Otakunoticiario

Compartir en Tumblr
19 comentarios

¿Creéis que conocéis el mundo de los tocho-posts©? ¡JA! Eso es porque no habéis leído lo que os traemos a continuación: un koi-nya opina antológico, no sólo por su extensión, sino también porque en esta ocasión tenemos a un invitado de excepción.

Él es Marc Bernabé (blog), famoso traductor y experto en estudios japoneses que tiene especial presencia en el mundo español del manga-anime. Entre las obras que ha traducido tenemos mangas tan populares como 20th Century Boys, Berserk, Death Note o Gantz, así como muchos otros que podéis bichear desde la web de DARUMA, la que es su empresa de traducción y adaptación lingüística. Además, también es autor de proyectos dedicados al aprendizaje del idioma japonés, como Japonés en viñetas o Kanji en viñetas.

En definitiva, contamos con un referente en el campo de la traducción para abordar el tema de opinión de este mes: el mundillo y la industria de la traducción del manga-anime y los videojuegos. Y sí, es un buen tocho. Avisados quedáis.

Aunque antes de comenzar, damos las gracias a Bernabé por aceptar nuestra oferta de opinar junto a los redactores. ¡Gracias de nuevo por ser tan majo!

OPINA: Marc Bernabé

Ante todo, debo decir que los artículos de opinión no se me dan muy bien. Soy una persona en general tolerante, respeto las opiniones de los demás y, aunque obviamente tengo la mía, me cuesta muchísimo expresarla y, mucho más, encumbrarla por encima de la de los demás como si fuera un dogma.

Creo que nadie tiene la razón absoluta, que dependiendo del prisma con el que se mire, las circunstancias de cada cual o la situación, así como otros factores, cada opinión puede ser perfectamente válida. Por eso, aunque estoy encantado de colaborar en esta iniciativa de koi-nya, lo cierto es que lo hago bastante apurado. Aunque tengo que decir que juego con cierta ventaja, ya que los colaboradores de la página han tenido a bien pasarme de antemano sus artículos, con lo que tengo claro cómo enfocar este artículo.

Veo en las opiniones de los demás posturas a favor y en contra de los fansubs y scanlations, ciertas críticas a los traductores Profesionales y cosas así. Ya avanzo: no voy a posicionarme en eso. Primero, porque no se puede generalizar: al igual que hay fansubs/scanlations malísimos, estoy seguro de que también los hay excelentes (no puedo profundizar porque, gozando del privilegio de poder disfrutar del original sin filtros, no los consumo y por lo tanto no los conozco). Y, al mismo tiempo que para ciertas cosas son excelentes (dar a conocer series, pasión en su trabajo, inmediatez…) para otras pueden llegar a ser muy dañinos si, como ocurre con cualquier cosa en esta vida, se abusa de ellos. Sin ir más lejos, yendo a la raíz de todo, si los creadores no pueden ver recompensadas sus inversiones (de tiempo, de esfuerzo, de dinero, o de todas a la vez), dejarán de crear. Así de sencillo.

En cualquier caso, voy a expresar mi opinión sobre cómo debe ser, en mi humilde opinión, una buena traducción. Y esto es aplicable tanto a fansubs/scanlations como a traducciones profesionales, de manga o de anime.

Para mí, una buena traducción de manga/anime debe ser, simplemente, aquella que permite al lector extranjero (español, francés guaraní, uigur, lo que sea…) situarse al mismo nivel –o casi, si no es posible– que el lector original japonés. Nada más. Así de fácil.

Esta es la premisa que aplico en todas mis traducciones y, por extensión, la que aplicamos en la agencia de traducción Daruma Serveis Lingüístics. Obviamente, si un cliente (editorial o distribuidora de anime) nos pide otro enfoque, deberemos adoptarlo, pero cuando no hay especificación –la mayoría de las veces, por otro lado– es este el criterio que utilizamos.

Dicho esto, unos cuantos puntos:

1) Respeto por el original. No nos inventamos cosas, no ponemos más ni menos que en el original. Tal vez no usemos las mismas palabras, tampoco es necesario, pero debemos transmitir la intención, el registro y el “tono” del original. Si habla un mayordomo en registro muy formal, le haremos usar castellano formal, incluso rimbombante o anticuado. Si es un delincuente hablando de forma muy burda, en castellano hablará con tacos (sí, en japonés hay muy pocos tacos, pero la forma de hablar, el tono, la gramática, etc. que se usa en ciertas situaciones es perfectamente equivalente a nuestros variopintos insultos, por lo que en estos casos se pueden usar tacos sin problemas), y así.

2) Naturalidad en castellano. No se trata de conseguir que el guión parezca escrito por un español, tampoco es eso, pero sí se debe buscar una sonoridad, una naturalidad, que permita leer el texto con total fluidez. De esto se deriva también el no-uso de los famosos sufijos honoríficos (-san, -chan, -kun…). En español no existen y bien que nos apañamos. No niego que en algunas ocasiones son muy útiles ya que tienen matices que delatan el tipo de relación que tienen los personajes entre sí. Sin embargo, aunque en español los obviemos, tenemos otras herramientas o estrategias con los que conseguir resultados similares: más o menos formalidad de lenguaje, ciertas expresiones o palabras, etc., con las que podemos dar a entender esas relaciones. Ciertamente, no niego que muchos matices se perderán potencialmente en el proceso, pero si el traductor es bueno casi no se tendría que notar.

