
Han sido tres largos años de espera, pero el mítico grupo X Japan al fin cumplió su promesa y dio un concierto por todo lo alto en la capital francesa. El pasado viernes 1 de julio fue la fecha señalada, dentro de su gira actual, el World Tour, que los ha llevado por parte de Europa para ir ahora de camino hacia Latinoamérica.
Todos los detalles, tras el salto.
Aunque no vendieron la totalidad de las entradas, la sala Zénith de París, con una capacidad para unas 6.400 personas, se llenó hasta algo más de tres cuartos del total. El público vibraba y estaba expectante un buen rato antes de que diera comienzo el espectáculo, coreando a menudo el nombre del grupo mientras llegaban los más rezagados.
El grupo debió pensar que si habíamos esperado durante 3 años, no nos importaría hacerlo un poco más, por lo que el concierto comenzó con una hora de retraso y sin ningún tipo de espectáculo previo. Aún así, nadie en el público alzó la voz para quejarse (o éramos las únicas que no íbamos sobre aviso de un cambio de horario, o los franceses tienen una paciencia de santo).
Tras una introducción instrumental que se hizo eterna, Yoshiki apareció tras la batería, y el público estalló. Daba comienzo un alucinante show sonoro de algo más de dos horas de duración, que por desgracia se vio empañado por la pésima calidad del sonido, a ratos estridente y molesto. Aún así, la potente voz de Toshi, que ya normalmente poco micrófono necesita, hizo las delicias de todos los asistentes.
A pesar de la larga duración del concierto, la lista de canciones fue más bien escasa, apenas una decena, pero con un buen balance entre nuevas y antiguas. Entre canciones hubo multitud de pausas, para presentar al grupo e interactuar con el público, además de un par de solos de violín de la última adquisición del grupo, el guitarrista y violinista Sugizo, antiguo miembro de Luna Sea.

Pero las absolutas estrellas fueron, sin duda, Yoshiki y Toshi, siendo los dos únicos miembros con un foco de luz encima en todo momento. En especial Yoshiki, como líder, llevó sobre sus hombros el peso de todo el espectáculo: no sólo tuvo su solo de piano y batería de rigor, también se dejó la piel y la garganta chillando “We are X” con el público, lanzó botellas de agua, se tiró encima del piano y sobre el suelo del escenario, e incluso en cierto momento se lanzó a surfear sobre el público, momento en el cual muchos temimos no volver a verle.
El concierto se dividió en dos partes. Tras la primera parte a toda marcha, que finalizó con el potente himno del grupo “X”, una pausa de algo más de un cuarto de hora tuvo al público en vilo pidiendo “encore” y haciendo olas. Al regreso del grupo, se dio el (en mi humilde opinión) momento álgido del concierto: la fabulosa “Endless Rain”, que no podía faltar en la lista de canciones.
Tras un par más de solos (uno del violín de Sugizo y otro al piano de Yoshiki, con su “Art of Life”), el grupo salió a despedirse de forma definitiva del público parisino sobre una grabación de “Forever Love”, dejando a gran parte del público con unos buenos lagrimones y un muy buen sabor de boca.
PS: Como nota adicional añadir nuestra indignación con ciertas normas. Reconozco que no he ido a casi ningún concierto, pero no puedo entender todavía porqué nos “confiscaron” (léase, nos obligaron a dejar en consigna) las cámaras grandes de vídeo y foto, dejándonos pasar sólo la cámara de fotos compacta, cuando dentro del recinto nos encontramos a una chica sentada delante nuestro con una cámara de fotos aún más grande que la que nosotras no habíamos podido entrar. Que yo sepa, no era nadie de prensa, y como no hablamos francés, nadie se dignó a darnos explicaciones.