Publicado el 21 de abril de 2012 a las 20:00 // Categorías: Anime, Destacados, Especiales, Reviews // Escrito por k_zero, Lulu, Jose_Strife, Serge, AsukA y Naoya Kiriyama


Review: Mawaru Penguindrum

¿Qué piensas acerca de la palabra “destino”? ¿Es un concepto que te aterra, o que te atrae? ¿Sigues su curso aguardando con ansias lo que te deparará o has decidido enfrentarte contra él cara a cara? Mawaru Penguindrum nos presenta a lo largo de su desarrollo a un genial plantel de personajes con diversas opiniones sobre estas preguntas que acabo de formular. Partiendo de la pequeña unidad familiar de los hermanos Takakura y de un evento que dará un giro radical a sus vidas, el excéntrico Kunihiko Ikuhara vuelve a tomar las riendas como director catorce años después de revolucionar el mundo con Shoujo Kakumei Utena. ¿Estáis listos para conocer nuestra opinión sobre una de las series más innovadoras del año pasado? Pues zambullíos en ella al grito de… ¡¡DESTINY!!

Ficha técnica y valoración

Título original:Mawaru Penguindrum (輪るピングドラム)
Estudio:Brains BaseEpisodios:24
Fecha de emisión:3/7/2011 - 23/12/2011Género:comedia, psicológico, drama
Director:Kunihiko IkuharaCompositor:Yukari Hashimoto
Argumento
82
Animación
82
Personajes
89
Música
77
Entretenimiento
87
Total
83

Contexto general de la serie, información y sinopsis

Como hemos dicho, Mawaru Penguindrum supuso una revolución en el mismo momento en el que fue anunciada para la temporada de verano de 2011, en gran parte por “culpa” de su director y del largo tiempo que este había permanecido alejado del mundo del anime (haciendo sólo pequeñas incursiones en él realizando los storyboards de los opening de animes como Aoi Hana o Nodame Cantabile). Ikuhara se encargó de no mostrar prácticamente nada del argumento de Mawaru Penguindrum en la mayoría de sus videos promocionales. Eso sí, no dudó en asegurar que su final no dejaría indiferente a nadie, y creemos que lo ha conseguido. Echando la vista atrás después de terminar la serie, podemos intentar hacer una sinopsis, si bien es cierto que es complicado sin desvelar absolutamente nada.

Mawaru Penguindrum se centra en la vida de tres hermanos huérfanos, los Takakura: los hermanos Kanba y Shouma tienen personalidades bastante opuestas, pero si en algo coinciden es en su adoración por su hermanita Himari, la cual desgraciadamente tiene una rara enfermedad a causa de la cual podría fallecer en cualquier momento. Kanba y Shouma lo saben y por eso tratan de hacer su vida lo más feliz posible dentro de sus humildes posibilidades, algo que Himari nota y por lo que ella también trata de hacer felices a sus hermanos.

¿Y dónde entran aquí las princesas enfundadas en cuero y encajes, los pingüinos, las stalkers y todo lo FABULOUS MAX? Tendréis que verla para saberlo, ya que uno de los alicientes de la serie es no saber nunca lo que vas a encontrarte.

Finalmente y para quien no sepa cuáles son las implicaciones de tener a Kunihiko Ikuhara como director, os contaremos un poco más sobre “Ikuni“. Aunque probablemente el trabajo más conocido (y premiado) de este licenciado en diseño gráfico sea la ya mencionada Shoujo Kakumei Utena, el que ha llegado a más gente es el que realizó como parte del staff de Toei Animation, ya que fue el director de nada menos que tres temporadas de Sailor Moon (R, S y SuperS), además de la película Sailor Moon R: La promesa de la rosa (un título que hace bastante gracia a los fans de Utena). Ikuhara, sin embargo, sentía que trabajar adaptando un guión previo y bajo la estricta supervisión de Toei no le daba la libertad creativa que él esperaba, y así surgió el grupo creativo llamado Be-Papas, quien se encargó de Utena y de todas sus posteriores adaptaciones (manga, película, musical, videojuegos…) y al cual pertenecían nombres como Yoji Enokido, conocido por su trabajo como planificador de la serie en Star Driver, quienes muchos consideran un “Utena para chicos“. Si queréis saber más curiosidades sobre la carrera audiovisual de Ikuhara, os recomendamos este completísimo artículo de la revista online Michiru Magazine.

Personajes

Kanba TakakuraKanba Takakura (seiyuu: Subaru Kimura) es el hijo mayor de los Takakura. Desde pequeño asumió el rol de protector en su familia, por lo que busca una cura para la enfermedad de Himari. Tiene fama de salir con muchas chicas para luego abandonarlas al poco tiempo.

Shouma Takakura (s: Ryohei Kimura) es el segundo hijo de los Takakura. ShoumaShouma Takakura es un joven tranquilo y serio, cualidad que también es su peor defecto, ya que llega a ser muy abnegado cuando ayuda a las demás personas.

