Si hablamos de Nippon Ichi, nos viene a la mente la serie de videojuegos Disgaea. Desde sus comienzos con la primera entrega (conocido en tierras niponas como Makai Senki Disgaea y Disgaea: Hour of Darkness en el resto del mundo) hace ya casi diez años, Nippon Ichi ha sabido traer unos juegos muy tácticos, sencillos y, ante todo, divertidos.
Por fin, tras dos entregas para Play Station 2 (más los correspondientes ports a PSP y DS), la saga ha llegado con su tercera entrega a Play Station 3 y, para ir abriendo boca, os mostramos tras el salto el opening del mismo (atentos al bailecito que se marcan los protagonistas):
Ficha técnica y valoración
Título original:
Makai Senki Disgaea Three (魔界戦記ディスガイア3)
Compañía:
Nippon Ichi
Plataforma:
PS3 (Port en PSVita como Absence on Detention)
Fecha de lanzamiento:
31/1/2008 (Jp), 20/2/2009 (Eu)
Género:
RPG táctico
Director:
Masahiro Yamamoto
Compositor:
Tanpei Sato
Duración:
60 horas la historia, más de 100 si pretendes conseguir todo
Argumento
80
Gráficos
60
Jugabilidad
90
Música
80
Total
75
Desde el primero hasta el último (salvo un spin-off en forma de visual novel), Disgaea se ha presentado como un juego de rol táctico, que a más de uno puede recordar a los Final Fantasy Tactics, Fire Emblem o a los modernos Agarest. Los personajes se mueven una cantidad de casillas determinadas y atacan a una distancia establecida por el arma, tal y como viene siendo habitual en este subgénero del RPG llamado RPG táctico o TRPG (Tactical Role Playing Game).
Y esto, ¿de qué dices va?
Disgaea 3: Absence of Justice nos presenta la historia de Mao (Hiromi Hirata, Makoto Kikuchi en The iDOLM@STER), el hijo del Soberano del Inframundo. Con un coeficiente intelectual de alrededor de un millón y más de milenio y medio de edad, Mao buscará vengarse de su padre por perderle varios millones de horas de juego guardadas (como la vida misma, oigan). Para ello, tratará de imitar al protagonista de unos mangas a los que es aficionado: Aurum, el superhéroe. Con la firme intención de convertirse en un verdadero héroe, nuestro protagonista raptará a uno de pega, Almaz von Almadine Adamant (Hiro Shimono, Allegretto en Eternal Sonata o Emil Castagnier en Tales of Symphonia: Dawn of the New World). Tras un intercambio de títulos, Mao será el “héroe” y Almaz un “demonio con pintas”.
Finalmente, el grupo de personajes va tomando forma con la unión de la delincuente Raspberyl (que hace los deberes y ayuda a las viejecitas a cruzar la calle); sus dos secuaces, Kyoko y Asuka; el profesor de Labores del Hogar, Champloo y la amada de Almaz, Sapphire. Juntos, y con la ayuda de Salvatore (una dominatrix de armas tomar) y el GayGran Big Star, los héroes harán frente a la crisis que se les presenta. ¡Ojo! No esperéis que los personajes sean caballeros de brillante armadura ni damiselas en apuros. Aquí, salvo unos pocos, cada uno es más cabrón que el anterior (como si de Juego de Tronos se tratara): a fin de cuentas, no dejan de ser demonios. ¿Para qué tener compasión de un enemigo verdaderamente arrepentido cuando puedes usarlo como conejillo de indias?
Mola, mola… pero no deja de ser un juego japo. ¿Será muy difícil?
A medias. Estamos ante, posiblemente, uno de los Disgaea más complejos hasta la fecha, superado únicamente por Disgaea 4. O eres un experto maestro de los lanzamientos y las “magimorfosis” (convertir un monstruo en un arma para obtener beneficios) o las llevas canutas para completar el juego. Incluso aunque sepas cómo solventar una pantalla de forma rápida, si no tienes personajes con una habilidad de salto lo suficientemente alta o con una fuerza de lanzamiento considerable, es a veces casi imposible acabar ciertas pantallas.
Puff… Hombre, para alguien hardcore no estaría mal, pero yo no creo que…
Y por si la dificultad no fuera suficiente, hay otro elemento que echará para atrás a más de uno: el idioma. Está totalmente in English.