3) Permitir que el ritmo de lectura de la traducción sea igual o muy parecido al original. Esto implica no abusar de las notas de traducción, por ejemplo. Si algo se puede parafrasear, explicar de alguna forma dentro el texto o “sortear” como sea, mejor eso que interrumpir al lector en su lectura con una nota. Evidentemente, también dependerá del tipo de obra y de la importancia del hecho cultural. No es lo mismo que unos personajes coman takoyaki en una sola viñeta y digan lo ricos que están (en cuyo caso pondremos “bolitas de pulpo” o similar) o que se pasen toooodo un capítulo hablando de todos los tipos de takoyaki, sus bondades y defectos y todo lo demás. En este segundo caso, pondremos bien una paráfrasis tipo “me encantan las bolas de pulpo “takoyaki” la primera vez que salga el término, bien una nota del traductor del estilo “Típicas bolitas rellenas de pulpo que se comen recién hechas, muy calientes (¡cuidado con quemarse el paladar al primer mordisco!), generalmente en puestos callejeros. Se trata de un snack muy típico de la ciudad de Osaka”. Esto es válido en el manga, no así en el anime, donde existe la regla de que, profesionalmente, no se contemplan las notas de traducción ni en doblaje ni en subtitulación (y ahí sí que los traductores no tenemos nada que hacer; las reglas son así y se tienen que aceptar).

4) Por otra parte, y ligado al punto 2), cuando la cantidad de notas se prevé muy elevada debido al contexto histórico o social de la obra, se sugiere a la editorial la redacción de un artículo introductorio con el que se pretende colocar, insisto, al lector al mismo nivel que el original japonés. Eso fue así, por ejemplo, en los casos de Rurouni Kenshin (edición Kanzenban) o Ikkyû. Alternativamente, se sugiere colocar todas las notas al final del tomo (caso de Bakuman.) para, de nuevo, no entorpecer continuamente la lectura. Sin embargo, estas propuestas a veces no llegan a buen puerto por cuestiones de a) paginación (no quedan páginas libres en el tomo), b) autorizaciones (la editorial japonesa no autoriza a colocar material extra o bien exige un proceso de aprobación muy complicado de llevar a buen puerto).

5) Trasladar la intención del autor por encima de las palabras en sí. Esto se aplica sobre todo en obras de humor, en las que prima la intención original –hacer reír–. Aquí, las palabras en sí dejan de tener importancia: lo que la cobra es que la adaptación (aquí ya no hablamos de “traducción” pura y dura, sino que va más allá) haga reír igual que el original. En Shin Chan, por ejemplo, cambiamos muchísimas cosas. Cuando Shinnosuke, con intención de ligar, pregunta a las chicas si “prefieren poner cebolleta en el nattô (semillas de soja fermentadas) o se lo toman a palo seco”, en castellano pregunta si “le ponen queso rallado a los macarrones o se los comen tal cual”. La traducción literal no tendría ninguna gracia en castellano, la adaptación sí porque “entra” a la primera. Y así, cientos de adaptaciones que, por cierto, contaron con el beneplácito del autor, el malogrado Yoshito Usui, que se mostró encantado cuando, medio asustado por una posible reacción iracunda, me atreví a confesarle que estábamos cambiando muchas cosas en aras de la risa. Su respuesta, acompañada de una gran sonrisa, fue: “¡genial, cambiad lo que queráis, la cuestión es que Shin Chan haga reír, y obviamente, visto el éxito que tiene en España, lo estáis consiguiendo, así que adelante!” También en esta línea, a veces hay que cambiar nombres o referencias concretas, japonesas, por otras universales (nunca eminentemente españolas, sino referentes que también un japonés podría perfectamente conocer y utilizar). Así, cuando Shinnosuke habla de sus modelos o actrices –japonesas– favoritas, en castellano pusimos nombres de bellezas internacionales como (en su tiempo) Claudia Schiffer o Cindy Crawford o, más recientemente, Anna Kournikova, Scarlett Johansson o similares. En castellano no tendría la misma gracia que Shin Chan flipara con una revista con semidesnudos de Ayako Nishida (por decir algo) que de Scarlett Johansson, ¿verdad? En este punto, por cierto, también hay que tener en consideración el tipo de público al que va dirigido la traducción. No es lo mismo traducir para “el gran público”, que no tiene por qué conocer nada de Japón y hay que dárselo todo “masticado”, que para un reducto de fans acérrimos que conocen perfectamente el contexto en el que está enmarcada la obra en cuestión. La primera traducción será muy adaptativa, en la segunda probablemente dejaremos muchos términos en japonés y ofreceremos información extra en forma de notas o artículos.

6) No usar dialectos. Es una lástima, pero aunque en el manga / anime abundan los personajes que hablan en dialecto (especialmente en el de Osaka/Kansai), en castellano no podemos trasladar esto como dialecto e irremediablemente se pierde. No tiene ningún sentido que un japonés hable como un gallego o como un andaluz. Por mucho que nos duela, el matiz tiene que perderse aunque, eso sí, podemos intentar “recuperar” algo de la idiosincrasia del personaje haciéndole usar ciertas palabras o expresiones. La única excepción que nos hemos encontrado en Daruma, por cierto, es la de Lala González, estudiante mexicana que llega a la escuela Yagami en School Rumble. En este caso, y solo en este caso, Lala habla en la versión española con un fuerte acento mexicano (¡porque es mexicana!) que obviamente, no tiene en japonés, donde habla como una extranjera cualquiera.

7) Me dejo casi lo más importante para el final. Muchas veces se cae en el error de pensar que, para un traductor de manga / anime, lo más importante es conocer el idioma japonés. No digo que no sea importante: de hecho, obviamente, es fundamental tener un nivel muy alto de japonés, y es preferible, por cuestiones sociales, de contexto, etcétera, que el traductor haya pasado un tiempo en Japón estudiando y viviendo en el país. Sin embargo, muchas veces se desdeña la importancia vital que tiene el hecho de conocer y dominar perfectamente el propio idioma. En Daruma hemos evaluado decenas de pruebas a aspirantes a traductores profesionales, muchos de ellos con un nivel de japonés sin tacha, impresionante diría yo. Sorprendentemente, un porcentaje muy alto de estos aspirantes falla estrepitosamente en castellano: faltas de ortografía, mala utilización de la gramática, poca naturalidad al escribir, errores de puntuación… Verdaderos desastres. Cuando no conoces una palabra, una expresión o una referencia japonesa, tienes herramientas para cubrir esas lagunas (diccionarios, manuales de gramática, Internet, incluso preguntar a amigos japoneses…), pero si tu nivel de español es deficiente, ahí no hay nada que hacer. Mi recomendación: leer y escribir mucho en castellano, y fijarte en lo que lees y escribes. No hay otra.