Himari TakakuraHimari Takakura (s: Miho Arakawa) es la hija menor de los Takakura, quien desde niña ha tenido una salud delicada. Tanto Kanba como Shouma la quieren muchísimo, por lo que procuran llenarla de comodidades para que viva feliz. Es dulce y risueña con los demás, pero cuando se convierte en la Princesa de Cristal se vuelve despiadada y cruel.

Ringo Oginome (s: Marie Miyake) es la dueña del diario que podría ser el Ringo OginomePenguindrum. Ringo es una jovencita que está locamente enamorada de Tabuki, ya que piensa que ambos están destinados a estar juntos. Cuando conoce a Shouma se niega rotundamente a entregar su preciado diario, no obstante, aprovecha la ingenuidad del joven para que la ayude a conquistar a Tabuki.

Masako NatsumeMasako Natsume (s: Yui Horie) es una joven que acosa constantemente a Kanba y trata de arruinar sus relaciones amorosas. No dejará que nadie se interponga en su camino, incluso si ello conlleva a lastimar a terceros.

Keiju Tabuki (s: Akira Ishida) es el profesor de los Takakura y viejo conocido de Keiju Tabukilos Oginome.

Yuri Tokikago (s: Mamiko Noto) es una famosa actriz que participa en la obra La tragedia de M. Es la Yuri Tokikagonovia -y prometida- de Tabuki.

Sanetoshi Watase (s: Yutaka Koizumi) es un misterioso hombre de larga gabardina blanca y pelo rosado que parece saber mucho de los misterios que rodean a los Takakura, y al que podemos ver disertando en soledad en muchas ocasiones, aunque pronto aparecerá en las vidas de la pequeña familia. ¿Con qué propósito? Eso no podemos desvelarlo…Sanetoshi Watase

Los pingüinos (s: Subaru Kimura, Ryohei Kimura y Miho Arakawa) son tres adorables y regordetes El trio pingüinilrepresentantes de su especie, cada uno de ellos con una característica que les hace únicos. Los hermanos protagonistas los reciben en un paquete a domicilio en su casa nada más comenzar la historia y en muchas ocasiones se encargan de representarla de manera paralela a su estilo.

Animación y apartado visual

Cuando hablamos de la animación de Mawaru Penguindrum, hay que hacer hincapié en que no es un elemento que se caracterice generalmente por una parafernalia visual, sino más bien en escenas recatadas y donde hay un mayor énfasis en retratar a los personajes principales. Sin embargo, eso no obvia que el presupuesto del anime (salvo oportunidades contadas con la mano… y sobrando dedos) no fue invertido en vano y tenemos un sinfín de escenas donde la fluidez está de esquina a esquina: es cosa de recordar la secuencia de la estrategia de supervivencia y ver cómo la Princesa de Cristal baja los peldaños, algo que a simple vista puede parecer obviable, pero demuestra que el movimiento y la fluidez no fueron tomados a la ligera.

Hay que agregar que la cantidad de animadores que participaron le da un toque más especial a la serie, ya que cada uno aporta con su estilo y “sello propio” en los capítulos donde participan; así tenemos episodios donde hay una ausencia total de movimiento, mientras que hay otros donde la acción se vuelve vertiginosa y pareciese que el cuerpo humano se volviese una amalgama con el exterior.

En cuanto al apartado visual, Penguindrum mantiene muchos de los elementos de su predecesora Utena, tales como la simpleza en los fondos (en especial con los tumultos de gente, donde se vuelve a usar a personas “vectorizadas” y con una forma predefinida para todos) y un estilo más detallado cuando hay que mostrar a los personajes principales. Sin embargo, llama la atención que muchos escenarios estén adornando al exceso con elementos (tanto físicos, como propios del escenario en sí), enriqueciendo visualmente cada momento de la serie y llenándola de muchas citas e iconografía a modo de pequeños spoilers que serán importantes en capítulos posteriores. Nota aparte a la dimensión donde hace aparición la Princesa de Cristal, una zona con mucho diseño vectorial y juego de luces, bastante parafernálico y que hace contraste inmediato con el mundo real.

El diseño de personajes sigue una línea semirrealista, con facciones simples, pero con gran detallismo en las facciones del rostro, logrando de esta manera transmitir poderosamente sus emociones. Los dibujos recuerdan a muchas producciones shoujo de finales de los años 90 y principios del 2000, pero manteniéndose “frescos” para el público actual, fruto del trabajo de Lily Hoshino haciendo los originales y de Terumi Nishii adaptándolos a la pantalla chica. Obviamente no podemos olvidar a los simpáticos pingüinos de los hermanos Takakura, más caricaturizados que los humanos y que inspiran ternura con sólo verlos.

Música

Dentro de todo el apartado artístico que nos ofreció este anime, uno de los elementos más destacados fue la parte musical, pues aunque no todas las melodías empleadas fueron una maravilla se supo sacar el máximo provecho de ellas. Además, la serie contaba con un amplio repertorio musical, el cual consta de cuatro CD que recopilan el BGM (incluido tres audio drama), diez image songs dedicadas a la banda ficticia Triple H, dos sencillos para los openings y ocho para los endings.

