| Mentiras Verdaderas: Reunión |
| Publicado el 26-02-2008 a las 19:30:58 // Musica & Literatura // Cajun Style |
![]() Tras una ausencia algo más larga de lo normal, subo la nueva entrega del Fan-Fic que en estos momentos nos ocupa. Rock ya conoce la identidad del tío que le esá haciendo la puñeta, como vimos en el capítulo anterior, y la identidad de este le ha dejado hecho una braga. Ciertas revelaciones le pasaron factura y ha pasado toda la noche elucubrando diversas formas de actuar. Y como siempre, una nueva ficha de personaje.
A continuación publico Mentiras Verdaderas: Reunión.
South Town. Casa de Rock Howard y Yuri Sakazaki. 6:30 A.M.
El pitido del despertador avisó al joven de que debía levantarse de la cama. No había podido dormir en toda la noche a pesar de que se forzó a cerrar los ojos, pero entre las preocupaciones propias de su cargo, que siempre hubiera tenido el sueño ligero, las atenciones que su hijo recién nacido requería...eso sin contar con las terribles revelaciones a las que llegara de camino a su casa la noche anterior. Incorporándose, se quedó sentado unos instantes en el lateral del colchón. Su esposa dormía profundamente, a pierna suelta, y con la boca abierta. Rock siempre había envidiado la capacidad de su mujer para relajarse ante las más insospechadas situaciones. Pasando la mirada por el cuerpo desnudo de Yuri, una sonrisa se le dibujó en la cara. A pesar de todo, tenía suerte. Salió de la habitación cerrando la puerta suavemente y se encaminó al cuarto del bebé. Billy parecía tener una particularmente buena mañana, ya que aun dormía hecho un ovillo, pegado a la esquina izquierda superior de la cuna. Su padre pasó unos minutos mirando y velando por la respiración del niño. Viendo que sus pequeños piececitos estaban al aire, Rock cogió la manta y los cubrió de nuevo. Tras un desayuno frugal, y una ducha fría que le ayudara a despabilarse, el policía entró otra vez en el dormitorio principal para buscar su ropa. Cazadora marrón gastada, vaqueros desvencijados, y botas del mismo color que la chupa. Tal como aprendió de pequeño, el hábito no hace al monje. Besó a su mujer e hijo y salió de casa. Anduvo calle abajo, como cada día. Era el mismo camino que recorría tanto los días de diario como los fines de semana. Jae-Hoon y él no tenían tiempo a ninguna otra hora para dar las clases, y a decir verdad, últimamente la idea no le satisfacía demasiado. No se debía a que no le gustara entrenar a los chicos que les admiraban a él y al coreano, si no a que tenía la cabeza ocupada en demasiadas cosas. No podía dejar de pensar en Lien. La atractiva asesina le había abandonado una vez consiguiera los datos o localizaciones de los hombres que trabajaban para Geese Howard. Sin embargo, la mujer ya se enfrentó a Billy Kane mucho años atrás, y casi le costó la vida. Rock había intervenido en el momento justo para evitar la muerte de esta, desconocedor de los motivos que la impulsaban a atacar al que por aquel entonces se seguía considerando mano derecha del genio del crimen. Lien y Rock comenzaron con su relación meses después. Ahora, la arpía y Kain tenían el mismo objetivo: acabar con todo lo que hubiera sido tocado, creado, o valorado para Geese. ¿Casualidad? La experiencia adquirida tanto en el cuerpo de policía como en el mundo del combate había hecho que Rock dejara de creer en ellas. Más cuando eran él mismo y Billy los dos últimos exponentes de aquella facción criminal de un modo u otro, lo que significaba que sus vidas, y por extensión las de sus seres queridos, estaban en peligro. La casa de Jae-Hoon estaba a un par de manzanas de la suya, en las afueras. Era una casa grande, espaciosa, con una zona habilitada como Dojang para que pudieran moverse con libertad absoluta sin miedo a cargarse uno de los muebles o adornos de Kula. La residencia había sido el regalo de Boda de su cuñado, Dong-Hwan, a modo de excusa por no haber podido presentarse en la ceremonia. Rock tenía la llave de la puerta trasera, para no despertar a Kula cuando llegase o en caso de tener algún apuro en mitad de la noche. Una vez dentro, se dirigió al lugar de entrenamiento. Jae-Hoon ya estaba allí. Solo. Los chicos llegarían de un momento a otro. Rock comenzó a cargar su brazo de energía, y este brillaba tímidamente con una luz morada. Su viejo amigo continuaba sentado de espaldas a él. Con un rápido movimiento, describió un