Y nada, seguramente me estoy dejando muchos puntos, y probablemente muchos de los que expreso son discutibles, pero más o menos esto es todo. La premisa es, básicamente, intentar que el texto adaptado suene natural, fluido –hay que evitar que el texto sea “acartonado”, poco natural, forzado – y que conserve la intención, el registro y el carácter del original. El objetivo, en mi opinión, y reitero la idea que he expresado al principio, debe ser que el lector español disfrute del manga de la misma forma que lo hace el lector original japonés.

OPINA: sopasensei

Considero que el tema a tratar en esta edición de koi-nya opina es bastante delicado, debido a las preferencias y los gustos de aquellos a los que va dirigida la industria y, por tanto, sus traducciones: el público hispanohablante. Para empezar, tenemos el problema del idioma: a pesar de que todos hablamos y escribimos el castellano, éste tiene una gran cantidad de dialectos que, inevitablemente, hacen que un modelo de traducción en concreto no guste a todo el mundo. Soy de los que piensa que las traducciones deberían adaptarse al dialecto del público que las recibe, aunque soy consciente de que es un objetivo que no llega a cumplirse en muchos casos. Si una traducción en un dialecto en concreto resulta más cómodo para un público determinado, ya que utiliza unas expresiones y un vocabulario con los que el lector está familiarizado, mejor que mejor.

Esto me lleva al segundo punto que me gustaría tocar: las licencias. Mucha gente se queja de aquellos traductores que no tienen reparos en adaptar expresiones y chistes, acusándolos de tomarse demasiada libertad. Personalmente, soy bastante tolerante con las adaptaciones, ya que en muchas ocasiones los diálogos quedan más naturales, y esto hace que la serie o el título se vuelva más ameno. Eso sí, considero que se ha traspasado una línea infranqueable cuando, de tanto adaptar, se pierde la esencia de lo que se está traduciendo. Hay expresiones, como las partículas honoríficas japonesas, que no poseen una traducción literal en castellano, o bromas que merece la pena no adaptar, por el hecho de que hacerlo arruinaría la trama. Cabe recordar que un gran aliado del traductor son las aclaraciones que, aunque acaben ocupando un buen trozo del final del tomo (como ocurre con el manga de Sayonara Zetsubou-sensei), contribuyen a comprender mejor la cultura japonesa y su idioma.

OPINA: Clow

Puesto que algunos de mis compañeros han intentado aunar ambos frentes, yo optaré por ser un poco más imparcial y hablar del bando al que pertenezco, el mundo del fansub.

Ya que al 99% de los espectadores que ve el anime de temporada sólo les importa verlo cuanto antes, los fansubs florecen como setas y entran a participar a la carrera de ver quién lo saca más rápido cada semana, por lo que si se analiza globalmente, se encuentran auténticos atentados al manual de la RAE. Por ello, algunos profesionales del mundo de la traducción suelen tachar a los fansubs de “traducciones erróneas” (además de ilegales y váyase usted a saber cuántos improperios más) y pocos se paran a mirarlos detenidamente, pues incluso podrían llegar a aprender de ellos, ya que en algunos casos la traducción de fans llega a ser considerablemente superior a la profesional, demostrando que el “amor” por la obra a la que se le dedica el tiempo libre sin ánimo de lucro ayuda a conseguir una traducción más coherente, fiel al original o llena de chispa que la traducción de un profesional que tenía que haberla acabado para ayer.

En este caso extremo podemos encontrar los subtítulos “profesionales” de los animes en castellano de NicoNico, por ejemplo (galería de los horrores).

La mayoría de estos subtítulos, al igual que los de muchos subtítulos HOYGAN, pretenden camuflarse en la mentira del español neutro, el cual defiende que las traducciones sean inertes y carentes de vida y naturalidad. Una buena traducción no sólo debe mostrar en nuestro idioma los diálogos, sino debe saber adaptar estos para que transmitan la esencia del original, haciendo uso de notas si es imposible de traducir y adaptar. Otros dos aspectos clave para mí, y algo que siempre he intentado dejar patente en todos los trabajos en los que he participado subtitulando anime, es el saber usar los registros adecuados a cada personaje y ser coherente, usando siempre la misma terminología y auto-citándose ante las mismas oraciones, flashbacks o paralelismos. Un estudiante de instituto cínico no puede hablar igual que una señorita de familia bien, un científico loco o un guerrero feudal. Para ello es importante tener conocimiento del japonés, ya que se pierden muchos matices en la re-tradución del inglés, algo que rara vez ocurre en el fansub y se da por supuesto (pero no por ello siempre ocurre) en el mundo profesional.

Pero nunca llueve a gusto de todos y la adaptación tiene muchos detractores, fervientes defensores de las traducciones carentes de personalidad. Este conflicto también se da en la traducción profesional, donde los fans más puristas exigen a veces mantener la terminología original. Pero me alegra saber que hay traductores como nuestro invitado de hoy, capaces de aplicar la magia del castellano al 200% en sus traducciones, como ocurre con la genial adaptación de Bakuman. Además, en el mundo de la traducción, sea cual sea su vertiente, siempre hay mucha envidia, y en general, todo va a pasar por tela de juicio y será criticado por webs, aficionados, competencia, etc. Hay casos como el de las novelas de Haruhi Suzumiya de IVREA que han sufrido una avalancha desmesurada de críticas por errores de corrección, no de traducción (lo cual tampoco está bien, pero la traducción y adaptación eran más que aceptables).