En dicho repertorio musical nos encontramos con  una gran variedad de temas, los cuales pueden pasar desde arreglos de piano que permiten apelar a la emotividad del espectador (The children of Fate), hasta temas influenciados por la música de series americanas de los 70′s (Boy meets Girl), pasando por encantadoras composiciones entre instrumentos de percusión y sonidos vocales sumamente relajantes (The Joy of Our Desiring y Here comes Sexy!) o por temas centrados en simples silbidos, apelando a grandes producciones occidentales (Kizuna.Kanba). Por muy simple que parezca este asunto de la versatilidad, todas estas melodías ayudan a rescatar la capacidad que posee la serie para pasar por múltiples estados anímicos de un momento a otro, lo cual resultó ser uno de los factores más atrayentes de este anime.

Sin embargo no toda la música de la serie corresponde a parte del BGM, pues los temas más característicos resultaron ser canciones interpretadas por Triple H, un trío ficticio de cantantes cuyas voces estaban dadas por Marie Miyake, Yui Watanabe y Miho Arakawa. Tres chicas que se encargaron de dar vida a temas como Daddy’s Shoes, al movedizo Ikarechimattaze!!, el melancólico Private Girl o al famoso cover de Rock Over Japan, el cual nos indicaba el comienzo de una nueva estrategia de supervivencia.

Tal vez lo más interesante de todo el apartado musical es el meticuloso trabajo con el que se realizó, pues los temas se hicieron pensados para pasar desde uno a otro en tal sólo un instante, sin que el espectador pudiese percatarse del cambio, sintiéndolo como un elemento más del ambiente. Es así como podemos encontrar que temas como Rock Over Japan poseen múltiples versiones o que “Kizuna.Kanba” comparte una misma base melódica con “Kizuna.Chase” y con “Ashita no Kageri no Naka de”, los cuales permitían rápidos cambios anímicos entre diferentes escenas, sin que el espectador se diera cuenta de las diferentes canciones utilizadas.

Si de algo pudimos estar seguros desde principio a fin es que el trabajo musical fue excelente, la gran cantidad de temas permitían el uso de varios de ellos en cuestión de minutos, lograban que el anime no cayera en la monotonía musical que afecta a varias producciones de hoy en día y se utilizaron de forma sumamente acertada para las distintas escenas. Lo mismo ocurría con los openings y endings, los cuales cambiaban cada cierta cantidad de capítulos, incluyendo nuevas imágenes, nuevos temas musicales y los característicos simbolismos de Ikuhara.

Opinión y valoración final

  • jose_strife: «Odio la palabra destino. Si todo es causado por el destino, Dios debe ser increíblemente cruel e injusto»

Uno comienza a ver Mawaru por sus pingüinos, así de simple: esos animalicos tan kawaii deben meterse en miles de situaciones graciosas y son risas aseguradas. Durante los primeros capítulos eso parece, un anime cómico, pero de repente todo cambia y la trama se va complicando de tal manera que a mitad de la serie asumes que todo era una “farsa“. Esto es lo mejor de este anime, como unos tres primeros capítulos medianamente estúpidos, permiten introducir una trama que alcanza cotas de paranoias y fumadas dignas de las mejores producciones del sector.

Personajes carismáticos, cada uno con sus pensamientos y motivaciones, algunas más ocultas que otras, encajan en un perfecto puzzle que hace temblar los cimientos de la industria, sí, y más de uno dirá que esto es una locura, pero este anime merece ser visto única y exclusivamente por sus personajes, descubrir cada oscuro secreto cada subtrama escondida en su pasado y todo ello unido por un pasado entrelazado. El problema de un anime complejo como este, es que además se nos mezclen cientos de símbolos a su alrededor, esto provoca que uno se acabe hartando muchas veces de buscar cada detalle, cada señal colocada en lo más recóndito de la pantalla. Porque muchas veces estos detalles a pesar de ser insignificantes, esconden multitud de matices que a muchos les gustarán y otros querrán meterles fuego.

Quizás se eche en falta alguna musiquilla carismática o movida para algunas ocasiones, pero es buscar defectos por buscar. Mawaru fue ensombrecido por otros animes más mainstream (con el perdón de la palabra). Pero quizás podría arrebatarle algún puesto de vuestro podio personal. Eso lo determinará el DESTINYYYYY.

  • k_zero: «Odio la palabra destino. Si nuestras vidas ya están talladas en piedra, ¿para qué nacemos?»

Uno de mis descubrimientos más satisfactorios en cuanto manganime se refiere es Shoujo Kakumei Utena, que casualmente conocí después de leer Demian, de Hermann Hesse. A pesar de que no se convirtió en mi anime favorito, muchos de los elementos de la chica revolucionaria se grabaron a fuego en mi corazón, por lo que deseaba que la mente maestra de este proyecto regresa a las andanzas de esta industria tan querida para mi y mis compañeros de blog.

Y que grande regresó, hoyga.