arco hacia delante, provocando que una impresionante onda de fuerza se desplazara a toda velocidad por el suelo. El coreano reaccionó justo antes de que el "Repuken" le alcanzara de lleno. Saltando hacia atrás, y dando media vuelta en pleno aire, ejecutó una serie de rapidísimas patadas logrando sortear las defensas de su improvisado rival y golpeándole en la mandíbula. La fuerza del ataque hizo que el americano reculara un par de pasos, que aprovechó para tomar impulso y cargar contra Jae-Hoon con el codo por delante. Acertándole en pleno pecho, Rock no dejó pasar esta oportunidad, y lanzó otro golpe hacia el esternón con la palma de la mano radiante de poder. El experto en Tae-Kwon-Do rodó para amortiguar la caída y esperó a que el joven Howard corriera a rematarlo, momento en el que lo lanzó por los aires con su clásica patada circular anti-aérea. Rock y Jae-Hoon cayeron de nuevo al suelo prácticamente a la vez, y fueron conscientes de los chiflidos, palmadas y gritos de ánimo que sus pupilos les lanzaban desde fuera de la zona de combate. Los dos amigos se miraron y no pudieron reprimir una sonrisa...habían despertado a Kula. *** - ¿Qué tal tu grupo? – preguntó un cansado Jae-Hoon mientras le tendía a su compañero un botellín de agua. - Bastante bien – dijo Rock tumbándose pesadamente en el sofá – Oye, Kula... ¿Te importaría enfriarme un poco esto? – el agua cruzó la estancia para caer a las manos de la chica de pelo azul que en aquellos momentos cruzaba el umbral. - ¿Te crees que soy un congelador? – espetó la joven con el ceño fruncido. - Oye, no es mi culpa que seas tan fría – a estas alturas, Rock no era capaz de articular chistes mejores. Kula, le devolvió la botella alcanzando a su invitado de tal manera que hiciera difícil darle un hermanito al pequeño Billy. - Incluso Iori Yagami en un mal día era más gracioso que tú – añadió - ¿Qué tal le va a Jeff a todo esto? – Rock sentía un gran aprecio por el hijo de Andy Bogard y Mai Shiranui, de quien Kula era profesora – - Pues ha heredado la vagancia de su tío, el sarcasmo de su padre, y tus malos modales – Kula se acercó a su marido y le besó en la mejilla. Jae-Hoon se apartó un poco, tanto por el hecho de estar sudado, como que no le gustaba mostrar sus sentimientos, algo que a Kula cuando era joven, no le desagradaba, pero ahora deseaba que su esposo fuera más cariñoso. No obstante, la joven esposa se equivocaba: Jae-Hoon la amaba con toda su alma, pero siempre había sido introvertido en exceso. – Hay que ver cómo son los hombres de las familias Bogard y Kim. - ¿Qué pasa? – contestaron los amigos al comentario casi al mismo tiempo - Ni que Ryo fuera el marido perfecto. - Pues a King se la ve cada día mas joven y contenta – arguyó Kula poniéndose en jarras – Y eso que tiene dos hijas de las que cuidar. - Ya estamos otra vez – dijo Jae-Hoon llevándose las manos a la cabeza – Pero si sólo tienes 27 años. - ¡¡Kim Jae-Hoon!! ¡¡Juraste no volver a mencionarlo!! – pequeños cristales de hielo comenzaron a arremolinarse en torno a la figura de Kula, haciendo que tanto su esposo como Rock retrocedieran presas del pánico. Tenían que cambiar de tema rápidamente. - De todas formas King no cuida de ellas – intervino el policía cruzando las manos sobre la cabeza – Es Ryo el que se queda en casa para vigilar a Queen y a Chizu. La imagen del actual Mr.Karate, el mayor luchador vivo, una auténtica máquina de matar que rivalizaba con el propio Terry Bogard, lleno de vómitos, pañales, sonajeros, carritos de bebé...era más de lo que los jóvenes podían aguantar. No tardaron en romper a reír con tan sólo pensarlo. El timbre de la puerta interrumpió las carcajadas. Dejando solos al matrimonio, Rock se encaminó hacia la puerta. “No puedo pedirles que se arriesguen por mí, por culpa de mi error.” Pensó el americano al tiempo que ponía la mano en el picaporte “Y no se lo pediré”. Nada más abrir la puerta y asomar la cabeza, se topó con un auténtico muro inamovible, una verdadera pared de músculo. Trastabillando por culpa del choque, Rock dirigió la mirada hacia arriba, aunque ya sabía la identidad del invitado. Una cabeza de pájaro gigante con las plumas rojas tenía los ojos fijos en él desde las alturas. - Por el amor de Dios Tizoc, ¿te piensas quitar eso alguna vez? – Tizoc, o El Grifo cuando se subía a los rings, era un campeón de Lucha Libre, viejo amigo tanto de Rock, como de Jae-Hoon, y