En definitiva, considero que el fansub está muy infravalorado por los medios, cuando muchas veces somos las prostitutas del mundillo (todos nos usan pero nadie nos reconoce): hacemos populares las series de antemano (hola, Naruto) y e incluso sé de casos reales en los cuales la versión de fansub ha llegado a “inspirar” (nótese el eufemismo) a la tradución profesional. Y es que basarse en una traducción ilegal que hizo otro para ahorrarte trabajo sale muy rentable, ¿verdad, MangaGamer? Por último, decir me gustaría comentar que yo alabo y “exijo” traducciones de las mismas características tanto al fan (pertenezco al colectivo) como al profesional (pago dinero por ello): fieles, coherentes y adaptadas al español peninsular. Todo lo demás lo podréis encontrar en MCAnime cada semana o en algunas traducciones mediocres que nos llegan y llegarán por vías “legales”.

OPINA: FauSToMaTiC

Algunos autores hablan de la inconmensurabilidad de los lenguajes, consistente en la imposibilidad de transmitir un mismo mensaje en dos lenguas distintas aunque se usen palabras que signifiquen lo mismo. Como traductor aficionado, no sé si será acertado aceptar dicha premisa y asumirla sin una reflexión previa.

En el caso del manga y el anime se puede llegar a apreciar. El lograr que el lector comprenda lo que se transmite originalmente en un idioma distinto del japonés (sobre todo con el uso de conceptos de difícil adaptación o sin una palabra específica para otros idiomas) puede resultar problemático. Poner una nota de traducción podría resolverlo, pero ¿cómo se adecuaría a otra lengua manteniendo la máxima fidelidad del sentido original? Hay muchos factores que pueden hacer que se pierda y provocar que toque establecer unos parámetros para lograr que todo quede lo más fidedigno posible.

Ahí es donde se aprecia la eficacia del traductor. Haciendo un esfuerzo de imaginación, cambiando por completo el significado para mantener una sensación similar del contexto o bien optando por la literalidad o dejando, con una explicación pertinente, el porqué de dicha situación. Es una cuestión de gustos a la vez que una verdadera controversia.

Otro aspecto que tocaría plantearse es el nivel de calidad de las traducciones. Es algo que se tachará como absolutamente subjetivo (además, no creo que existan unas pautas de establecer lo correcto y lo erróneo… al menos hasta cierto grado) y en el que destacaría dos puntos esenciales: el nivel ortográfico-gramatical y el de adaptación. Cabría así destacar también otra subdivisión: el marco amateur (el fansubeo) y el profesional. En el ámbito español, nos topamos con una cantidad ingente de polémicas derivadas de la calidad de estos dos niveles. Si bien es cierto que en el mundo del fansubeo no tiene por qué existir ese grado de exigencia que tienen los profesionales, la mayoría de la gente se conforma con lo que les echen mientras tengan su HANIME GRATIX™, pero también existe un núcleo de “irreductibles galos” que optan por unas versiones de cierta calidad o, que al menos, no agravien a la vista con todo tipo de horrores ortográficos y evidentes fallos de traducción originados (traducciones literales con estructuras gramaticales y normas de puntuación distintas a las del español, comerse false friends, demostrando niveles de expresión nulos…). Total, todos sabemos que el factor que mueve ese mundillo es el ego, importando sólo lo rápido que se haga o lo generoso que seas por hacer X (o lo bien que lo haces, quedando en términos aún más subjetivos si cabe). Otro gallo debe cantar en el ámbito profesional, el cual no conozco demasiado. Pero lo que sí que se aprecia en los últimos años es una tendencia a mejorar la calidad de las traducciones. Aquí no pasa como en el fansubeo, contribución clásica a la cultura de lo gratis. De esto se espera un nivel de calidad mayor, ya que se paga por ello. Y, por ende, bastante más compromiso a la hora de dejarlo todo bien, implicando una documentación previa en lo referente a la obra y dejándolo todo con la calidad ante todo. Esto salta a la vista con muchas de las ediciones actuales de manga y anime, un sector en alza en los últimos años y cuyo público va in crescendo.

Para acabar, unas reflexiones: la gente que conozco vinculada al mundo de la traducción, aún en formación, comentan la recomendación por parte de cierto sector del profesorado de “curtirse” en el mundo de las traducciones por aficionados. No sé si esto entra dentro de un círculo vicioso o de una paradoja, pero es grato saber que mucha gente que pretende dedicarse profesionalmente a ello accede al mundo de las fantraducciones a modo de complemento formativo. Este punto lo encuentro bastante beneficioso para ambas partes, ya que contribuye a que se ofrezca algo de mejor calidad a los aficionados en la difusión de una afición (se sobreentiende que, si van a hacerlo, le dedicarán todo el cuidado y respeto que su profesión les infunde) y se contribuye a mantener el futuro del sector profesional con unas expectativas muy positivas.

OPINA: Lulu

Como intento de traductora profesional y fansubber en mis ratos libres, tengo la ¿suerte? de poder ver este tema desde prismas muy diferentes. Cómo no me he vuelto loca aún es un misterio incluso para mí ya que, como suele decirse, “me llueven palos por todos lados”. Y es que, para qué vamos a negarlo: decir que los traductores profesionales y los fantraductores de este ámbito no se llevan demasiado bien es un eufemismo.

Los primeros dicen que los segundos carecen del conocimiento académico necesario, afirman que en muchas ocasiones introducen elementos superfluos (notas de traducción, karaokes, tipografía compleja…) que más que ayudar entorpecen y, sobre todo, hacen hincapié en la falta de legalidad de esta práctica, ya que estos fans prácticamente nunca tienen (con muy contadas excepciones) el beneplácito de los creadores originales del material que traducen, haciendo además que gran parte de los que “consumen” gratuitamente este tipo de traducciones no vean necesario adquirir los productos de manera legal ya que gracias a los fans “lo tienen antes y gratis”, provocando irónicamente que ese mismo mundillo que aman poco a poco vaya muriendo.