Mawaru Penguindrum juega con una de las ideas más recurrentes de la literatura: el destino. Gracias a esta cualidad, y a la poca o nula información que conocíamos acerca de la serie, Kunihiko Ikuhara explotó hasta el límite el factor sorpresa en el espectador. Esto sorprendió a propios y extraños, ya que por mucho que odiábamos a ciertos personajes, siempre queríamos saber que es lo iba a pasar después. De esta manera, Ikuhara entretejió una historia enigmática y arriesgada para los tiempos actuales, sobre todo si tenemos en cuenta su sutil (pero notable) crítica social a ciertas temáticas que ya ha explorado en las distintas presentaciones de Shoujo Kakumei Utena.

Desafortunadamente, no todo es color rosa (hahaha) en Mawaru Penguindrum, porque por las mismas razones que es grandiosa, yo en lo personal no puedo ignorar que esto ya lo he vivido antes en la Magnum opus de Ikuhara. O quizás esa es la impresión que tuve a partir del episodio 15, en la que la serie dejó de enfocarse tanto en mi waifu Ringo Oginome… y en consecuencia, se dedicó a reciclar una y otra vez los mismos tópicos de la chica revolucionaria.

No obstante, eso no me impide reconocer que Mawaru Penguindrum es una de las series más interesantes del 2011, y personalmente, vivirla al día ha sido una de las experiencias más gratas (y nuevas para mi persona) por las que he pasado.

  • Lulu: «Amo la palabra destino. Porque gracias a ella creo que nunca estoy sola.»

Mawaru Penguindrum es uno de esos animes que, tal y como prometió su director, no dejan a nadie indiferente. Un anime de esos de los cuales enorgullecerse como aficionado a este mundillo, ya que la calidad de su argumento y realización hacen que puedas presumir de él ante el más reacio, presentándolo como una obra de ficción de alta calidad y profundo mensaje, y nadie podrá rebatirlo.

Sin embargo, eso no significa que vaya a gustarle a cualquiera: la serie simplemente no es comparable a otros grandes éxitos que la industria nos regaló el año pasado, ya que los amantes de la acción y detractores de los argumentos poco claros probablemente se aburran. Esto ha llevado al público a poco menos que una batalla campal en la que parecía que era imposible alabar Mawaru Penguindrum sin criticar previamente los grandes blockbusters del 2011 que todos conocemos, lo cual me parece totalmente absurdo y admito que incluso ha llegado a mermar mi experiencia con la serie, obligándome a posicionarme en bandos cuando creo que no debería ser así.

Pero volviendo a Mawaru, conceptos como “al final el malo era X” o “el chico A se queda con la chica B” es algo que no puede aplicarse a esta serie, y os aviso para que no esperéis resoluciones claras: Ikuhara lleva años esquivando las preguntas del público sobre “lo que significa realmente el final de Utena” con arte y maestría, para acabar diciendo claramente que cada persona que vea su obra tendrá una idea propia sobre lo que ésta significa, y eso es precisamente lo que él quiere. Que cada uno saque su propia conclusión y cree su propia historia a partir de las bases que él nos proporciona, algo que a mí personalmente me fascina (qué le vamos a hacer, me encanta analizar y que no me lo den todo mascado).

Finalmente, si algo puedo destacar de Mawaru Penguindrum es ese plantel estupendo de personajes hechos con una habilidad que consigue que al final te encariñes de todos ellos, y la incursión de temas de plena actualidad en el argumento de la serie, que demuestra estar “muy al día” y alejarse de la psicología más general que Utena presentaba. Lo único que podría criticar de ella además de su fandom es que Ikuhara en algunas ocasiones abusaba demasiado del “auto-fanservice”: podemos ver muchas referencias a su obra anterior tanto visual como argumentalmente, a veces son curiosas y divertidas, pero en muchas ocasiones acababan por ser fácilmente predecibles si habías visto Utena. Algo que, por cierto, recomiendo encarecidamente que hagáis, ya que para mí es “el original” del que bebe esta serie.

  •  Naoya: «Todo sucede por un motivo, por muy triste o doloroso que pueda ser. Nada en este mundo sucede sin razón.»

Mawaru Penguindrum era una serie que vi por simple azar. O más bien, porque la presentación de “Seizon Senryaku” era simplemente, FABULOUS MAX. Lo suficiente como para tratar de empezar la serie, ya que tenía toques de comedia con una historia de lo más atípica. Y porque tenía pingüinos y ellos molan. Esperaba ver un anime ligero con dosis de humor y situaciones absurdas.

Afortunadamente, no era consciente de lo equivocado que estaba.

Si bien es cierto que al principio tenía una buena dosis de humor (salta a la vista en los primeros episodios, especialmente con los pingüinos) hasta que a medida que avanzaba la serie, se dejaba mostrar una tonalidad mucho más profunda y siniestra al mismo tiempo, con muchos esquemas mentales y diálogo filosófico, cosa que no te lo esperarías al primer momento debido a la forma de ilustrar las desgracias de una forma tan ligera.