de todo aquel que tuviera la suerte de no encontrarse entre su lista de gente a la que romperle el cuello. Participó en el torneo patrocinado por Kain, lugar donde conoció a Terry Bogard, quien le ofreció unirse a él en la competición del año 2003. De carácter alegre y campechano, Tizoc era nativo de Méjico, al igual que sus padres, sus abuelos, y todo su árbol genealógico que, según él, se remontaba hasta el mismísimo Moctezuma. - Esta máscara de Grifo es el premio a todas mis victorias sobre el ring y fuera de él. – contestó el hercúleo luchador con una voz profunda y cavernosa. La gravedad de su tono adquiría un timbre mucho más siniestro gracias a la extravagante careta – Y no sólo eso, puesto que también simboliza el orgullo de mi pueblo tras enfrentarse valeroso a múltiples adversidades y continuar airoso. Es un legado de honor y poder que he de llevar con orgullo más aún cuando... - Vale, vale, tranquilo – logró intervenir Rock a tiempo de evitar una arenga mayor. Sabía de sobra que cuando el Grifo se ponía de ese modo, era mejor cortarle cuanto antes. – Es sólo que podrías quitarte el antifaz. Hace tiempo que no nos vemos y... - ¿¿¡¡Cómo osas llamar “Antifaz” a la milenaria Máscara del Legendario y temible Grifo!!?? – a pesar de no poder verle la cara, Rock imaginaba el aspecto que tendría el hombre bajo el pájaro. Ceñudo, con la faz roja de ira ante tal irrespetuoso comentario...al igual que con Kula, debía cambiar de tema. - Me alegro de verte, viejo – dijo posando la mano sobre el gigantesco hombro del personaje. Afortunadamente, Tizoc había aprendido algo de decoro tras llevar una de las empresas de seguridad a personalidades más prolífica del país. Iba vestido de cintura para arriba. - Y yo a ti, joven cachorro – contestó aupando al capitán de policía. A punto estuvo de romperle la columna de un eufórico abrazo. - ¿Están el chino y la témpano en casa? – quiso saber el mejicano. “Con “chino” debía referirse a Jae-Hoon”, pensó divertido Rock “y en cuanto a “Témpano”...también parecía ser obvio”. - Claro, pasa –
El Grifo se agachó para poder cruzar el quicio de la puerta. Escoltado por la mole de músculos, así se sentía Rock cuando caminaba al lado de su amigo, llegaron hasta la salita. - ¡Tizoc! – Jae-Hoon saltó literalmente del sillón cuando vio entrar a su amigo. Kula, para quien el mejicano era un hombre basto y sin modales, también acudió presta a saludarlo, pues sabía de su corazón más grande que su pecho. - ¡Chino! – saludó, a su manera, el recién llegado. Un golpe seco de Rock por la espalda le hizo darse cuenta de cómo había llamado a su viejo compañero. – Quiero decir... ¡Amigo mío! – - ¿Cómo estas? – preguntó Kula. Su marido la miró de reojo, pues no sabía si la pregunta iba formulada por verdadero interés o puro compromiso. - ¡Fuerte como dos robles! – contestó palmeándose los pectorales - Eso desde luego – añadió Rock mientras se llevaba la mano a la espalda. - Bah, no le hagas caso – dijo de nuevo el Grifo – tiene uno de esos días del mes. - ¿Qué has venido a hacer aquí, Tizoc? – quiso saber Jae-Hoon, sonriendo por la broma. - Pues nada en particular, la verdad – El gigantesco personaje tomó asiento en uno de los mullidos sillones. Kula y Jae-Hoon intercambiaron una mirada de preocupación. La butaca era nueva... – He pasado por casa de este hombre a hace un rato, pero al ver que no estabas me entretuve con la maciza y el criajo - Rock consideraba graciosos los apodos que Tizoc atribuía a cualquiera...hasta que le puso uno a su familia – Y me ha contado algo interesante. - ¿Algo interesante? – repitió Jae-Hoon mirando interrogativamente a Rock – ¿A qué te refieres? - No es nada, da igual – dijo el aludido tratando de parecer despreocupado y lanzándole una mirada de advertencia al Grifo que éste no captó. - Pues resulta que su ex y su tito están trabajando juntos para fastidiarle la vida...básicamente – Rock bajó la cabeza y se llevó la mano a los ojos, jurando que cuando saliera de la casa, mataría a Tizoc. | |||
COMENTARIOS
2008-02-27 00:54:47 || Quote
No. 1 :
Magistral, como siempre; mostrando el lado más humano y cotidiano de los personajes y es que Rock es un padrazo xD y Tizoc tiene la boca muy grande
2008-03-03 00:19:52 || Quote
No. 2 :
Mola este capitulo, y la entrada de Tizoc ha sido la repanocha, como se pica XD.
~Dahlia~ |







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