Los segundos afirman que esa falta de conocimiento y de calidad no es tan generalizada ni tan grave (y es que incluso entre los traductores también hay quien empezó como autodidacta sin el respaldo de un título, como Xosé Castro, traductor entre otras muchas cosas de Chicho Terremoto). Si bien es cierto que en el mundo del fansub la rapidez prima sobre la calidad y se pueden encontrar verdaderas galerías de los horrores, existen pequeños grupos de personas que a pesar de no tener un título, cuentan con una prolongada exposición a su idioma de trabajo (inglés en su mayor parte, japonés en la de unos pocos) que unida a su perfeccionismo les hace producir unas traducciones de calidad nada desdeñable. Pero, sobre todo, esgrimen su pasión y ansias de conocimiento por aquello que traducen, que contrasta con la dejadez de la que aparentemente los traductores profesionales hacen gala. A ellos, argumentan los fans, lo único que les importa es el dinero que ganan y no “sienten nada” por el material lo que les lleva a tomar decisiones que según algunos parecen hechas “para cabrear al fan”.

La verdad es que creo que las quejas de ambas partes están fundamentadas, pero que lo que hay que hacer, como con todo en esta vida, es primero conocernos y luego dialogar, sin tirarnos de cabeza al cuadrilátero. Digo conocernos porque el mundo del fansub es aún desconocido para la gran mayoría de los traductores profesionales y en el mundo académico (aunque hay joyas como estos artículos del traductor y ex-fansubber/romhacker Pablo Muñoz Sánchez). Y aquellos pocos que lo conocen suelen sentir un rechazo instantáneo ante la perspectiva de este intrusismo que ven totalmente ilógico y perjudicial, algo que no podemos condenar si nos ponemos en sus zapatos. Pero parece que muchos de ellos nunca se paran a pensar en la posibilidad de que algunos de los que llevan a cabo estas prácticas que tanto les molestan puedan ser, por ejemplo, estudiantes de lo mismo que ellos ejercen. Pero ojo, que los fans no somos unos santos: ¿Cuántas veces habremos escuchado que cualquier fansub es mejor que comprar el material porque es gratis o porque es más rápido sin tener en cuenta ni por un segundo la calidad de las traducciones? ¿Cuántas veces me han entrado ganas de arrearle un sopapo virtual a aquellos que defienden traducciones insípidas porque “lo literal es lo mejor” y critican las adaptaciones como “ni mangas ni mandangas”? Igual que advertía que los traductores no deben asumir por defecto la mala calidad de una traducción amateur por el mero hecho de serla, los fans tampoco deberían dejar de darse cuenta que los traductores son seres humanos, y que para muchos de ellos lo que hacen también es su pasión y tienen la suerte de trabajar en ella.

Obviamente no tengo la solución definitiva, pero creo que al menos se debería empezar por estar ambos “bandos” dispuestos a dialogar sin caer en los estereotipos que cada uno tiene del otro. Los que llevamos dos pieles y sufrimos las críticas de los dos frentes lo agradeceremos especialmente.

OPINA: Tifa

Durante la última generación de consolas, hemos podido comprobar cómo la tendencia ha sido traducir los juegos a nuestro idioma. Incluso hemos sido testigos de algunos doblados, con mejor o peor fortuna. ¿Quién podía imaginar, hace unos años, que llegaríamos a escuchar a Chris Redfield hablando nuestro idioma?

Podríamos decir que, poco a poco, las empresas están reconociendo (y asimilando) que España también es un mercado importante en el sector de los videojuegos.

Además, las traducciones ya no son del nivel de Final Fantasy VII o Suikoden II: se acabó tirar de lo que a los jugadores nos parecía el traductor de Google, sin revisión posterior alguna.

Sin embargo, no podemos negar que las traducciones que nos llegan, a menudo dejan mucho que desear. Final Fantasy XIII o Dragon Age son algunos casos que me vienen ahora a la mente en los que el texto en castellano no termina de reflejar lo que entendemos gracias a las voces. Y aunque a veces es imposible traducir algo de manera exacta sin que caiga en el error de resultar una traducción demasiado literal, no es más correcto cambiar el sentido de la frase. O dejar de lado matices importantes.

Por otro lado, en ocasiones encontramos faltas ortográficas o gramaticales que pueden hacernos sangrar los ojos. Recuerdo los errores de puntuación o la falta de preposiciones en algunos de los sueños del protagonista de Lost Odyssey, así como una tremenda falta de ortografía en Mass Effect 3 que podéis comprobar en la imagen que aparece a continuación:

No fue la única que pude encontrar, aunque sí la más grave. Se trata tan sólo de uno entre muchos ejemplos. Y, si bien la traducción es muy importante para llegar a un público determinado, la corrección no lo es menos. Tal vez no todo el público dé importancia a esta clase de fallos, pero, desde luego, el acabado de un trabajo determina la calidad del mismo.

Como conclusión, añadiremos lo siguiente: hemos avanzado mucho durante los últimos años. Aunque todavía encontramos casos como el de la saga Tales of, en la que se perdió el paso adelante de traducirlos al castellano, por lo general, la situación es esperanzadora. Sin embargo, la calidad de las traducciones en los videojuegos todavía es mejorable, y hoy se presenta como necesaria una revisión minuciosa de los textos.

Entrada escrita por
Administrador
Web personal Twitter

Cuenta de administración de koi-nya. SERIOUS BUSINESS.

sopasensei
Twitter

Be a man and keep piercing, no matter what!