Y quizá para mí es el mayor atractivo de la serie: Los personajes y su forma de afrontar las situaciones que ocurren en la serie. Son increíblemente humanos a pesar de todo el surrealismo que rodea el trayecto final de la serie. Su profundidad es tal que es muy difícil describirlos sin invocar enormes spoilers. Simplemente, hay que verlo para descubrirlo.

Una vez pasado ello, también destaca la enorme caracterización artística y directiva de la serie, que es sin dudas de lo mejorcito del 2011. Es un anime muy rico en detalles y producción con miles de mensajes y referencias. Y qué decir de su producción musical, no hay nada más que ver la escena de “Seizon Senryaku” que prácticamente engloba todo lo que he dicho en este párrafo.

Lamentablemente, no es un anime al que recomiendo a todo el mundo. No es un anime al que le recomiende al clásico que le guste el shounen de acción. Tampoco se lo recomiendo a quien sea fanática del shoujo. Ni tampoco se lo recomiendo al que le guste el fanservice, ni al que busque una historia cruenta… Simplemente, recomiendo esta serie si amas el anime, tan simple y llano como eso, ya que ahí radica su profundidad. Así pues, si te consideras una persona amante del anime, disfrutarás de Mawaru Penguindrum sin lugar a dudas.

  • Serge: «Una mañana me di cuenta… de que detestaba este mundo.»

¡Escuchen, sucios lectores que nunca lograrán nada en la vida! ¡Comencemos esta estrategia de supervivencia!

Para ser honestos, cuando se comenzó a realizar esta review lo primero que cruzó mi mente fue la dificultad que implica tratar de expresar la esencia principal de esta serie, pues realmente es un trabajo que apela a muchas cosas distintas, despertando diferentes opiniones con respecto a ella. Es difícil siquiera tratar de encasillar a este anime dentro de alguna categoría, pues si Mawaru se caracterizó por algo fue por la capacidad de darle un vuelco completo a las escenas, a la historia y a sus personajes.

Aunque parezca irónico, pues “mawaru” significa giro, al comienzo nadie se esperaba los grandes giros argumentales que la serie traería consigo. Y basados en eso, si es que existe algún consejo para quienes se aventuran a ver la serie, es el siguiente: Nada es lo que parece.

Mientras los episodios avanzan te das cuenta de que los personajes evolucionan y se desarrollan de forma espectacular, llegando a dar vuelcos completos en las personalidades que podíamos apreciar en un principio. La historia, que puede incluso quedar parcialmente a interpretación del espectador,  jamás se mantiene estática y tiende a cambiar de enfoque, entregando un espacio a cada personaje y dando mayores detalles sobre estos. Además, estos giros no sólo se daban entre los elementos técnicos de la historia, sino que también dentro de la producción, ya que hasta los animadores rotaban a través de los capítulos. Y es así que la serie consiste en descartar todo lo anterior y aceptar lo nuevo que te entregan. Pues nada sigue igual, todo cambia.

Sin embargo, cabe mencionar que si algo puede permanecer perpetuo dentro de Mawaru Penguindrum es el hecho de contar con una gran dirección y un meticuloso trabajo técnico, los cuales avanzan hasta llegar a un punto en que todo se vuelve un juego entre el espectador y la serie. Con cada capítulo tratas de averiguar lo que se esconde tras los múltiples simbolismos mostrados y gracias a ellos puedes interpretar cada concepto de diferentes formas, dándote la posibilidad de ver una misma idea desde diferentes ángulos y de una forma personal. Un juego que resulta sumamente divertido y refrescante en una industria del anime que suele darnos productos carentes de innovación y faltos de la intimidad entre serie-audiencia.

¿Cómo no disfrutar el tratar de averiguar lo que se esconde tras la manzana? ¿Cómo no disfrutar las analogías que se hacen a diferentes obras de famosos autores? ¿Cómo no disfrutar las alocadas escenas que salían de la nada? ¿Cómo no disfrutar los emocionantes cliffhangers con que nos sorprendían al finalizar cada capítulo? ¿Cómo no disfrutar este juego, que no sólo era un llamado para apelar al televidente, sino también a sus emociones? Pues si bien los conceptos principales de la historia pueden perderse tras la avalancha de interpretaciones personales, la serie siempre logra demostrar tener la capacidad de entretenerte y maravillarte mientras todo continúa.

A estas alturas no me es difícil afirmar que Mawaru Penguindrum fue posiblemente la serie más trabajada y elaborada del año pasado, llegando al límite de preocuparse hasta del más mínimo detalle en el ámbito artístico.

Como dije, la serie es refrescante pues no es una adaptación de otra obra existente, no es un boom popular dentro de un sub-género, no necesita utilizar un repertorio enorme de mujeres seductoras, no necesita utilizar clichés populares y, principalmente, siempre permanece honesta consigo misma, siguiendo su propio código para mantener el misterio y el suspenso.

La historia principal puede entenderse sin la necesidad de interpretar todos los simbolismos de Ikuhara, los cuales a diferencia de series con diferente dirección cofcofShinbocofcofsí pueden adquirir un sentido que encaje con la historia y aportan bastante diversión adicional. Destaco también que se propuso dejar a interpretación del público una crítica social en donde repetían hasta el cansancio conceptos tan conocidos como el abandono social, la formación de burbujas personales, los estigmas familiares y las diferentes caras que puede tener el amor. Algo que siempre es agradable de ver.