No obstante, se nos permite disfrutar de las voces japonesas originales. Hay que decir que tanto la adaptación como el doblaje inglés del juego son soberbios (aunque, como suele ser típico, no superan al original).
Y como guinda para decir “qué mal juego es”, hay que remarcar que el apartado gráfico deja muchísimo que desear, ya que los sprites de los personajes están íntegramente basados en una versión ligeramente mejorada de los que se usaron para PSP. Un Mao pixelado hace casi que lloremos sangre al verle. Curiosamente, sólo los personajes tienen unos gráficos tan horribles, ya que los escenarios están considerablemente logrados, así como los ataque especiales, que a niveles altos adquieren unas proporciones prácticamente divinas.
Pues vaya pérdida de tiempo leer esta review entonces…
Pues no. Esto sólo es la introducción. No sé vosotros, pero primero prefiero que me den las malas noticias y luego las buenas. O, solucionándole la duda a nuestras amigas de Lucky Star, me como primero la tarta y la fresa la dejo para el final. Pues con esto igual. Advierto de lo malo del juego para que luego si alguien lo juega no venga a llorarme. Como dijo una sabia mujer: “¡A llorar a Jerusalén!”.
Si eres capaz de entender más o menos el inglés (ir aprobando en Bachillerato) la historia la deberías poder seguir perfectamente. Y os digo desde ya que es una soberana maravilla. Como en casi toda historia larga típica de juegos RPG, la verdadera trama tarda un poco en comenzar. Los dos primeros capítulos (de los ocho que conforman el juego) nos relatan a modo de prólogo la vida de Mao en el Inframundo y su encuentro con Almaz, Raspberyl y compañía. Pero cuando la historia comienza a ponerse verdaderamente seria es con la aparición de Sapphire, momento en el que el juego toma un matiz asombroso.
Por supuesto, no voy a contar cuál es la verdadera trama del juego, ya que ahí reside la gracia; pero si en algo coinciden la gran mayoría de jugadores de Disgaea es que tiene una de las historias más elaboradas hasta la fecha (que más tarde sería sobrepasada por el apabullante en todos los sentidos Disgaea 4: A Promise Unforgotten).
Ah, guay. ¿Y el tema controles, mecánica y demás…?
Muy sencillo. El juego consiste en un “tablero” en el que se enfrentan las diferentes facciones. Mientras que los enemigos aparecen colocados en la pantalla, tú tienes una base desde la que puedes ir sacando los diferentes personajes de tu “ejército”. Hay dos tipos de personajes: los protagonistas, con nombre propio, y los otros, que pueden ser bautizados con el nombre que quieras. Los protagonistas no obedecen a ninguna clase, son algo así como “roles genéricos”. Mientras que yo enfoqué a Sapphire como una pistolera sanadora, otra persona puede haberla convertido en una maga pura y dura.
Respecto a los otros personajes, sí que cumplen un rol más concreto, ya que las habilidades que pueden aprender vienen determinadas por su clase. No obstante, aquí entra en juego el sistema de reencarnación. Una maga de fuego puede reencarnarse en una sacerdotisa y posteriormente en un guerrero. ¿Qué implicaría esto? Pues que tendríamos un guerrero con gran cantidad de vida y defensa, que además sería capaz de usar magia curativa y ofensiva. Pero, para conseguirlo, se necesitan muchos niveles y dedicación al personaje.
Además de conjuros que puede aprender cualquier personaje, existen habilidades especiales determinadas por el arma que usa cada uno (cosa que no está reñida con la clase). Y además, cada protagonista tiene sus propias técnicas especiales (las cuales recuerdan, en algunos casos, a algunos ataques de los shônen clásicos como One Piece o Saint Seiya…). Por ello, la variedad de los personajes en cuanto a este apartado es amplísima.
Por si esto fuera poco, además de personajes “humanos”, hay una buena cantidad de monstruos. Desde setas que sólo saben decir “¡eri, eri!” hasta inmensos demonios de fuego. Los monstruos no son capaces de usar armas, pero a cambio tienen hasta cinco habilidades propias, más baratas y rentables que las de los personajes humanos. Y por si esto fuera poco, existe una opción llama “magichange” (magimorfosis en la versión castellana del manual), que permite convertir a los monstruos en armas. Mientras que la seta que os decía antes se convierte en un bastón para magos, el demonio más inmenso del juego toma la forma de una espada. Además de conceder bonos a las diferentes estadísticas, permiten realizar un ataque final conjunto que llega a ser mortal con casi toda seguridad (aunque esto implica que el monstruo abandonará su forma de arma y su lugar en el combate).
