera como si terry siguiera entre ellos.
Invitado
Naule Wolf
2008-04-02 02:33:32 || Quote
No. 4 :
Chiquillo, esto es una obra maestra, la verdad me esta gustando mucho, y te quedas con ganas de más XD. Estoy deseando leerlo entero, pero como todo lo bueno, habrá que esperar.
Saludos! |








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¡Amo a Tizoc! Toda la seriedad del asunto y que al final va soltando lo que bien pudiera ser su "winner quote":
pareciera como si terry siguiera entre ellos. 