Clow
Web personal Twitter

Representante de “los otakus también somos personas sanas en mente y cuerpo”, este acérrimo aficionado dedica su ocio a la cultura japonesa en todas sus vertientes, especialmente la del manga/anime, sus amados RPG y la JMusic. Para él no existe la palabra “aburrimiento”, cree que siempre hay cosas divertidas o útiles que hacer. Perfeccionista, comprometido, siempre estresado y metido en mil berenjenales diferentes, mira con optimismo el mundo que le rodea y se dedica a culturizar a todos aquellos fieles que muestren interés a la par que prende napalm a frokos, seres egocéntricos y malas personas en general.

FauSToMaTiC
Web personal Twitter

Investigador venido a menos en constante proceso de NEETificación. Consumidor impulsivo de cultura basura. Mis opiniones no son populares porque a la gente le gusta todo lo feo... perdón, lo que a mí no me gusta. Me dicen que soy tsundere, pero yo no me lo creo. Sólo soy un tipo duro. También me junto con la gente del Comando K-N Madrid.

Lulu
Web personal Twitter

Extraño híbrido de rata de biblioteca y otaku, lo mismo te suelta un rollo sobre su adorado Shakespeare que fangirlea al bishounen madurito de turno o a una waifu adorable de [inserta nombre de J-RPG/manga/anime/VN], en los que intenta encontrar referencias literarias y analizar metáforas visuales. CLAMPista devota junto a “su otra mitad”, adora los J-RPGs aunque sus tendencias procrastinadoras juegan en su contra y echa de menos las aventuras gráficas con las que se crió (aunque encontró un buen sustituto en las visual novels). Su afición al cosplay la ha hecho merecedora del apodo de “la loca de las pelucas”.

Tifa
Web personal Twitter

Se licenció en Periodismo pensando que podría salvar el mundo, pero, hasta el momento, sólo lo ha conseguido en los videojuegos. Su mayor orgullo es haber aprendido a leer con Monkey Island. Pese a haber crecido entre shooters, comenzó a considerarse gamer gracias a los JRPG, el amor de su vida. No obstante, disfruta de la compañía de casi cualquier otro género (“pero sólo somos amigos”, asegura). La escritura y el cosplay son otras de sus aficiones. Error de raccord: hablemos de gatos.

19 comentarios
  1. Avatar de comentario Addamelech
    #1 18 de junio de 2012, 20:26 Responder
    Addamelech

    Hola. Coincido en muchos puntos con todos y vengo a poner algo que puede resultar interesante.

    http://8ths.in/fantranslation-guide/

  2. Avatar de comentario Aiwa
    #2 18 de junio de 2012, 20:29 Responder
    Aiwa

    Me ha encantado el artículo. Porque es un tema que me concierne bastante, y porque es genial poder ver las opiniones de las dos partes, cosa que no había visto antes, juntas.

    No creo que pueda añadir nada que no se haya dicho ya.

  3. Avatar de comentario Ninamo
    #3 18 de junio de 2012, 21:11 Responder

    Vaya, ha sido un artículo muy interesante. ¡Os lo habéis currado!

  4. Avatar de comentario Nx~Kun
    #4 18 de junio de 2012, 22:00 Responder
    Nx~Kun

    Creo que no podría estar más de acuerdo con todos, un artículo buenísimo y lleno de mucha verdad. ¡¡MUCHÍSIMAS GRACIAS POR TRAERNOS ESTE ARTÍCULO!!

  5. Avatar de comentario miss_saku
    #5 18 de junio de 2012, 22:07 Responder
    miss_saku

    Muy buen artículo. Está claro que hay de todo en todas partes (he deseado que me sacasen los ojos tanto con fansubs como con traduccioines profesionales ._. xD)
    Eso sí, el ejemplo de Tifa se lleva el premio xDD

  6. Avatar de comentario Shaykow
    #7 19 de junio de 2012, 1:03 Responder

    Todo muy bonito PERO YO SEGIURE BIENDO MI HANIME DELMASTERDIEGO PORKE HEL LO SACA HAMTES!!!!!!

  7. Avatar de comentario Firo-kun
    #8 19 de junio de 2012, 2:23 Responder

    Tremendo trocho de artículo, muy elaborado.
    No siempre se puede contar con una opinión tan amplia y abarcadora desde todos los puntos de vista sobre determinado tema, y más sobre esa tan delgada línea en la que se mueve el trabajo fansub.
    Que personalmente apoyo al 200% pues representa la única alternativa para fanáticos que radican en países donde no se licencia ninguna de estas series o juegos para su distribución “como dios manda”, entonces no queda otra que recurrir a los fansubs. Aparte de que claro… es el HANIME GRATICH xD

    Saludos, esperando el volumen 12 ;)

  8. Avatar de comentario Sopasensei
    #9 19 de junio de 2012, 17:29 Responder
    Sopasensei

    Me ha llamado mucho la atención el inciso que ha hecho Marc sobre los aspirantes a traductores y sus faltas de ortografía en castellano. A pesar de que no debería sorprenderme, pues noto que este “pecado” está cada vez más generalizado, no sólo entre la gente de a pie o los estudiantes universitarios, sino presente también en publicaciones científicas. Sin embargo, me sigue resultando inconcebible que profesionales titulados – sobre todo aquellos cuyos empleos están íntimamente relacionados con el idioma – posean un conocimiento tan deficiente de las reglas que rigen su lengua vernácula. Desgraciadamente, esta realidad delata lo deficiente de nuestro sistema educativo y los daños que los nuevos medios de comunicación de masas – sobre todo redes sociales – han producido, en combinación con lo anterior, a la escritura popular.