Para mí (con énfasis), fue la serie que más satisfacción me trajo en el año. No obstante les afirmo desde ya: La serie no está enfocada a buscar el agrado de un público amplio. Y esto queda claro desde el principio, en donde el uso de diseños bishonens, animales tiernos, una historia enredada y canciones ridículas, sirven como un elemento excluyente para un espectador con prejuicios.

Y tú, ¿estás listo para compartir la fruta del destino?

  • AsukA: «Amo la palabra destino. Ya sabes, un simple encuentro puede cambiar completamente tu vida.»

Que 2011 fue un buen año para el anime no debería ser cuestionado por nadie que se considere aficionado de este mundillo. Y, de entre todas las series que destacaron, esta que nos ocupa supo brillar con luz propia. Aunque es cierto que esta industria se caracteriza por su sobreproducción, de vez en cuando hacen aparición proyectos que nos devuelven la fe en el anime. Mawaru Penguindrum, junto a otras grandes series de 2011, fue una de ellas.

Mawaru Penguindrum tiene todo de lo que un buen anime debería presumir: una dirección artística espléndida, un buen apartado técnico, personajes carismáticos y entrañables, un guión interesante y un ritmo narrativo que no aburre en ningún momento (sin olvidarme de la dirección de Kunihiko Ikuhara, que consigue aunar todo lo dicho de una forma magnífica). Ya no estamos hablando de que esta serie sea un buen producto de entretenimiento, sino que Mawaru Penguindrum es un anime con todas las letras, en el sentido de que sabe utilizar los elementos de la animación como lenguaje y no como simple medio de adaptación de una historia.

Y es que estamos ante uno de esos animes que marcan la diferencia gracias a su personalidad. Mawaru Penguindrum podrá gustarte o no, pero lo que es innegable es que se trata de una serie diferente, un anime que ha sido capaz de desmarcarse de la mediocridad de la que estamos hartos de ver temporada tras temporada. Y ya sólo por eso vale la pena darle una oportunidad. Eso sí, no será la mejor serie que he visto, pero sí muchísimo mejor que otras tantas que intentan ser entretenidas o novedosas pero siempre terminan sin conseguirlo.

Dicho esto. Gracias, os quiero.

Random facts

  • Yoshihiko Umakoshi (Casshern Sins, Saint Seiya Omega) y Terumi Nishii (Casshern Sins, Heartcatch Precure), además de ser colaboradores de varios proyectos animados en común, en Mawaru Penguindrum tomaron importantes roles encargándose de la animación de varios capítulos, el diseño de personajes (en el caso de Nishii) y la secuencia de inicio (en el caso de Umakoshi) Sin embargo, es en el episodio 18 donde se ve más notoria la influencia de ambos animadores en trabajos anteriores:
  • Tres cuartos de lo mismo con Nobuyuki Takeuchi (Bakemonogatari), quien ya había colaborado con Ikuhara en la animación de la película de Utena, notándose de inmediato su estilo en el episodio 9.
  • A pesar de la originalidad del anime, Mawaru bebe muchísimas ideas de Utena que bien podríamos considerla su secuela espiritual. Algunas son muy obvias (el aspecto de Masako, tremendamente parecido al de Juri, los ascensores, el deportivo rojo en la autopista, el antagonista fabuloso, la novia del destino…), mientras que otras (la idols) requieren una análisis más profundo (y más spoilers) para descubrir sus paralelismos.
  • Dentro del anime nos encontramos con varias alusiones a famosas obras literarias. Entre ellas, nos encontramos referencias al personaje de Campanella de Ginga Tetsudou no Yoru, obra del conocido escritor Kenji Miyazawa y considerada una de las grandes obras de la literatura japonesa.
  • También podemos encontrar referencias, tanto estilísticas y argumentales (sobre todo en el personaje de Yuri y en “La tragedia de M“, la obra que interpreta con gran éxito de público en la serie) con el clásico del manga La rosa de Versalles, de Riyoko Ikeda, del cual tanto Ikuhara como Chiho Saito (manga-ka de Utena) son fans devotos. Por cierto, Tsubasa Yuuki, la masculina compañera de Yuri en la obra (la cual está siempre dibujada al estilo de shoujos como el ya mencionado de Ikeda), es también un guiño al mundo del Takarazuka (y tiene nada más y nada menos que a la conocida Paku Romi como dobladora).
  • Muchos de los escenarios del anime corresponden a ilustraciones de locaciones reales, incluido el hospital cuyo diseño era bastante peculiar.
  • O la biblioteca del capítulo 9, basada en el arte conceptual de una futura Biblioteca Pública de Estocolmo diseñada por Olivier Charles.
  • Es notorio el paralelismo entre los hechos de Mawaru Penguindrum y el atentado de sarín en el metro de Tokio perpretado en 1995 y siendo uno de los más recordados por la sociedad japonesa. Este hecho tiene una clara referencia en la serie en detalles como que ambos hechos se produjeron en la misma fecha, la organización terrorista (cierta organización ficticia presente en la serie estaría basada en Aum Shinrikyou, la causante de los verdaderos atentados) y que el núcleo central de la historia se desarrolla “dentro” de un tren. Además, podemos destacar el continuo uso del número 95 cada vez que ocurría algo importante en el tren, algo que probablemente indique la existencia del estigma familiar que lleva la familia Takakura.
  • Relacionado con lo anterior está el libro Super-Frog Saves Tokyo, escrito por el famoso Haruki Murakami y que aparece mencionado en el noveno episodio. Esta historia forma parte del libro after the quake, una colección de cuentos enmarcados entre el terremoto de Kobe y los atentados con gas sarín y que relatan cómo la sociedad japonesa se vio afectada por ambos hechos y las repercusiones futuras de los mismos.
Entrada escrita por
k_zero
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Estudiante de ingeniería de día y aficionado a los videojuegos de noche. Si crees que todo está mal... ¡sólo piensa positivo!