Por supuesto, no hay que olvidar el increíble diseño de personajes de mano de Takehito Harada, aunque la mayor parte de ellos vienen conservándose desde el primerDisgaea. Aparte de los personajes principales, la estética de los personajes genéricos es sublime en su gran mayoría. Los podréis ver en la galería del final de la review.
Y aquí podéis ver un sencillo gameplay y unas pocas capturas del juego para entender mejor su funcionamiento, en el que veréis un fragmento de la historia y un combate sencillito. Tranquilos, los spoilers que hay son prácticamente nulos ya que es casi el principio del juego.
A bote pronto, me mola mucho el sistema de combates. ¿Qué tal va en el apartado sonoro?
Pues de lujo, como es propio en la saga Disgaea. Por un lado tenemos las canciones instrumentales de los combates normales. Pegadizas, con un toque ligeramente “macabro” que de alguna forma recuerdan a Pesadilla antes de Navidad (no hace falta más que escuchar el opening). Y por el otro, tenemos las joyas de la corona (musical) de Disgaea: las canciones vocales.
Cuando jugué al primer Disgaea, la escena de la batalla entre Jenniffer y Kurtis, con la canción “Tomo yo” me puso los pelos de punta (que podéis escuchar aquí, si os pica la curiosidad). En su momento, pensé que habría pocas escenas en un videojuego que pudiesen trasmitir lo mismo con una canción. Y no estaba equivocado del todo, la verdad. No tiene las mejores canciones vocales de la saga, ni de los juegos en general, tiene algunos temas bastante buenos. Sin ir más lejos, la canción de nuestra base, en la que podemos comprar objetos y elegir nuestros destino:
Sí, vale, la música está bien. La verdad que lo mismo hasta merece la pena jugarlo…
¡Pues claro que merece la pena! Me gustaría además comentar una de las cosas que más me gusta de Disgaea 3 y de la saga en general: el humor. En más de una ocasión los personajes creen saber que están en un videojuego y dicen cosas como “mira el título que tengo” o “tú tendrías que haber sido el verdadero jefe final del juego“. Incluso el malvado antagonista, sieso y frío como él solo, dice: “No os preocupéis. Soy un jefe final arquetípico, os dejaré volver a vuestra base a curaros y guardar la partida“.
Por último (sí, ya acabo), querría hacer hincapié en el tema de los DLC. Este juego tiene muchísimos: 50 euros entre todos. No obstante, sabed que son totalmente opcionales y que no son necesarios en ningún sentido. La gran mayoría de ellos son personajes adicionales para el juego provenientes de otras entregas de la saga (como Kurtis, Vyers, Adell o el héroe prinny), pero existe un pack de tres capítulos adicionales en los que se puede jugar el pasado de Raspberyl al precio de (¡ojo!) doce euros. Al completarlos (unas dos o tres horas de juego) dan de recompensa al jefe final del juego como personaje manejable, pero no dejan de ser dos mil de las antiguas pesetas. Si te gusta alguno de los personajes, puedes “hacer un esfuerzo” y cogerte uno o dos (en mi caso, compré a Kurtis en su forma de cyborg, ya que es mi personaje favorito de la saga). También cabe decir que, afortunadamente, Laharl, Etna y Flonne, protagonistas del primer Disgaea, así como Axel, un divertido personaje recurrente de la saga, están incluidos en el propio juego. Eso sí, necesitas un buen grupo a nivel 1.000 por lo menos para poder hacerles frente en condiciones.
Así pues, si con esta “breve” review no he conseguido que le deis una oportunidad a Disgaea 3 (o al menos a cualquiera de sus predecesores), no creo que nadie lo consiga. Daros las gracias de verdad por aguantar todo este peñazo y a ver si con un poco de suerte nos leemos pronto de nuevo en otra review que ya estoy empezando a urdir.