  9. Avatar de comentario zero
    #10 19 de junio de 2012, 20:22 Responder
    zero

    en mexico no hay muchas series licenciadas y recurrimos al fansub y en mi caso tengo el manga de chobits por cierto fue mi primer manga pero hay muchos mangas que quisiera leer pero aqui no hay mercado no hay tantos titulos y si hubiera mas yo compraria y no descargaria manga ya que comprando ayuda uno al creador de tu manga y serie favorita no estoy en contra nia favor pero los que salen perdiendo son los creadores de manga es mi opinion

  10. Avatar de comentario Juan Cuervo
    #11 20 de junio de 2012, 3:50 Responder

    De acuerdo con la mayoría de lo dicho aquí, soy lector de esta página y respeto a sus redactores con sus opiniones, sin embargo también soy mexicano [con todo lo que implica, pensarán algunos] así que tengo algunos puntos en contra:

    1. Varios aquí mencionan el fansubeo como la cultura de lo gratis, el ego de lo inmediato, y en mi país (sobre todo lejos de las grandes urbes, como es mi caso) a veces esto es un daño colateral porque es el fansub o de plano la piratería la única forma de acceder a estas obras. Pecando de cínico, a mí, como a muchos latinos, no me genera cargo de conciencia alguno el acceder a las obras de este modo, en primer lugar porque el mercado latino tiene sin cuidado a los japoneses y los creadores pueden seguir recibiendo sus regalías por dvd/bd de tres capítulos que se venden a raudales en su país de origen. En segundo lugar porque, siempre que he podido, adquiero las obras originales (Cowboy Bebop y varias películas de Miyazaki las tengo en original), incluso algunos mangas, algunos traducidos en España y otros en México (como Clover y Evangelion).

    2. El segundo punto es sobre las traducciones, he visto algunas de Friki no Fansubs (Tsubasa, si mal no recuerdo) y a pesar de que es muy buena, no me termina de gustar el español peninsular, es un asunto cultural, más bien geográfico, o ambos, nada personal. En México, al formar parte de una “región”, estamos acostumbrados a traducciones neutras (es decir, universales) que den un referente para Chile, Venezuela, Colombia, por eso, con excepción de las traducciones argentinas (que también son regionalísimas, como las españolas) las mejores traducciones por acá son las neutras, que tienen el plus de ser también las que menos crímenes cometen contra el idioma (aunque tienen la desventaja de perder un poco de sabor). Lo ideal sería consumir el fansub hecho por mexicanos, pero hay pocos de ellos, así que tampoco tenemos inconveniente con leer español peninsular de vez en cuando.

    Pues ya, era eso. Más que discrepar era opinar un poco. Buen artículo. Buenas noches.

    • Avatar de comentario Clow
      #12 20 de junio de 2012, 9:43 Responder

      Citando a Marc:

      Naturalidad en castellano

      Una traducción “natual” para un español de España será antinatural para un latino, y viceversa. Es un hecho, aunque el idioma sea el mismo, las variaciones lingüísticas, connotaciones de términos y el uso del vocabulario común los hacen muy diferentes y es por ello que cuando haces una traducción buscando todo aquello que hemos dicho en el artículo para un lado, no contentará al otro.

      Tanto las traducciones profesionales de manga como las de los fansubs castellanos (y mira que somos una enorme minoría respecto a los sudamericanos xD) siempre van a sonar raras para vosotros, igual que a nosotros no nos gustan los “latinismos” y rechazamos los doblajes sudamericanos, por ejemplo. Es algo normal, pues es opuesto a lo que nosotros entendemos por “natural”.

    • Avatar de comentario Aiwa
      #13 20 de junio de 2012, 10:00 Responder
      Aiwa

      Sobre lo inmediato del fansub se habla sobre que la gente se coge lo primero que salga. Les da igual si está bien traducido o no, van a lo rápido.

      Unos cuantos de esta página tienen su propio fansub. Para qué iban a tirarse piedras a su propio tejado. Y hasta han hablado hasta de los beneficios que tiene para dar a conocer las series al público. A ver si prestamos atención al leer y no somos tan inmediatos.

    • Avatar de comentario Zakotu
      #14 20 de junio de 2012, 13:06 Responder
      Zakotu

      stamos acostumbrados a traducciones neutras (es decir, universales)

      (ノಠ益ಠ)ノ彡┻━┻
      Aún recuerdo cuando me hacían escribir en “neutro”.
      El neutro de universal tiene lo mismo que de atractivo un gnomo con lepra, tuerto y cojo; se acuden a latinismos propios de vuestra zona, que no teniendo nada en contra, por aquí destacan de un modo muy característico y poco “neutral”, quizás sean neutrales en latinoamérica, pero por aquí no, para nada.

      (Y nuestros fansubs se pueden contar con los dedos de un muñón, pocas “españoladas” hay, así que tenéis mucho neutro donde elegir)

      • Avatar de comentario Juan Cuervo
        #15 21 de junio de 2012, 6:07 Responder

        Parece que llegamos a los mismos puntos: 1) hay pocos fansubs adaptados para nuestras respectivas regiones (y de esos hay menos que tengan la calidad de la que acá se habla); y 2) lo natural en un lado (parafraseando a Clow) no lo será en otro (e insisto, más que cultural, ésta es una cuestión geográfica).
        Saludos.

  11. Avatar de comentario Titanio Verde
    #16 20 de junio de 2012, 10:35 Responder

    Intentaba leérmelo entero durante el desayuno. Craso error. Ahora voy a llegar tarde al trabajo. “-¡Despedido! +Mereció la pena.”