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Extraño híbrido de rata de biblioteca y otaku, lo mismo te suelta un rollo sobre su adorado Shakespeare que fangirlea al bishounen madurito de turno o a una waifu adorable de [inserta nombre de J-RPG/manga/anime/VN], en los que intenta encontrar referencias literarias y analizar metáforas visuales. CLAMPista devota junto a “su otra mitad”, adora los J-RPGs aunque sus tendencias procrastinadoras juegan en su contra y echa de menos las aventuras gráficas con las que se crió (aunque encontró un buen sustituto en las visual novels). Su afición al cosplay la ha hecho merecedora del apodo de “la loca de las pelucas”.

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Aficionada nata a la tontería, de pequeña se cayó en la marmita del tsun tsun. Intrépida exploradora de Pixiv y Danbooru, entre otros antros clandestinos. Fangirl profesional, se graduó con honores en la Universidad del Moe; aunque en realidad adora a los dioses primigenios de R’lyeh. Detesta el chocolate. Vulnerable a un buen clásico de sci-fi, chanbara o western acompañado de café y tarta de queso.

Naoya Kiriyama
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Videojugador compulsivo especializado en jRPGs y Doujin Games, además de devorador de Visual Novels. Seguidor de la cultura japonesa en la actualidad. Entidad errante y polifacético que se oculta tras una enorme carcasa de amargura, pero que aún guarda el corazón de un tierno niño. Eso sí, en un jarrón de cristal.

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11 comentarios
  1. Avatar de comentario fruits_punch_samurai
    #1 21 de abril de 2012, 21:00 Responder
    fruits_punch_samurai

    Excelente serie!!! De lejos la mejor del 2011
    Nada que criticarle.
    10/10 por mi parte para esta serie.

  2. Avatar de comentario ngeeva
    #2 21 de abril de 2012, 21:02 Responder
    ngeeva

    Muy buena , serie muy buena, faltaron lolis, pero muy buena

  3. Avatar de comentario ngeeva
    #4 21 de abril de 2012, 21:05 Responder
    ngeeva

    Excelente analisis de la serie muy bueno dude ;)

  4. Avatar de comentario Judg
    #5 22 de abril de 2012, 4:02 Responder
    Judg

    “Voy a irme para cama pero antes pero antes voy a pasar por Koy-nya a echar un vistazo. Vamos a ver esta entrada, y esta, y esta, oh, review de Mawaru, aquí comento fijo”
    Vale ya me la he leído. Sí, entera (sí, el tocho de Serge también). Y la verdad, poco me queda que decir. Me encanta este análisis (y se nota que a vosotros también xD).
    Yo ya tenía plan de ver la serie desde el primer anuncio. Supongo que me pico la curiosidad, soy uno de esos pecadores que no han visto Uthena y siempre dicen “vale, es la próxima que veo” pero al final esa próxima no llega. Por increíble que parezca esperaba mucho de la serie desde el principio, una corazonada quizá, y puedo decir sinceramente que no me ha decepcionado, es mas, ha superodo mis espectativas con nota.
    Así que recomiendas Mawaru Penguindrum: SIEMPRE.

  5. Avatar de comentario Cris
    #6 22 de abril de 2012, 5:51 Responder
    Cris

    Sencillamente fue una obra maestra para mí TwT
    me alegro de leer esta review chicos, donde sacaron
    a flote todas las características de esta genial producción.
    Realmente el mundo del anime actual necesitaba una serie
    como esta :)

    Entretención y Satisfacción asegurada!! :D
    y es muy muy cierto, que el desarrollo de personajes en esta serie
    es increíblemente impresionante.

    y me uno al hecho de que es muy sólida, pero que no es para todo tipo de personas; genial encontrar a personas que sí disfrutaron de esta fabulosa, misteriosa y divertida historia.