Aventurero de nivel 22. Estudioso inglés e intento de fansubber frustrado por causas ajenas. Gamer über alles. Me pirran los Disgaea, los MonHun y los Blazblue. ¿El anime? Shônen y con poco fanservice, por favor. Y el manga, cuanto más clásico, mejor (Shaman King, Rurouni Kenshin, JoJo's, Saint Seiya...) Cazador de dragones a media jornada. Actualmente, aprendiendo a posar como JoJo. Colega de chorradas del Comando Koi-Nya Madrid. El Juego.
En septiembre del año pasado os presentamos a Akikoloid-chan, la versión Vocaloid de Akiko-chan, la mascota de la conocida cadena japonesa de supermercados Lawson. Posteriormente os mostramos el vídeoclip de su primera canción, titulada en español "La canción del karaage".
Pues bien, Lawson ha comen...
Exacto, como dice Clow, tengo este juego porque me costó 10 euros en el Game, no por otro motivo xDDD. Ahora en serio, lo único nuevo que añaden en la versión de PSVita es un nuevo personaje (no recuerdo quién ni como se llamaba) y a Fuka y Desco de Disgaea 4; por lo demás es el mismo juego :).
Imagino que si estás jugando al 2, habrás jugado también al primero, ¿verdad? :P
Lo decía más que nada porque los graficos pixelados y los más de 50€ en DLC pueden echar para atrás a algunos, cuando el remake de Vita tiene gráficos mejores (o eso creo) e incluye todos los DLC. No haría daño ponerlo como dato informativo al menos xD
Y sí, he jugado al primero, pero no llegué a terminarlo por pereza. El 4 también lo he jugado, pero viendo que todos los Disgaea reciben “remakes” mejorados para la portátil de turno, preferí esperarme a que salga para Vita :3
En realidad, quise enfocar a su faceta como protagonista de videojuegos. Y LOS PAPELES de Hiro Shimono, aparte del genial Katsuragi Keima es también Akihisa Yoshii, de Baka to Test to Shokanjû. Genial en ambos :)
Y ya sabes, si en algún momento te ves capacitado de pillarte algún Disgaea, hazlo. El más flojo para mi gusto es el 2, pero aun así todos tienen un nivel asombrasamente alto.
Creo que deberíais haber hecho un análisis del port de Vita que es más nuevecito, pero bueno xD
Ahora mismo estoy jugando al 2 de PSP y me lo estoy pasando en grande, no me cabe duda de que D3 será de los primeros que pruebe cuando tenga la Vita.
Hombre, piensa que hacemos reviews de los juegos que tenemos y jugamos ^^U que ni las Vitas ni los juegos lo regalan xD
Exacto, como dice Clow, tengo este juego porque me costó 10 euros en el Game, no por otro motivo xDDD. Ahora en serio, lo único nuevo que añaden en la versión de PSVita es un nuevo personaje (no recuerdo quién ni como se llamaba) y a Fuka y Desco de Disgaea 4; por lo demás es el mismo juego :).
Imagino que si estás jugando al 2, habrás jugado también al primero, ¿verdad? :P
Lo decía más que nada porque los graficos pixelados y los más de 50€ en DLC pueden echar para atrás a algunos, cuando el remake de Vita tiene gráficos mejores (o eso creo) e incluye todos los DLC. No haría daño ponerlo como dato informativo al menos xD
Y sí, he jugado al primero, pero no llegué a terminarlo por pereza. El 4 también lo he jugado, pero viendo que todos los Disgaea reciben “remakes” mejorados para la portátil de turno, preferí esperarme a que salga para Vita :3
Muy buena review. Hace un par de años estuve cerca de pillarme el primer Disgaea de segunda mano, pero estaba tan estropeado que desistí.
Sólo una cosa, ya te vale no nombrar EL PAPEL de Hiro Shimono: Keima “Kaminii-sama” Katsuragi XD
En realidad, quise enfocar a su faceta como protagonista de videojuegos. Y LOS PAPELES de Hiro Shimono, aparte del genial Katsuragi Keima es también Akihisa Yoshii, de Baka to Test to Shokanjû. Genial en ambos :)
Y ya sabes, si en algún momento te ves capacitado de pillarte algún Disgaea, hazlo. El más flojo para mi gusto es el 2, pero aun así todos tienen un nivel asombrasamente alto.
Y nadie se acuerda de Satou You, el prota de Ben-to. Ahí también hace papelón.