  12. Avatar de comentario Isamu[Hope]
    #17 10 de julio de 2012, 10:28 Responder

    Mmm…No estoy muy de acuerdo con muchos puntos dados por la opinión de estos personajes.
    Personalmente, siempre he estado pendiente de las traducciones de Clow.
    Sin embargo su Fansub tiene una política cerrada y solo esta dedicado a las jergas, connotación y palabras del mundo “Español”.
    Y, es ahí donde se inicia una discusión sin llegar a negociar entre ambos lados.
    Yo hago fansub para los Latinos y muchas veces se opta por un lenguaje neutro, compartiendo un lenguaje para todos los sudamericanos sin tratar de usar jergas propias de mi país.
    De esta manera entregando una traducción limpia y que de alguna manera tenga el mismo sentido que el japonés conservando palabras y el uso de jergas de las distintas regiones de japón.
    Ahora, voy a ser claro, que los Fansub estamos dedicados 100% a los Fans, muchas veces solo nos dedicamos a una sola animación y nada más para satisfacer a nuestro publico.
    Pero otros Fansubs optan por traducir otras animaciones para complacer al Fans, ganar más pesos, hacer muchos proyectos pero sin correcciones y muchas veces salen muy mal traducidas o mal adaptadas.
    Es cierto que hoy en día muchos recurren a las traducciones rápidas y malas y algunas con horrendas faltas de ortografías.
    Entonces… Sucede que los Fansub que hacemos una traducción “decente” perdemos público y no se sigue trabajando en más proyectos debido a la falta de presupuesto y porque en realidad a nadie le interesó el trabajo y el esfuerzo que hizo el fansub.
    Yo soy partidario del Fansub Neutro.
    De usar la manera más equitativa en cuanto lenguaje y asimilación con el japonés, respetando las jergas y las connotaciones de cada región.
    Como por ejemplo en Tokio se usa “Man-ma”
    como referencia a un “…” “Algo es así”.
    Y en Okinawa “Kakoi-Nee”, que hace referencia que
    “No puede ser verdad”. Pero depende, muchas veces la traducción literal responde al “Kakoi” dejando de “Nee” que muchas veces se usa para formular una preguntar o para responder con cierto gesto de “Dude”.
    De hecho aún me acuerdo de la palabra “Arrucando”, que no existe al menos en la RAE pero si en el japonés.
    Y, muchas veces olvidamos ciertas jergas o palabras del japonés y olvidamos la esencia original, perdiendo de manera muy literal la verdadera esencia de una traducción.
    Porque también es importante que el lector pueda también aprender y pronunciar correctamente ciertas palabras del mundo japonés. Y, ampliar correctamente el conocimiento del lenguaje.
    Personalmente tampoco soy muy partidario de poner karaokes, notas o algún spoiler, solo en ves en cuando, si la animación lo permite, se hace y ya. Como también prefiero el uso de sub. sueltos permitiendo a la persona agregar los subtitulos a su adquisición original y de esta manera fomentar la compra del producto original.

    SL2 es mi digna opinión :P.

    • Avatar de comentario DeadWitness
      #18 13 de marzo de 2013, 1:00 Responder
      DeadWitness

      La cuestión es que cada línea alberga significado propio. Incluso un simple “hola” puede esconder algún mensaje. Esos mensajes, influenciados por innumerables factores, son una parte muy importante del original. Si PersonaA le pregunta a PersonaB que qué pasa pero lo hace de tal modo que pretende provocar a la segunda, eso también tiene que ir inscrito en lo que TÚ escribas. Dicho de otro modo, tienes que captar la dimensión pragmática y recrearla.

      ¡Lo que tú llamas “neutralizar” no es otra cosa que eliminar todos los rasgos de estilo, dimensiones, tonos, mensajes secundarios o como los quieras llamar, puesto que cada lengua tiene diferentes mecanismos para transmitirlos! No puedes utilizar las mismas palabras con el mismo significado y en el mismo orden para indicar lo mismo en dos dialectos diferentes, como tú misma has admitido. Mismamente.

      Además, si intentas redactar un escrito realmente neutral, lo más posible es que fracases. Como en este mensaje, tan cargado de tu estilo. Por cierto, bonita puntuación y estructuración.

  13. Avatar de comentario DeadWitness
    #19 13 de marzo de 2013, 0:47 Responder
    DeadWitness

    Me estreno como espectador activo para aportar una pequeña crítica.

    No llevo mucho tiempo aquí y esto ha resultado una muy grata sorpresa. Desde la primera línea hasta la última, me ha parecido tremendamente interesante el artículo, especialmente la primera parte. Coincido en todo con Bernabé, quien ya se ha ganado mi respeto. Es más, opino que la mayoría de lo que ha dicho resulta bastante obvio; el hecho de que muchos traductores no profesionales lo ignore me hace pensar que deberían buscarse un nuevo hobby. La difusión de “anticultura”, como me gusta llamarla, en forma de graves errores gramáticales, ortográficos y demás me da asco.

    Como aspirante a traductor, me encantaría pasar horas discutiendo este tipo de problemas (así que acortaré un poco el hilo de mis pensamientos). Como fansubber, veo el subtitulado creado por fans como un complemento perfecto al mercado otaku, si bien también es cierto que la calidad de casi todos estos grupos deja muchísimo que desear. No todo es cuestión de práctica, el conocimiento teórico es absolutamente imprescindible, tanto si se obtiene mediante el estudio como si se desarrolla por cuenta propia. Esa es mi opinión.

    Sé que ningún frente dejará de pelear. Solo espero que en el futuro podamos ver obras de calidad (casi) igual a la de los originales.

  14. #20 19 de junio de 2012, 10:04

    [...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos La traducción de manga-anime y videojuegos – Con Marc Bernabé http://www.koi-nya.net/2012/06/18/k-n-opina-vol-11-la-traduccion…  por YagoRosaF hace [...]

  15. #21 27 de junio de 2012, 9:41

    [...] que figure también en mi blog personal, recupero este artículo, que formaba parte de una recopilación de artículos de opinión sobre la traducción de manga, anime y videojuegos de la página web Koi-nya. Recomiendo leer, no solo la mía, sino [...]

Escribir un comentario:

lista Enlázanos / Afíliate

koi-nya

lista Directorios

blogesfera blogalaxia

lista Versión móvil