  6. Avatar de comentario Shinobu-chan
    #7 22 de abril de 2012, 13:43 Responder
    Shinobu-chan

    ¿Donde esta el botón de aplauso que necesito pulsarlo? Vaya pedazo de review de la serie, increíble. Que de detalles, que profundidad en los comentarios, muy buena crítica sin desvelar nada de la misma para aquellos que no la hayamos visto (yo :P) y me ha dejado tan buen sabor de boca vuestro análisis que voy a darle una oportunidad.

    Bien es cierto que los animes últimamente están pecando de original en la trama por basarse una y otra vez en los mismos temas…no vamos a discutir algo obvio. Pero cuando llegan obras que ponen un punto de “rareza” en el guión este se vuelve como una droga que te hace pedir más y más. En fin espero que la serie entre dentro de mis favoritas de 2011 que ya es mucho pedir porque el listón esta muy pero que muy alto.

    Sigan así que su esfuerzo y pasión puestos en esta entrada es sin lugar a dudas vuestro mayor fuerte como página para fans: el amor a lo que nos une.

  7. Avatar de comentario Eriol
    #8 22 de abril de 2012, 14:27 Responder
    Eriol

    Más que una review, es una especie de tesis doctoral sobre la misma. Dudo que alguien pueda escribir algo tan bueno como esto. Bravo, bravísimo. Si tuviera que poner algún pero, sería que yo la ve más cerca del 90 que del 80.

    Mawaru fue una serie que me sorprendió como hacía tiempo que ninguna otra lo hacía. No me planteé verla hasta que estuvo terminada, momento en el que me metí de lleno con ella. Y vaya si disfruté, tanto con el lulz del principio como con el drama del final. Reconozco que a partir del 20 lloré en cada capítulo.

    A mí la música me gustó bastante, a ver si cuando pueda me bajo las OSTs. Lo que tengo son los singles de los OP/ED, magníficos.

    Shouma y Ringo en el corazón. Probablemente Ringo sea el mejor personaje femenino que se ha visto últimamente en el mundo del anime. Hay que quererla a pesar de su actitud inicial.

  8. Avatar de comentario Djevel
    #9 24 de abril de 2012, 0:32 Responder

    A pesar de que la serie la tengo parada, ya que debido a circunstancias personales no pude encontrar el tiempo necesario para ir viéndola de forma diaria, creo que ello no me impide pronunciarme sobre esta review.

    Y es que es una review espléndida, magnífica, como dice Eriol es una auténtica tesis doctoral de la serie.

    Con reviews así no solamente honráis esta página web genial que es “Koi Nya”, sino también a todo el mundo del anime. Demostrando que el anime es algo más que dibujitos, y que a pesar de la gran cantidad de bazofia que hay, es innegable que este género tiene centenares de obras de una calidad asombrosa.

    De verdad, muy orgullosos tenéis que sentiros por lo que habéis hecho. Mis más sinceras felicidades. Larga vida a Koi Nya!

  9. Avatar de comentario Ang
    #10 30 de junio de 2012, 0:53 Responder
    Ang

    la verdad que he estado leyendo varias de sus reviews, pero me paro a comentar en esta

    sinceramente, esta muy trabajada, es un lujo para todo el que prefiere tener argumentos a que en algun blog se diga “es una porqueria” o “es lo mejor que he visto” sin decir por que (eso va para todas sus reviews). no que este criticando a nadie, cada quien es dueño de hacer lo que quiera. solo digo que me gusta este tipo de reviews

    ya yendo a mawaru, me habia bajado los tres primeros capitulos, creo que vi dos, y la deje porque simplemente pense que era una comedia extraña con dibujos raros (vale, tirenme piedras, ¿pero a que no es raro el diseño de la casa, con los colores y todo? xDD), borre los capitulos, cosa que no suelo hacer, tambien
    ahora me siento mal por no haberla seguido por cariño a los pinguinitos xDD
    en fin, solo queria agradecer por la review, porque ha logrado convencerme de bajarla completa y verla (aunque eso sera cuando tenga tiempo, que estoy de examenes xDD)

    en fin, muchas gracias, y espero que su web siga asi por siempre!! (`^-^´)

  10. Avatar de comentario Nordar
    #11 4 de junio de 2013, 11:40 Responder
    Nordar

    Me ha encantado la review, y me encanta ver como la segunda mejor obra de Kunihiko Ikuhara (y su única obra 100% suya) ha sido tratada con el respeto y analisis que merece.
    Me encantaría ver en esta web una review de Utena, pero eso sí, que venga de alguien que se ha visto la serie varias veces y con caracter de analisis nivel alto. Llevo dos años trabajando en desentrañar todo lo que Utena puede ofrecer junto con un grupo de analistas y aun nos queda para largo. Considero que una serie capaz de tener en solo 39 capítulos tantisimo material, tantisimo de que hablar de cada situación y personaje, y con esa dirección (la elección de los planos, la banda sonora, las expresiones..) Todo sin renunciar al entretenimiento con una capa de “serie escolar con duelos” para entretener en su primer visionado.. Y callo ya, que si me pongo a hablar de Utena mas de la cuenta posiblemente mañana termine, y no son ni las 12 del mediodia XD
    ¡Felicidades por la review!

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